Advierte Amnistía Internacional que reclutar a ciudadanos extranjeros para combatir en Ucrania equivale a la trata de personas

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De acuerdo un nuevo informe, ciudadanos de Colombia, Cuba, Brasil, Perú, Egipto, Sierra Leona, Sri Lanka, entre otros; son reclutados reclutados a través de engaños, coacción y explotación por parte de Rusia

Un nuevo informe titulado “Russia: Trafficking of Foreign Nationals to Fight in Ukraine” publicado hoy Amnistía Internacional Rusia está llevando “prácticas engañosas, coercitivas y explotadoras” con el propósito de reclutar a “ciudadanos extranjeros en sus fuerzas militares y enviarlos a combatir en Ucrania”. La organización internacional añade que esta acción por parte del gobierno ruso “equivale a una violación de los derechos humanos y al delito de trata de personas, el cual sigue estando extendido en Rusia y la comunidad internacional debe abordar con urgencia”.

“Rusia parece estar perdiendo la guerra en Ucrania, tanto moral como militarmente. No fue una operación especial rápida; ha sido una invasión larga y costosa en la que los rusos han tenido que buscar mercenarios en países extranjeros, incluida América Latina”, indica Arturo McFields en su artículo de opinión, “Russia’s baiting and switching Latin Americans to fight its war”, publicado en The Hill.

AI, explica que en su informe se describe cómo es que los reclutadores rusos han logrado captar a personas del extranjero a sus Fuerzas Armadas por medio de “falsos pretextos”, siendo de esta manera que “han explotado la precaria situación de los migrantes y refugiados ya presentes en Rusia. Las personas seleccionadas proceden principalmente de países de bajos ingresos del Sur Global”.

En opinión de Agnès Callamard, quien es la Secretaria General de Amnistía Internacional, “la investigación de Amnistía demuestra cómo las Fuerzas Armadas de Rusia están reforzando sus filas con ciudadanos extranjeros económicamente vulnerables y utilizándolos como carne de cañón en la guerra de agresión contra Ucrania”; Callamard prosigue explicando que “el nivel de explotación y coacción implicado nos llevó a la conclusión de que, en muchos casos, esto constituye trata de personas, tal como se define en el Protocolo de Palermo de la ONU”.

“En México, Rusia ha reclutado soldados a través de redes sociales como Facebook. A los reclutas se les ofrece un pago de 3 mil dólares, alojamiento, comida y un bono de 28 mil dólares. Las autoridades mexicanas han confirmado 14 reclutamientos exitosos, aunque podrían ser muchos más”, precisa McFields quien añade, “sin embargo, no todo lo que brilla es oro. Las ofertas de trabajo destinadas a atrae reclutas potenciales se enfocaban en los sectores de la construcción y la seguridad privada. Pero al llegar a Moscú, los planes cambiaron: les confiscaron los pasaportes, les entregaron uniformes y los enviaron al frente. Los beneficios y sueldos prometidos nunca se materializaron”.

En el caso de los ciudadanos peruanos, McFields detalla que a acuerdo a “estimaciones”, desde 2024 alrededor de 1,200 ciudadanos peruanos fueron alistados en el ejército ruso; una gran número de ellos recibieron ofertas para trabajos para laborar “cocina, seguridad y transporte”. A estas personas se les prometió un sueldo mensual de 2,500 dólares, además de alojamiento y “un bono de entre 20,000 y 50,000 dólares”.

Callamard explica que esta situación ocurre “aprovechando las vías migratorias explotadoras preexistentes y las prácticas abusivas hacia los migrantes y refugiados en Rusia, los reclutadores han desarrollado un sistema de coacción, fraude y engaño, que incluye falsas promesas de empleo civil o no combatiente, para alistar a extranjeros en el ejército”; por lo que continúa la Secretaria General de Amnistía Internacional “una vez que las víctimas firman los documentos, a menudo en un idioma que no entienden, los comandantes militares restringen sus movimientos, los despliegan en el frente con una preparación mínima y amenazan a quienes intentan buscar una salida”.

