Proceso histórico contra Chirac
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Los cargos se remontaban a la época de Chirac como alcalde de París (entre 1977 y 1995).
París, Francia.- Un final de efecto a un proceso histórico. Al condenar por primera vez a un ex presidente, Francia envió hoy un claro mensaje: que ni siquiera los más poderosos y notables de la República pueden librarse de la Justicia. La pena para Jacques Chirac, fue sin embargo moderada: dos años de libertad condicional.
La Fiscalía general francesa había solicitado, a petición de las más altas instancias, su puesta en libertad. Chirac se enfrentaba a más de 15 años de cárcel por abuso de confianza, malversación de fondos públicos e influencia ilegal. Y el tribunal lo consideró culpable de los dos primeros cargos.
Desde el principio, las autoridades se esforzaron más bien por mostrarse indulgentes con el hombre de 79 años. Al inicio del proceso en marzo, Chirac no había acudido personalmente al tribunal alegando problemas de salud. Los médicos atestiguaron que sufría algunos problemas de memoria.
También durante la apertura del proceso, retrasada varios meses, se disculpó su presencia y al final, el juicio se desarrolló sin Chirac.
De ahí que la sopresa fuera mayor al final del proceso: parte de la opinión pública francesa se mostró satisfecha por una "decisión histórica" de la Justicia, que consideró prueba de una democracia madura.
Los cargos se remontaban a la época de Chirac como alcalde de París (entre 1977 y 1995) y a la cuestión de si entonces dio trabajo a 28 amigos del partido a con costo a las arcas públicas, en parte con salarios altos e incluso sin contraprestación alguna. Escándalos en un tiempo en que el nepotismo era tolerado en el partido con un guiño de ojo como si se tratara de una especie de delito entre caballeros.
El escándalo salpica también a otras personalidades, como el entonces mano derecha de Chirac y hoy ministro del Exterior, Alain Juppé, que anteriormente fue condenado a 14 meses de libertad condicional y se le prohibió transitoriamente presentarse como candidato.
Chirac, que en el transcurso de su carrera ocupó todos los puestos políticos importantes, disfrutaba de inmunidad como presidente y por ello se mantuvo hasta hace unos años protegido de la persecución penal.
Era un secreto a voces que Chirac contaba con protección "desde arriba". Su conservador RPR, el partido predecesor del actual partido gobernante UMP de Nicolas Sarkozy acordó con la administración parisina el pago de 2,2 millones de euros. Y con el pacto de caballeros se esperaba que Chirac saliera ileso, de no haber sido por una organización anticorrupción que se mantuvo implacable durante el proceso y logró imponerse.
En el caso Chirac, la razón de Estado no logró imponerse a la ley, como muchos temían. La Justicia gala ha demostrado que también un ex alcalde, ministro y jefe de Estado puede ser un ciudadano como cualquier otro, a tenor de la primeras reacciones.
Y eso es precisamente lo que dijo desear el propio Chirac. Uno de los informes médicos enviados al tribunal iba acompañado de una carta en el que señalaba que quería ser tratado por la Justicia como cualquier otro ciudadano.