Arteaga, Michoacán; El origen de La Familia

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Nacional
/ 21 julio 2009

    A raíz del asesinato contra 12 federales, hallados en un paraje cercano a ese pueblo -de donde son originarios los líderes del cártel de "La Familia"-, la comunidad ha vivido bajo el asedio policial y ahora bajo vigilancia militar

    ARTEAGA, Mich.- El mediodía de domingo se acerca y, a las puertas de la iglesia, una mujer espera que termine la misa. Sostiene una pequeña bandeja. Es la primera vez que pide ayuda y trata de que sus manos no tiemblen. Los feligreses la conocen y depositan cien, cincuenta o veinte pesos; saben que necesita el dinero, sobre todo ahora que no hay quien lleve el sustento a casa. Su esposo fue uno de los 19 policías municipales detenidos durante el operativo que realizó la Policía Federal, el pasado lunes 13, en Arteaga, Michoacán, poblado de donde son originarios los líderes del cártel de La Familia Michoacana.

    A los policías municipales los acusan de estar involucrados en el asesinato en contra de 12 policías federales, cuyos cuerpos fueron encontrados ese mismo lunes 13 de julio en un paraje del municipio de Arteaga. El operativo que se realizó para su detención duró más de 30 horas, de acuerdo con testimonios de habitantes de Arteaga, quienes interpondrán una queja ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) porque, aseguran, la Policía Federal también detuvo a civiles y "no actuó en forma correcta".

    Desde que se realizó el operativo federal, los pobladores de Arteaga viven entre el miedo y la zozobra. Además, dicen, se ha reforzado el estigma que desde algún tiempo los persigue: "Nos señalan como un pueblo de narcotraficantes, como un pueblo de gente mala. Dicen que somos cómplices del narco. Y no es así".

    Arteaga se localiza al sur de Michoacán, entre la sierra y a dos horas de Lázaro Cárdenas. En el mapa del narcotráfico es señalado como un lugar estratégico para La Familia, el cártel por el cual el gobierno federal envió en los últimos días a más de 5 mil elementos de la Policía Federal y del Ejército mexicano. Y sí, en Arteaga conocen al hombre que llamó a un programa de televisión de Michoacán y dijo llamarse Servando Gómez Martínez, La Tuta. "Él vive aquí, lo conocemos. Pero no por eso todos somos narcos en Arteaga", dice una mujer que prefiere el anonimato porque, asegura, "nosotros, los ciudadanos, somos los más expuestos. Estamos en medio de dos fuegos".

     

    UN LUNES 13

     

    Es domingo y la iglesia de Arteaga está repleta. Incluso hay gente fuera del recinto. "Siempre está así, siempre", dicen los feligreses. Hoy, después de la misa de las 11 de la mañana, el sacerdote bautiza a ocho niños. "Es un pueblo muy católico", dice el párroco, quien durante la misa sólo pidió orar por que "tengamos una vida feliz y pacífica".

    A unas cuadras de la iglesia está la plaza principal. Ahí, cerca de 20 mujeres están reunidas. Son las esposas y familiares de los 19 policías municipales detenidos en el operativo del lunes 13. Nueve policías ya fueron liberados; diez fueron puestos en arraigo durante 40 días por la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) de la PGR. La dependencia señala que el arraigo obedece a que los detenidos "presuntamente están vinculados" con el homicidio de los 12 policías federales.

    Las mujeres están indignadas, enojadas y tristes. Sus esposos tienen un sueldo de 2 mil 500 pesos a la quincena, en promedio, pero no les habían pagado nada. "Ellos no tienen nada que ver". Ahora, además de estar preocupadas por el futuro de sus esposos, se preguntan cómo harán para pagar las deudas que sus maridos tenían con el banco y cómo mantendrán a sus hijos.

    Entre estas mujeres también hay familiares de civiles detenidos durante el operativo. Ellos son los que más indignados están porque, aseguran, "fueron detenciones arbitrarias, sin motivo". A los dos civiles los liberaron casi 30 horas después.

    Ese lunes 13 de julio, los pobladores de Arteaga despertaron rodeados de decenas de policías federales. Cerca de 30 patrullas de la Policía Federal, cada una con seis elementos, tomaron la plaza principal y la agencia ministerial. Detuvieron a los policías municipales, pero también a Carlos, quien caminaba hacia su trabajo.

    Los pobladores aseguran que, durante el operativo, los detenidos recibieron patadas y otros golpes. La Policía Federal se llevó a 21 hombres (19 policías y dos civiles) a la comandancia, ubicada a unos pasos de la plaza. Esposas, madres e hijos de los detenidos se reunieron y preguntaron por qué detenían a los hombres.

    La respuesta que obtuvieron fue que ahí, en Arteaga, habían matado a sus compañeros. Las mujeres aseguran que a ellas les preguntaban: "¿No me diga que ustedes tampoco oyeron nada?".

    La funeraria que mencionaron los policías está casi enfrente de la plaza principal. En el lugar no hay ningún sello que indique que la policía investiga el sitio. El negocio está cerrado.

    La gente que tiene su vivienda en los alrededores de la plaza asegura que la noche del domingo 12 de julio no escuchó ningún balazo, que no vieron a nadie extraño. Y es difícil que en este pueblo, en donde todos se conocen, un fuereño pase desapercibido. Incluso, la primera pregunta que hacen a quien visita por primera vez Arteaga es: "¿Usted no es de aquí, verdad?".

