Palabras que hablan

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Opinión
/ 23 abril 2010

Hay palabras parlachinas y las hay también taciturnas.

Hay palabras que hablan y otras que permanecen mudas. Cada una puede contar su propia historia. Sus componentes tienen orígenes lejanos y ancestrales, con ecos de lenguas antiguas y semánticas complicadas.

En estos cincuenta días que estamos viviendo después de la Pascua se celebra la fiesta más larga del año. Y hay una palabra que tiene interesante historia etimológica.

La palabra "pascual" expresa, en sentido estricto. todo aquello que se relaciona con la Pascua, la gran fiesta de la liberación para judíos y cristianos.

Por extensión, hace referencia a lo alegre, regocijado o festivo, o bien, a algo grande y solemne. El vocablo ha llegado al español a través de una serie de extrañas derivaciones. Directamente procede del latín "paschalis" que, a su vez, viene de "Pascha". Este término se tomó del griego "Pasja", derivado del hebreo "Pésaj" que procede de "pesi ah".

"Pesi ah" significa paso. Se refiere a "paso del Señor" en la noche de la muerte de los primogénitos de Egipto y, simbólicamente, por el paso de la esclavitud a la libertad. Curiosamente existe en latín la palabra "pascualis" que no tiene nada que ver con con el español "pascual" pues significa "que pace o se lleva a pacer" y también "pascalis": lo que se lleva a pastar, del verbo "pascere": apacentar, llevar a los pastos.

Por otra parte, hay en griego el verbo "pasjo" que quiere decir "sufrir, padecer, experimentar algo (por ejemplo un cambio) y que tampoco tiene relación alguna con Pasja.

El bullicio de las palabras es un tejido de hilos que, como el de Ariadna, recorren los laberintos de los siglos y las culturas hasta llegar a los significados actuales. Escuchar la voz de las palabras que cuentan su historia es tarea necesaria para captar toda la densidad de su contenido.

En el tiempo pascual hemos saludado el mensaje riquísimo de un vocablo que muchas veces se pronuncia sin advertir la hondura de su trayectoria expresiva. ¡Que hablen las palabras que hablamos para saber qué decimos con ellas a los demás!...

El autor de Claraboya, quien ha escrito para Vanguardia desde hace más de 25 años, intenta apegarse a la definición de esa palabra para tratar de ser una luz que se filtra en los asuntos diarios de la comunidad local, nacional y del mundo. Escrita por Luferni, que no es un seudónimo sino un acróstico, esta colaboración forma ya parte del sello y estilo de este medio de comunicación.

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