Los pendientes de Moreira
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Humberto Moreira dejó ayer, anticipadamente, el gobierno de Coahuila para, cumplidos los trámites, asumir la presidencia nacional del PRI. No hay encuesta que ponga en duda la extraordinaria popularidad con la que se marcha. Y en 2010 tuvo el talento para catapultarse como uno de los políticos más prometedores de la década que comienza. Su historia parece sacada de un manual del éxito.
Eso hace especial la mirada escéptica de despedida de Fernando Royo, plasmada ayer en Milenio La Opinión de Torreón. Es de los contados textos críticos sobre el personaje.
En su artículo "Los pendientes de Moreira", Royo reconoce las obras viales, el pavimentado y arreglo de plazas en las pequeñas ciudades de Coahuila, la construcción de escuelas, su hiperactividad pública y destreza en los medios informativos. Además, escribe, "fue muy hábil responsabilizando al gobierno federal de situaciones como la seguridad".
Pero Royo, un destacado asesor financiero de la región, subraya que Moreira recibió un gobierno sin deuda, que hoy debe casi 8 mil millones de pesos, "sin incluir las líneas de crédito que recién reactivó el Congreso por más de 5 mil millones de pesos, ni las deudas con proveedores, que se sabe no son pocas".
Habla también del castigo a la opositora Torreón en contraste, por ejemplo, con el trato a la fiel Saltillo. Castigo en inversión ("prácticamente no ha llegado en los últimos cinco años, con las consecuencias que están a la vista") y en desentendimiento del grave problema de seguridad. Por eso, concluye, "ojalá desde su nueva posición, Moreira se acuerde de pagar su deuda con Torreón".
Deuda y represalia a una ciudad emblema. Interesante.