Cómo la IA está transformando la industria china del entretenimiento
El apogeo de los dramas generados por IA ha provocado protestas; los actores afirman que les quita oportunidades y algunos videos usan imágenes de celebridades sin autorización
Por: Vivian Wang and Jiawei Wang
Hasta hace poco, hacer un microdrama de éxito —esas series cortas, con tintes melodramáticos y diseñadas para el celular que se han vuelto muy populares en China— implicaba contratar actores, alquilar decorados y pasar semanas filmando y editando.
Ahora, algunas empresas chinas los producen en masa por 30 dólares el minuto, sin cámaras, sin equipo y sin actores humanos.
Gracias a la inteligencia artificial.
Los dramas generados por esta tecnología de pronto se han vuelto omnipresentes en China: solo en marzo, se subieron a Douyin, la versión china de TikTok, casi 50.000 nuevos microdramas generados por IA, según DataEye, una consultora china. Las subidas de ese único mes casi igualaron el total de subidas de la plataforma en todo 2025.
El auge es impulsado por la amplia disponibilidad y la creciente destreza de las herramientas de video de IA, incluida Seedance 2.0, que fue lanzada en febrero por la empresa matriz china de TikTok. Las productoras han estado probando lo que pueden hacer estos modelos, y han creado clips experimentales de guerreros chinos en combate, un apocalipsis o un idílico río campestre.
La mayoría de los microdramas generados por IA, que según la legislación china deben etiquetarse como tales, atraen poca atención. Pero algunos clips han acumulado cientos de millones de visitas, en un país donde la gente es, en general, más optimista sobre la IA que en Occidente. Se espera que el mercado chino de microdramas de IA alcance un valor de más de 3000 millones de dólares este año, según los medios de comunicación estatales chinos, de un mercado de más de 14.000 millones de dólares para microdramas en general.
Pero recientemente, este auge también ha provocado protestas en China. Los actores dicen que sus oportunidades de trabajo se han agotado. Tanto las celebridades como los ciudadanos de a pie han amenazado con emprender acciones legales después de descubrir su imagen en microdramas generados por IA. (ByteDance ha introducido desde entonces restricciones al uso de rostros de personas reales en Seedance).
Hablamos con varias personas de la industria china del entretenimiento para que nos cuenten cómo la IA ha cambiado sus vidas.
EL ACTOR
Li Jiao’e, 32 años
Cuando Li Jiao’e se mudó a Hengdian, uno de los principales centros de rodaje del este de China, en 2024, solo tenía pequeños papeles en microdramas. Aun así, estaba encantado. Después de años de cambiar de un trabajo a otro sin ninguna relación entre sí, por fin perseguía su sueño de ser actor.
Con el paso del tiempo, empezó a conseguir algunas líneas de diálogo, a menudo en papeles cómicos. A veces, la gente lo reconocía en público.
Pero en los últimos meses, los papeles se evaporaron, dijo. Los chats grupales en los que la gente compartía oportunidades quedaron en silencio.
“No hay nada”, dijo. “Es como si lloviera y de repente dejara de llover”.
Afirmó que la caída en la demanda se debía en parte a que una de las principales plataformas de streaming había elevado sus criterios de compra y trataba de eliminar los programas de menor calidad. Sin embargo, consideraba que el revuelo en torno a la IA era otra razón.
El temor a que los actores sean sustituidos por la IA cobró fuerza hace poco, después de que un importante sitio de transmisión en continuo anunciara que había creado una base de datos de más de 100 actores cuyas imágenes podrían estar disponibles para futuras producciones con IA. Aunque la plataforma describió la medida como una forma de aliviar la carga de trabajo de los actores, muchos comentarios en internet dijeron que solo aceleraría la pérdida de puestos de trabajo.
Otra plataforma de microdramas también anunció que había retirado un popular programa después de que dos usuarios de las redes sociales descubrieran que se había utilizado su imagen, sin su permiso, para crear villanos en la serie. La plataforma, propiedad de ByteDance, dijo que reforzaría sus mecanismos de revisión para evitar casos similares en el futuro.
El mes pasado, los reguladores chinos introdujeron normas que exigen el consentimiento de las personas antes de poder utilizarlas como avatares digitales.
Li dijo que no se oponía al uso de la IA en el entretenimiento, pero que pensaba que el sector la aplicaba de forma equivocada.