Este nuevo informe tiene como base una serie de entrevistas con personas de Brasil, Colombia, Cuba, Egipto, Sierra Leona, Sri Lanka, Somalia y Sudáfrica, mimas que fueron realizadas en “dos campos ucranianos de prisioneros de guerra entre 2024 y 2026”; explica Amnistía Internacional, además se llevaron acabo conversaciones con ciudadanos extranjeros que actualmente “prestan servicio en las fuerzas rusas”, así también con sus familiares, abogados, activistas de derechos humanos y periodistas.

$!Un hombre se asoma desde su apartamento en un edificio residencial dañado tras un ataque ruso con misiles y drones en Kiev, Ucrania.

¿CÓMO SE LLEVA ACABO EL RECLUTAMIENTO?

Amnistía Internacional resalta que una de sus “principales herramientas para reclutar ciudadanos extranjeros”, que las autoridades rusas han usado para a atraer a las personas es “el estatus migratorio irregular de quienes han sobrepasado la vigencia de sus visados de trabajo y la precaria situación de los extranjeros acusados de delitos penales, presentando el alistamiento como una alternativa favorable a la detención y la deportación”.

McFields cita el caso de ciudadanos colombianos quienes han “sido objetivo de los esfuerzos de reclutamiento rusos”; en el que el las autoridades rusas se aprovechan de los “años de guerra de guerrillas, terrorismo y violencia paramilitar, la nación cuenta con una numerosa población de empobrecidos y desempleados excombatientes”, de esta forma, prosigue “ellos eran el blanco perfecto para las promesas rusas de una vida mejor. Las ofertas que circulaban en redes sociales y de boca en boca prometían un sueldo mensual de 3,500 dólares, un bono de 35,000 dólares y la ciudadanía rusa. Ninguna de estas promesas se cumple jamás. Como de costumbre, el gobierno ruso negó tener conocimiento de estas operaciones ilícitas que se repetían una y otra vez”.

“La investigación de Amnistía demuestra cómo las Fuerzas Armadas de Rusia están reforzando sus filas con ciudadanos extranjeros económicamente vulnerables y utilizándolos como carne de cañón”, asevera AI.

$!El presidente ruso Vladímir Putin saluda a Steve Witkoff, enviado del presidente estadounidense Donald Trump en el Palacio del Senado del Kremlin, en Moscú.

Por su parte Amnistía Internacional contactó a dos hombres de Sri Lanka que fueron reclutados después de que se vencieran sus visados de trabajo, así también con ciudadanos cubanos y egipcios que fueron encarcelados imputados por una supuesta posesión de drogas a “quienes se les ofreció la oportunidad de firmar contratos militares en lugar de cumplir sus penas de prisión”. AI también recibió el relato de un refugiado de África Central quien fue detenido después de que expirara “su estatus de protección temporal y amenazado con la deportación a menos que se alistara en las Fuerzas Armadas de Rusia”.

“Rusia ha estado utilizando mercenarios cubanos desde 2023. Los soldados de la isla están familiarizados con el armamento, están entrenados y se les paga poco, reduciendo el costo político de Putin a cero”, acentúa McFields quien añade, “nadie en Moscú se quejará por la muerte de soldados extranjeros. En 2025, Cuba llevó las cosas a un nuevo nivel: el número de mercenarios cubanos enviados a Ucrania va en aumento, alcanzando los 20,000 soldados. La tendencia muestra que Cuba podría incluso superar el número de tropas provenientes de Corea del Norte o de naciones africanas fallidas”.

Amnistía Internacional destaca que “ocultar o tergiversar los riesgos implicados y la naturaleza específica del trabajo ofrecido se ha vuelto clave para el reclutamiento de migrantes por parte del ejército ruso”.

IMPACTO EN LOS DERECHOS HUMANOS

AI pormenoriza que todas las personas que fueron entrevistadas expresaron haber sufrido “graves restricciones a su libertad de circulación tras firmar los contratos militares”; por ejemplo reclutas de Brasil y Sri Lanka manifestaron que les quitaron sus pasaportes y teléfonos móviles “durante el entrenamiento o antes de su despliegue en la línea del frente”; mientras que otras personas comentaron que tenían prohíbo “abandonar las instalaciones a las que fueron llevados tras firmar los documentos, y que todo el transporte se realizaba de manera secreta y estrictamente controlada”.

