El retrato de Dorian Gray

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Opinión
/ 29 septiembre 2010
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Mañana empieza el mes de octubre, entre otras cosas con el estreno de la película actualmente número uno de taquilla en Estados Unidos, "Wall Street: El Dinero Nunca Duerme", del respetable director norteamericano Oliver Stone.

Sin embargo, además de este estreno nacional que afortunadamente también llega a Saltillo y que es la secuela de la cinta de 1987 que le diera el Oscar al Mejor Actor a su protagonista principal Michael Douglas, llega con el retraso de casi dos meses de haberse estrenado en México una nueva versión de un clásico de hace 65 años basado a su vez en el texto clásico del controvertido escritor inglés Oscar Wilde bajo el título de "El Retrato de Dorian Gray".

Como su nombre lo indica, "El Retrato de Dorian Gray" nos remonta a la Inglaterra de finales del siglo 19 donde un joven aristócrata de nombre Dorian Gray (interpretado en esta versión por Ben Barnes, recordado como "El Príncipe Caspian" del segundo capítulo de "Las Crónicas de Narnia"), quien muy a la manera de Fausto luego de servir de modelo de un prestigiado pintor de nombre Basil Hallward (Ben Chaplin, de "La Delgada Línea Roja", de Terrence Malick) al ser el centro de miradas de los altos círculos sociales de su tiempo "se presta a un hechizo" por medio del cual intercambia su desgaste físico con la apariencia impecable del modelo del cuadro para que a pesar del paso del tiempo él no envejezca y mantenga la jovialidad que proyecta el retrato. Con todo, con el paso de los años a pesar de no cambiar de apariencia física, la personalidad de Dorian revela terribles efectos de su libertina y maligna vida que lo llevan inclusive al crimen.

A pesar de contar con un elenco de histriones de primer nivel fuera de Barnes que al menos cumple bien en términos generales con su personaje protagónico, es curioso que luego de haber realizado muy respetables adaptaciones a otras conocidas obras de Wilde como lo hiciera en 1999 con "Un Esposo Ideal" y en 2002 con "La Importancia de Llamarse Ernesto", el realizador británico Oliver Parker tira por la borda el efectivo trabajo que consiguió en aquellas en lo que podríamos comparar a lo que en el cine mexicano hicieron hace algunos años con la nueva versión de un clásico de nuestra cinematografía como lo es "Hasta el Viento Tiene Miedo" tanto en la chafez como en lo inexplicable del "hechizo" en la que se basa toda la trama sino en la obviedad de situaciones como temáticas homosexuales que sugeridos como lo estaban en sus versiones originales eran mucho mejores que tan obvios y exagerados como aquí se nos presentan.

Así, el subtexto que hizo mágica la atmósfera de un clásico como el de 1945 que con justicia entre otras cosas se llevó el Oscar a la Mejor Cinematografía en blanco y negro.

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alfredogalindo@hotmail.com

Productor, Director y Guinista de cine. Columnista del periódico Vanguardia desde 1995, escribe sobre música, cine y televisión. Combina la pasión de escribir con la creación cinematográfica.

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