     

    "NOS ENTERAMOS POR LA TELEVISION"

     

    Al mismo tiempo que la Policía Federal realizaba el operativo en Arteaga, los noticieros televisivos y los portales de los periódicos en Internet informaban que habían sido encontrados los cuerpos de 12 policías federales, en un paraje cercano al municipio de Arteaga, Michoacán.

    "Nosotros nos enteramos por televisión del por qué estaban aquí los federales", comenta un hombre que vive en la avenida Lázaro Cárdenas, la calle principal de Arteaga. "Muy temprano escuchamos los helicópteros. Vimos que llegaron las patrullas de la Policía Federal".

    Ese lunes 13 de julio, durante todo el día, la Policía Federal realizó rondines por todo Arteaga. De acuerdo con los testimonios de pobladores del lugar, los uniformados entraron a varias casas; "en algunas robaron y en otras pedían comida y agua, porque decían que no habían comido nada", relatan los habitantes.

    Los familiares de los detenidos aseguran que durante todo el lunes, los elementos de la Policía Federal sacaban a dos o tres de los policías municipales por una puerta trasera de la comandancia. "Los llevaban esposados y con la cabeza tapada con una tela negra. Los aventaban a una camioneta y ahí los dejaban bajo el sol durante un buen rato. Después los metían y sacaban a otros".

    A las 21:30 horas del lunes, los dos civiles detenidos fueron liberados. "Nunca nos explicaron por qué los detuvieron a ellos. Sólo nos dijeron que ya nos tenían identificados y que no hiciéramos escándalo", cuenta la hermana de un detenido.

    Algunos pobladores hablaron a la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH). "Nos dijeron que ya era muy tarde. Que no podían venir. Que después llegaría un visitador".

    Hasta el pasado domingo, en Arteaga no había ningún visitador de la CEDH.

    Fue hasta el martes 14 de julio, alrededor de las 18:30 horas, que los 19 policías municipales detenidos fueron trasladados a la ciudad de México. Sus esposas y familiares no lograron verlos antes de que se los llevaran.

    Minutos después de que varias camionetas de la policía partieron con los detenidos, cerca de 15 elementos de la Policía Federal llegaron corriendo a la plaza principal de Arteaga. Dos llevaban una bazuca. "Subieron a sus camionetas y salieron quemando llanta", recuerdan los pobladores.

    Alrededor de las nueve de la noche, los habitantes escucharon varias detonaciones de armas en las orillas del poblado, cerca de la salida a la carretera que lleva a Uruapan. "Toda la gente se encerró en sus casas. Las calles del pueblo quedaron solas. Al otro día, todo mundo se preguntó qué pasó, pero nadie lo sabía. De lo que nos fuimos enterando es de que la policía detuvo a varios pobladores, los golpeaba y ahí los dejaba".

     

    VIVIR ENTRE OPERATIVOS

     

    En lo que va del año, la Policía Federal ha realizado tres operativos en el municipio de Arteaga. El primero fue el 30 de enero. "Entraron a varias casas. Aún no amanecía. Estábamos dormidos. Rompieron puertas y entraban empuñando sus armas", dice un hombre que muestra el agujero que dejaron las patadas de los federales en las puertas de madera de su casa. "A mí no me robaron, pero a otros vecinos, sí", asegura.

    El segundo operativo se realizó el 2 de febrero. El tercero duró más de 30 horas, desde las ocho de la mañana del lunes 13 y hasta la tarde del martes 14 de julio, según los testimonios.

    "Está bien que la Policía Federal haga su trabajo, pero la manera en que lo hacen no es la correcta. Se llevan a gente inocente, a gente pobre que no puede defenderse. Sus operativos los realizan violando derechos. Yo pensé que la Policía Federal estaba más preparada, pero he visto que no", comenta un médico del lugar que, como todos aquí, prefiere no dar a conocer su nombre.

    Arteaga vive ahora sin policías y sin presidente municipal. El 26 de mayo, el alcalde Jairo Rivas Páramo fue uno de los funcionarios detenidos y ahora está preso en Tepic, Nayarit.

    Los policías federales dejaron Arteaga el miércoles pasado. En el pueblo sólo están los elementos del Ejército, cuya vigilancia sólo se limita a recorrer la calle principal.

    Y sí, en Arteaga se siente la tensión. Las mujeres reunidas en la plaza principal aseguran que ya están cansadas de vivir en la zozobra y que identifiquen al pueblo como un lugar de narcos.

    -Las autoridades señalan que los pobladores protegen a los narcos. ¿Ustedes que dicen? -se les pregunta. "Sí conocemos a esos señores que se dedican a eso, pero no por ello nosotros somos delincuentes. Si la policía sabe dónde están que los detengan a ellos, pero que dejen a la demás gente en paz. En Arteaga no somos narcos".

    ARTEAGA YA NO ES EL MISMO DE ANTES

    Este poblado, de donde son originarios los líderes del cártel de La Familia, ha cambiado para siempre en cuestión de horas. Sí, en Arteaga conocen al hombre que llamó a un programa local de televisión y dijo llamarse Servando Gómez Martínez La Tuta.

    "Él vive aquí, lo conocemos. Pero no por eso todos somos narcos en Arteaga", dice una mujer que prefiere el anonimato, porque, asegura, "los ciudadanos estamos en medio de dos fuegos".

    Pocos han llegado hasta aquí desde que arrestaron a 19 policías municipales acusados de estar involucrados en el asesinato de 12 agentes federales: ni visitadores de las comisiones de derechos humanos, ni autoridades estatales. Sólo soldados y más agentes.

    Los habitantes de este lugar viven días malos, de miedo, de zozobra..

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