RECLUTAS SIN EXPERIENCIA MILITAR

Amnistía Internacional enfatiza que la “falta de experiencia militar no parece ser un obstáculo para el reclutamiento”, esto es debido a que “la mayoría de los alistados son desplegados en zonas de combate activo tras solo dos semanas de entrenamiento”.

$!El presidente Vladímir Putin conversa con los enviados del presidente estadounidense Donald Trump, Steve Witkoff (d) y Jared Kushner en Moscú.

Por lo que , muchas de las personas que fueron reclutadas “denunciaron una preparación insuficiente, falta de equipo y una comunicación limitada con los comandantes debido a las barreras del idioma”.

Para AI esta situación supone “que el reclutamiento de ciudadanos extranjeros responde al deseo de aumentar el número absoluto de las fuerzas rusas en primera línea, con poco o nulo interés por la preparación para el combate y un aparente desprecio por la vida humana”.

Asimismo Amnistía Internacional advierte que “los patrones documentados” en este informe muestran” serias preocupaciones sobre el incumplimiento por parte de Rusia de sus obligaciones en virtud del derecho internacional”, incluyendo” su aparente implicación en la trata de personas; la falta de tipificación y lucha contra la trata; la falta de investigaciones rápidas y efectivas de todos los delitos denunciados y de las violaciones y abusos graves de los derechos humanos; la falta de identificación y protección de las víctimas y supervivientes; y la falta de rendición de cuentas de cualquier persona sospechosa de ser responsable o cómplice de tales prácticas”.

Tomando en cuenta lo que revela este informe Amnesty International solicitó a Rusia a que “ponga fin de inmediato a todas las prácticas abusivas relacionadas con el reclutamiento militar de extranjeros y su trato en los centros de adiestramiento y en el frente”.

“El sufrimiento humano causado por la trata de nacionales extranjeros por parte de Rusia, o por aquellos a quienes ha capacitado e incentivado, no se limita a la línea del frente en Ucrania. Estas redes de reclutamiento llegan muy lejos, a comunidades vulnerables de todo el mundo, dejando un rastro de explotación, pérdida y dolor mucho más allá de Ucrania, devastada por la guerra”, puntualizó Callamard.

Así como “el reclutamiento mediante coacción, engaño y desinformación; la explotación de las vulnerabilidades económicas, legales o de otro tipo de los extranjeros en Rusia y de personas de comunidades económicamente desfavorecidas en el resto del mundo; y las restricciones a su movilidad una vez en Rusia o en la Ucrania ocupada por Rusia”.

“La estrategia de Rusia es ilegal y criminal, aunque no sorprendente. No obstante, los gobiernos latinoamericanos, con el apoyo de EE. UU., deberían unir esfuerzos para contrarrestar estas maniobras engañosas y garantizar que las Américas sigan siendo una región libre, próspera y segura para todos”, concluye McFields.

Callamard finaliza diciendo que “si Rusia se niega a poner fin a la trata de personas y sigue explotando a comunidades vulnerables a nivel mundial, los demás Estados deben hacer todo lo que esté en su mano para detener este delito”, de esta forma añade la Secretaria General de Amnistía Internacional, “debe haber una rendición de cuentas completa para todos los implicados directamente y todos los cómplices, ya sean reclutadores privados o intermediarios, funcionarios estatales o comandantes militares. Dondequiera que se haya producido la trata de personas, sus víctimas y supervivientes deben ser identificados y tratados como tales, recopilando y conservando todas las pruebas a fin de procesar a los responsables”.

Con información de Amnistía Internacional y de The Hill.

Con experiencia de 15 años laborando en VANGUARDIA, en el área de redacción.

Licenciado en Psicología por la Universidad Intercontinental, maestría en psicoterapia Gestalt, especialidad en Desarrollo Humano. Se especializa en Terapia Gestalt por el Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt. Además, presta sus servicios como psicoterapeuta al programa Touchinglife para empleados de la empresa MAGNA en Saltillo y Ramos Arizpe desde 2010.

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