Controvertida guerra de Israel en Líbano, 30 años después
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La guerra de Líbano se convirtió más adelante en tema para toda una generación en Israel.
Tel Aviv, Israel.- Fue la primera guerra con la que Israel causó una controversia pública: hace 30 años, soldados israelíes invadieron Beirut para expulsar de la capital libanesa a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).
Fue el 5 de agosto de 1982. El Ejército israelí incursionó ese día en el Líbano para avanzar luego hasta Beirut. El objetivo declarado de la ofensiva lanzada dos meses atrás era impedir los continuos ataques de milicianos palestinos contra localidades del norte de Israel.
Al mismo tiempo, el Estado judío esperaba ayudar a sus aliados crsitianos a llegar al poder, otra forma de asegurarse tranquilidad en la frontera norte. El cálculo, sin embargo, salió mal, e Israel se quedó casi dos décadas "empantanado" en Líbano. Los últimos soldados israelíes salieron en el año 2000 de la llamada zona de seguridad del vecino país del norte.
Después de su expulsión de Jordania en 1970, la OLP había conseguido crearse una nueva base de poder en Líbano. Era una especie de Estado propio dentro del Estado, conocido en Israel como el "país de Al Fatah". El ataque de un comando palestino dirigido por Abul Nidal que dejó herido al embajador israelí en Londres el 3 de junio de 1982, Shlomo Argov, dio finalmente al Estado judío el motivo para la declaración de guerra.
El ex reportero de la OLP y hoy redactor jefe de la agencia palestina Wafa, Ali Hussein, cree que se trató de un "pretexto". "Israel planeaba la guerra desde hacía tiempo, en realidad desde la 'Operación Litani' de 1978", dice.
Tropas israelíes entraron entonces hasta el río Litani en el sur del Líbano para hacer retroceder a los combatientes de la OLP hacia el norte. La operación era la respuesta a un sangriento atentado palestino contra un bus en una carretera de la costa israelí, que mató a 37 personas y dejó heridas a decenas en marzo de 1978.
Durante los combates en Líbano, Israel recibió apoyo del Ejército del Sur del Líbano, surgido de la guerra civil libanesa. Muchos cristianos recibieron por ello con euforia a los soldados israelíes a su entrada a Beirut.
"Los cristianos en los barrios periféricos de Beirut nos tiraban arroz y flores para saludarnos", recuerda un ex soldado israelí. "La ciudad en sí estaba llena de retenes".
Debido al avance de Israel, unos 11.000 combatientes palestinos tuvieron que abandonar Líbano por mar hasta septiembre. El entonces líder de la OLP, Yassir Arafat, se exilió en Túnez.
Israel llamó a la controvertida campaña militar "Operación Paz para Galilea". Las pérdidas en el lado israelí fueron numerosas durante los combates en Líbano. Según datos del Ministerio de Exteriores, 1.216 soldados israelíes cayeron en los tres años posteriores al 5 de junio de 1982.
En los frentes palestino y libanés murieron miles de personas. Y por primera vez en la historia de Israel tuvo lugar un vehemente debate sobre la necesidad de la guerra. El entonces primer ministro, Menachen Begin, hablóde una "guerra elegida".
Según el periodista israelí Zeev Chafets, quedó rápidamente claro que la operación no avanzaba con éxito. "Las bajas civiles en la capital libanesa subieron tanto como en el lado israelí, e Israel estaba cada vez más dividido entre los que pedían más dureza y los que exigían el final de los combates".
La contienda también condujo a la escalada de la guerra civil libanesa que empezó en 1975. Y tras la muerte en un atentado con bomba en septiembre de 1982 del recién elegido presidente Beshir Gemayel, un cristiano maronita, tuvo lugar la tristemente célebre masacre de refugiados palestinos en Sabra y Shatila.
Milicianos cristianos asesinaron ahí a cientos de personas, entre ellas a mujeres y niños. Diferentes estimaciones hablan de hasta 3,000 víctimas palestinas. La matanza ocurrió ante la mirada pasiva de los soldados israelíes, que no intervinieron. El entonces ministro de Defensa israelí, Ariel Sharon, considerado uno de los pilares de la guerra, tuvo que dimitir más adelante debido a la masacre.
La guerra de Líbano se convirtió más adelante en tema para toda una generación en Israel. Tres películas han tratado en los últimos años de forma crítica la contienda: "Vals con Bashir", "Beaufort" y "Líbano".
Aunque salió ileso físicamente de la guerra, su "alma" quedó herida, cuenta el cineasta Samuel Maoz. Su filme "Líbano" fue como una terapia, asegura. Y cuando empezó a rodar y se le volvieron a abrir las heridas psicológicas, también su cuerpo reaccionó de manera sorprendente y expulsó tres proyectiles que llevaba en una pierna desde la guerra, recuerda.
La masacre de Sabra y Shatila
En los campos de refugiados de Sabra y Shatila en el sur de Beirut tuvo lugar hace casi 30 años una de las peores masacres de la guerra civil en Líbano.
Durante tres días a partir del 16 de septiembre de 1982, milicianos cristianos recorrieron los campos asesinando indiscriminadamente a miles de refugiados. Se trataba de hombres, mujeres y niños palestinos y chiitas.
El Ejército israelí, que ocupaba en esos momentos Beirut y rodeaba con sus tropas los campos de refugiados, observó sin intervenir la matanza perpetrada por las milicias de las Falanges Libanesas, aliadas suyas en el conflicto.
Los israelíes permitieron el ingreso de los combatientes cristianos en los campos supuestamente para buscar a milicianos palestinos. Varios historiadores, sin embargo, creen que en realidad buscaban vengarse por el asesinato del fundador de las Falanges y presidente electo, Beshir Gemayel, ultimado por nacionalistas pro sirios.
El líder de las milicias maronitas cristianas era entonces Elie Hobeika, un cercano amigo de Gemayel. Más adelante negó toda culpa: "No soy un monstruo", sostuvo.
Hobeika no respondió nunca ante un tribunal por lo ocurrido. Después de la guerra civil entre 1975 y 1990 fue ministro durante varios años, y en 2002 murió a consencuencia de un atentado con un coche bomba.
La masacre dañó la imagen de Israel en el mundo. Bajo el mando del entonces ministro de Defensa, Ariel Sharon, las tropas israelíes habían entrado a Líbano para expulsar a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).
Una comisión gubernamental israelí llegó después a la conclusión de que Sharon era al menos "responsable indirecto" de la masacre. Tampoco él tuvo que responder por ello y llegó a ser primer ministro de su país a partir de 2001.