Nuevo desertor azul
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No deja de llamar la atención, si bien no tanto el número, sí la calidad de los militantes que, en una avalancha que se antoja incontenible, se suman a la desbandada que vive el policontundido Partido Acción Nacional en Coahuila que, de seguir así, pronto se verá desmantelado.
Lo que más duele a los desertores, aparte del divisionismo que aún vive la institución, es la falta de mística de los dirigentes de nueva generación, quienes, por lo mismo, venden al partido al mejor postor, lo mezclan con otras ideologías y comparten con ellas intereses mezquinos.
Otro de los que han decidido aventar la toalla, harto de los burdos zipizapes internos, es el diputado federal suplente Fernando Oyervides, quien últimamente estaba entregado, en cuerpo y alma, a sostener la casa de gestoría de la controvertida diputada Tommy Vives Preciado.
No dude usted que el también presidente de la Asociación de Comerciantes Organizados del Centro de Saltillo, pronto será llamado a cuentas por el comité directivo estatal del PAN para que responda por las inconformidades que ha externado entre sus ahora ex correligionarios.
Por lo que se me ha informado, la molestia de Oyervides Thomas es mayúscula, a grado tal que está preparando un manifiesto a través del cual argumentará detalladamente, en principio a título personal, los motivos de su separación.
Me pregunto si, a semejanza de cómo ocurrió con los ex alcaldes de Ramos Arizpe y Escobedo, Ricardo Aguirre y Jesús Chávez, y el diputado Javier Fernández Ortíz, el distinguido comerciante también ha sido seducido por Rubén Moreira Valdés, quien por su parte sigue fiel a su línea de sumar voluntades a favor del PRI y del "gobierno de la gente".
Será por eso que durante algún tiempo al diputado local Loth Tipa Mota Natharén le dio por coquetearle al tricolor, con la diferencia de que este médico nigropetense mostró arrepentimiento en el juicio que en un santiamén le montó la dirigencia estatal panista, a la que finalmente volvió a jurar lealtad absoluta. ¡Vaya reacción!
El que definitivamente no se salvó de la "excomunión" fue su homólogo en el Congreso del Estado, el lagunero de triste memoria José Manuel Villegas González, otrora dirigente del comité municipal de Acción Nacional. Ahora esperemos que le vaya tan bien como al ex líder municipal de Acción Nacional, el ahora priista y funcionario estatal, Hexiquio Gómez Ambriz.
La debacle del PAN en Coahuila no es un evento nuevo. Data por lo menos de 2003, cuando la dirigencia nacional determinó convertir en delegación al comité directivo estatal, tras causar alarma las encarnizadas pugnas entre los grupos azuzados por los ambiciosos Juan Antonio García Villa y Rosendo Villarreal Dávila, quienes jamás se han dignado decir "mea culpa".
Tan sólo en lo que se refiere a funcionarios panistas en el Gobierno Municipal de Saltillo, han abandonado al albiazul desde 2002 las siguientes personas: Rebeca Ortega Kraulles, Gonzalo Rodríguez, Carlos Rodríguez Gámez, Gabriela López, Liliana Romo Castillón, Patricia Ibarrarán González, Silvia Oropeza Enríquez y María Micaela Hernández González.
Dura tarea la que le espera al nuevo dirigente del PAN en Coahuila, diputado local Carlos Orta Canales, en cuanto a devolverle al partido su nivel combativo, siendo el primer paso la desarticulación de los grupos en pugna, incluido el del senador Guillermo Anaya Llamas, con el que se le relaciona, lo cual constituye un estigma desfavorable a su proyecto.
En cuanto a cómo piensa lograr sus propósitos, recordemos el anunció que hizo al ganar la partida a su adversaria Esther Quintana: "Hay que recorrer el estado completo... vamos a cambiarles ya de grupos a equipos y a aplicar los principios fundamentales de Acción Nacional,... (fomentar) el valor del respeto, de la tolerancia, de aceptarnos y ver en cada miembro, en cada militante, un talento, y aprovecharlo". Veremos...
columna_palabrasmayores@hotmail.com