La estrella amarilla

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Opinión
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La ley promovida por la Gobernadora de Arizona autorizando a la Policía a detener, interrogar y pedir documentación a cualquier persona si hay "sospecha razonable" de que es inmigrante ilegal, es decir, si "parece" que es inmigrante; permitir demandas contra agencias gubernamentales que obstaculicen la aplicación de las leyes de inmigración, y hacer ilegal la contratación de indocumentados como jornaleros o transportarlos a sabiendas de su estatus legal, ha de ser tomada como lo que pretende ser: una aberración que muestra el lado más oscuro y despreciable del ser humano.

Comprender el horroroso destino de millones de judíos, gitanos y polacos vejados y asesinados por los nazis, es ponernos en el contexto de una situación que bien puede tener su semilla en acciones similares a la de la gobernadora Jan Brewer.

Una de las primeras disposiciones nazis fue la de obligar a los judíos a portar una estrella amarilla que los identificara. En su diario, Hélène Berr, una judía nacida en París y residente en la capital de Francia durante la ocupación alemana, queda de manifiesto cómo la obligación de llevar la ignominiosa estrella amarilla; la disposición de utilizar los vagones del metro de tercera categoría; no circular en la calle a determinadas horas; y más adelante no tener acceso a los servicios médicos, se convirtieron en las acciones más monstruosas, discriminatorias y degradantes en la historia del hombre.

Para no olvidar la infamia de Hitler seguida y ejecutada puntualmente por los nazis, el Centro de Documentación Judía Contemporánea se abocó a recopilar documentos "que permitieran escribir la historia de la persecución de los judíos durante el Holocausto".

A esa historia pertenece la de Hélène Berr. Su padre, Raymond, era vicepresidente-director general de la empresa Kuhlmann y fue de los primeros detenidos en la Francia ocupada de inicio de los años cuarentas.

Eran las 12:30 de la tarde del 23 de junio de 1942 cuando la familia es enterada de la detención del señor Berr. Era la voz de un desconocido, pero al instante comprendieron que se trataba del inspector de policía que lo había aprehendido. Éste afirmaba que Raymond hubiera podido quedar libre si hubiese llevado "bien cosida en sus ropas la estrella amarilla".

Protesta la esposa, Antoinette. Se la había sujetado con seguros para poder ponerla en todas las prendas. El policía insiste: "En el campo de tránsito de Drancy están cosidas". Hélène, de 20 años, percibía y vivía en los suyos y en carne propia los barruntos de la tormenta que se veía venir. Licenciada en la Sorbona, había estudiado Inglés; Lengua y Literatura Inglesas y en el momento de la ocupación estudiaba, irónicamente, el Alemán.

Su vida cotidiana, bibliotecaria en la Sorbona, convivencia con hermanos y amigos en excursiones campestres; recitales en casa, donde se escuchaba a Beethoven y se interpretaban sus piezas, es interrumpida por las medidas tomadaspor los nazis, y luego aniquilada por su aprehensión y la de su familia.

En su interior rechazaba la idea de llevar la vergonzante estrella amarilla, sin embargo se consideraba enseguida cobarde por no hacerlo, al ver que los demás judíos sí la llevaban. Empieza a respirarse el ambiente de terror. Se le van muriendo sus veinte años entre noticias de detenciones, deportaciones a los campos de concentración, exterminios. Su diario acaba con estas palabras: "Horror, horror, horror", pocos días antes de su detención y luego de hacer un recuento de historias de familias separadas, y de niños y mujeres embarazadas rumbo a Auschwitz.

Sus historias comenzaron a escribirse en las semillas de la disgregación; de la diferenciación; de la discriminación y terminaron en el exterminio. En una idea de "superioridad".

Es simplemente horrendo lo que exclamó una mujer cuando vio que alguien no llevaba "bien puesta" la estrella amarilla: "Mira, lo hace a propósito".

¿Cómo entender que alguien aún en estos tiempos reviva los métodos hitlerianos argumentando "el resguardo de la frontera"?.

Una ley como la de Arizona es tan ignominiosa como lo fue la estrella amarilla. Perversa semilla de la discriminación.

María C. Recio es una de las voces más influyentes en la crónica contemporánea de Coahuila. Su trabajo se caracteriza por el rescate de la memoria colectiva, combinando la investigación histórica con la narrativa literaria. Se ha especializado en el género de la entrevista y la crónica urbana.

Periodista, escritora y cronista con más de 30 años de trayectoria.

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