El día en que la Tierra quedó en tinieblas... así fue la Pasión y Muerte de Jesús el Viernes Santo
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La Pasión de Jesús en Viernes Santo marcó uno de los episodios más impactantes de la historia. Así ocurrieron sus últimas horas según los evangelios
Viernes Santo. Entre los días 14 y 21 de Nisán, según el calendario judío, el relato bíblico sitúa las últimas horas de Jesús en la cruz alrededor del mediodía. Para ese momento, el suplicio ya llevaba varias horas, pero es en ese tramo final donde los evangelios concentran la escena con una intensidad difícil de ignorar.
El Evangelio según San Mateo describe uno de los momentos más impactantes: “Desde la hora sexta hasta la hora nona, toda la tierra quedó en tinieblas. Y alrededor de la hora nona, Jesús clamó con fuerte voz: ‘Elí, Elí, ¿lama sabactani?’, esto es: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?’”. La escena no solo refleja el dolor físico, sino también una dimensión emocional que ha sido interpretada durante siglos.
Algunos de los presentes, según el mismo texto, interpretaron ese grito como un llamado al profeta Elías. La confusión y la incomprensión rodearon incluso los últimos instantes. Poco después, Jesús muere, en un desenlace que llamó la atención incluso de las autoridades romanas por su rapidez.
UNA EJECUCIÓN MARCADA POR EL DOLOR
La crucifixión, en el contexto romano, era una de las formas más crueles de ejecución. No era inmediata. Los condenados podían agonizar durante horas o incluso días, luchando por respirar en una posición que exigía un esfuerzo constante para mantenerse con vida.
En el caso de Jesús, diversos análisis médicos modernos apuntan a un cuadro de shock hipovolémico, derivado de la flagelación previa. Este castigo, aplicado con látigos que incluían fragmentos metálicos o huesos, provocaba heridas profundas y pérdida considerable de sangre.
La combinación de agotamiento extremo, deshidratación y trauma físico habría acelerado el desenlace. La crucifixión, más que una simple ejecución, era un proceso progresivo de asfixia, agravado por el dolor y la incapacidad del cuerpo para sostenerse.
EL SIGNIFICADO POLÍTICO DE LA CRUZ
Más allá de lo religioso, la muerte de Jesús también tiene una lectura política. En el derecho romano, la crucifixión estaba reservada para delitos graves como la sedición o la rebelión contra el orden establecido.
El proceso que llevó a la condena comenzó desde la madrugada, con interrogatorios ante autoridades religiosas. Jesús fue acusado de blasfemia, pero al pasar el caso a manos romanas, la acusación cambió hacia un delito político: proclamarse rey.
Poncio Pilato, prefecto romano, no encontró pruebas contundentes, pero enfrentaba presión social y política. En ese contexto pronunció la frase: “Ecce homo” (“¡He aquí el hombre!”), al presentar a Jesús ante la multitud. La respuesta fue contundente: “Crucifícalo”. La sentencia se ejecutó bajo autoridad romana.
• La crucifixión era un castigo para delitos políticos• Jesús fue acusado de proclamarse rey• La presión social influyó en la decisión final• Roma ejecutó la sentencia
DEL GÓLGOTA AL SILENCIO DEL SEPULCRO
El recorrido hacia el Gólgota marcó el último trayecto. Jesús no pudo cargar por sí solo el patíbulum, el madero horizontal de la cruz, debido a su estado físico. Fue asistido en el camino, en medio de un proceso que también tenía un fuerte componente de exhibición pública.
En la cruz, los evangelios relatan detalles como la sed: “Allí lo crucificaron, y con él a otros dos”. También mencionan la inscripción colocada por orden de Pilato: “Jesús el Nazareno, rey de los judíos”, escrita en varios idiomas, lo que reforzaba el mensaje político de la ejecución.
Tras su muerte, José de Arimatea solicitó el cuerpo. Con ayuda de Nicodemo, fue preparado según las costumbres judías, utilizando lienzos y especias. El cuerpo fue colocado en un sepulcro nuevo, sellado con una piedra.
DATOS CURIOSOS
• La inscripción I.N.R.I. (Jesús el Nazareno, rey de los judíos) tiene origen en latín
• La crucifixión incluía exposición pública
• El sepulcro era excavado en roca
• El proceso funerario seguía tradiciones judías
El silencio que siguió a la ejecución marcó el cierre de una jornada que, más allá de su contexto histórico, se convirtió en uno de los relatos más influyentes en la cultura y la tradición occidental.