“Siguen imitando a los humanos o intentando hacer las cosas más humanas”, dijo. “Deberían intentar dar rienda suelta a más imaginación, tomar una vía menos convencional”.
Y continuó: “Al fin y al cabo, nuestro valor fundamental como humanos está en nuestra capacidad de imaginar”.
EL DIRECTOR
Wang Yushun, 37 años
Wang Yushun conocía la importancia de los presupuestos en la realización de películas. Antes de convertirse en director de microdramas, había hecho dramas televisivos y películas independientes, y había visto cómo proyectos en los que había trabajado durante meses o incluso años descarrilaban por culpa de un inversor receloso. Parte de la razón por la que se había decantado por el formato más corto —los episodios de microdrama suelen durar uno o dos minutos— era la rápida rentabilidad.
Aun así, cuando las herramientas de IA empezaron a popularizarse hace varios años, se mostró escéptico sobre su calidad, incluso cuando vio cómo podían ayudarle a ahorrar dinero. Dijo que las utilizaba sobre todo para crear tableros de ideas.
Pero el verano pasado cambió de opinión. Cuando pidió a una herramienta de IA que generara una escena de un caballo cargando contra una trinchera para rescatar a un general, el resultado fue mucho más detallado de lo que esperaba o incluso de lo que había pedido e incluía el caballo chocando contra un soldado enemigo, el soldado cayendo y el general alejándose al galope.
“Pensé: ‘Vaya, esta tecnología realmente puede sustituir algunas de las escenas más difíciles o caras’”, recuerda.
Desde entonces, ha adoptado ampliamente la IA para los efectos visuales, y ha creado una empresa que hace microdramas con IA además de los que utilizan actores.
Aun así, a Wang también le preocupa el rápido giro de la industria hacia la IA. Ha tenido que despedir a empleados que trabajaban en producciones de acción real porque la demanda de este tipo de contenidos ha caído en picado. El paso a la IA ha sido más una necesidad que una elección, dijo.
Espera realizar proyectos que combinen la IA con la acción real. Trabaja en un proyecto que, según dijo, es similar a Stuart Little, un ratón en la familia, la película en la que aparecía un ratón animado junto a actores reales.
“Si pudiéramos sentir la calidez de una actuación real, y también ver el poder de la tecnología de la IA, creo que sería genial”, afirmó.
EL FUNDADOR DE LA PRODUCTORA
Hou Xiaohu, 40 años
Cuando Hou Xiaohu fundó una empresa que utilizaba IA para hacer videos hace dos años, la tecnología solo servía para videos promocionales de empresas. Pero el año pasado, cuando mejoraron las herramientas de video con IA y se disparó la demanda de microdramas, cambió de objetivo.
Hou tiene ahora una decena de empleados, divididos entre el trabajo creativo, similar a la escritura y dirección de guiones tradicionales, y el trabajo técnico de generar secuencias de IA. Su empresa se centra en historias de narrativa tradicional, como la historia de una diosa marina de la cultura popular o la de un monje superhéroe.
Algunos de los empleados creativos de Hou tienen formación cinematográfica, pero otros son simplemente personas “obsesionadas con la IA”, dijo.
“Este trabajo no es exactamente guionismo tradicional. Parte de él requiere traducir a un lenguaje que la IA pueda entender”, dijo. “Puede que lo haga mejor quien no tenga una formación tradicional de director o guionista”.
Producir una serie de animación de 100 minutos lleva alrededor de un mes y tres empleados. Las realistas requieren unas cinco personas, porque es más laborioso crear imágenes lo bastante buenas.
La competencia en el sector se ha hecho más feroz en los últimos meses. Pero Hou predijo que muchas de las producciones más baratas se desvanecerían, a medida que el público exigiera mayor calidad.
También dijo que no le preocupaba la reacción del público ante los microdramas generados por IA. Dijo que, a medida que aumentara la supervisión gubernamental, disminuiría el uso indebido de la imagen de las personas.
También afirmó que, gradualmente, la gente encontraría formas de adaptarse a los problemas de empleo. Él mismo había trabajado anteriormente para grandes empresas tecnológicas de Pekín, antes de verse obligado a dejar el trabajo por los recortes y dedicarse al cine de inteligencia artificial.
“El impacto en el empleo será indudable”, dijo Hou. “Pero para los individuos, ¿qué se puede hacer? Solo puedes aceptar esta nueva era y pensar en cómo adaptarte”.
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