Historias de miedo y honor
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El empresario y cazador Alejo Garza Tamez vio cara a cara a la muerte. Quien piense que la muerte tiene rostro macilento, cadavérico, descarnado, está en un grave error. La muerte tiene el mismo rostro que un ser humano cualquiera. Son sicarios, narcotraficantes amparados en pavorosas armas largas y granadas, con las cuales arrebatan propiedades, dinero, joyas y en el último caso, arrebatan la vida de quien se niegue a cooperar con ellos.
El empresario tamaulipeco Garza Tamez, de 77 años, vio la cara de la muerte 24 horas de morir; lejos de asustarse, la enfrentó como en las galas de sus mejores días de juventud. Solo, enfrentó a un comando de sicarios que le habían advertido que iban a tomar el rancho "San José", su propiedad, ubicado cerca de la Presa Padilla, a 14 kilómetros de Ciudad Victoria, Tamaulipas, hoy tierra de nadie. Mejor escrito: tierra de narcotraficantes y contrabandistas. Tierra sin ley, eso sí.
Armado con rifles y parque para caza, Alejo Garza Tamez enfrentó a una gavilla de sicarios que lo masacraron con rifles de repetición automática, armas de alto poder y cuando no podían más, con granadas. Un solo hombre, alto y digno, con honor de sobra en las venas, eligió como morir: de pie, enfrentando y defendiendo el único rasgo que nos hace humanos: la libertad. El gobierno (estatal o federal, da igual) no pudo protegerlo, el gobierno no puede protegernos. ¿Alguien duda del estado fallido?
En Fresnillo, Zacatecas, un grupo armado secuestró al líder minero Pavón Campos, del recién creado Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, opositor al eterno líder, el cual huye de la justicia mexicana, Napoleón Gómez Urrutia. El nuevo líder minero fue "levantado" por cuatro sujetos en una camioneta sin placas en Fresnillo. Dos variantes igual de atroces: ¿Fue secuestrado pro miembros del crimen organizado que operan con impunidad en la zona? ¿Fue "levantado" por estar interfiriendo en las labores del líder "moral" de los mineros, Gómez Urrutia, el cual vive como asilado político en Canadá? Ya todo es posible.
En Colima y justo al llegar a su domicilio, el ex gobernador de apenas 42 años, Silverio Cavazos Ceballos, fue muerto a tiros por al menos tres personas que viajaban en un auto con placas de Michoacán. El asesinato del político colimense ha puesto los pelos de punta de la clase política nacional. Sí, de esos, los que se creían intocables en su nicho o pedestal lunar. El diputado federal del PRI, José Ramón Martel, dijo que el asesinato "A todos nos tiene nerviosos y preocupados." Ya era hora.
Esquina-bajan
Este y no otro es el México vivo, bronco y real que todos padecemos. Este es el México de honor y también, el México de terror y miedo del cual somos protagonistas, con ojos azorados. De aquí entonces que prédicas hueras y acaso morales, de retirar de las noticias cotidianas de los diarios, los ajusticiamientos, masacres y episodios como los anteriores y confinarlos sólo a la página de la "nota roja" (propuesta de Héctor Aguilar Camín, ya abuelo de sí mismo), sean impensables y acaso, una táctica cobarde por querer "enterrar" la realidad.
Seguido, muy seguido platico de estos tópicos con mis editores y periodistas de VANGUARDIA. Lo mismo con Ricardo Mendoza, Carlos Arredondo; con ese alto ejecutivo, puntal del diario, Juan Carlos Torres Delgado; con el maestro Quitzé Fernández (quien con sorna e ironía, siempre dice: "a mi lo que me gustan son los balazos") con el maestro Jesús Castro. Las discusiones se tornan acaloradas e incendiarias.
En Tamaulipas, me cuentan mis amigos reporteros, los sicarios de la letra impronunciable, robaron a las fieras carniceras (osos, tigres, leones) de un zoológico cercano a Victoria. ¿Sabe con qué alimentan a dichas bestias? Con la carne viva de sus enemigos.
Letras minúsculas
La violencia en México, peor que nunca. Historias de terror y honor.