¡Que se joda Acapulco!
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Es un golpe artero, dice Manuel Añorve, presidente municipal de Acapulco. "Como si sacaran el Cervantino de Guanajuato, la Feria de San Marcos de Aguascalientes, la Guelaguetza de Oaxaca, y los volvieran itinerantes".
Añorve no entiende. Y la verdad, cuesta entender la decisión de la Secretaría de Turismo de arrancarle el Tianguis Turístico a Acapulco para llevarlo a cualquier otro destino interesado. Es decir, tras 36 exitosos años, incluida la reciente emisión, la semana pasada, el Gobierno Federal le da las gracias al puerto guerrerense y lo jubila.
Algo estarían haciendo mal, le digo a Añorve. Me frena con el resumen de la reunión que tuvo el domingo con la secretaria Gloria Guevara. Según él, sólo escuchó felicitaciones. Pero ahora resulta que por el bien del turismo nacional, el Tianguis levanta sus cosas y se va.
¿Qué es el Tianguis Turístico para Acapulco? Una buena derrama económica del orden de 200 millones de pesos. Un "patrimonio de los guerrerenses", según Añorve. Y, hoy, uno de los pocos referentes luminosos de una ciudad martirizada en los años de la guerra del crimen. En vez de refrescarla y reanimarla, el Gobierno del presidente Calderón la lastima, graciosamente.
El 27 de febrero, al recibir el trofeo de campeón del Abierto Mexicano de Tenis, que se juega también desde hace mucho en Acapulco, el español top ten en el ranking mundial, David Ferrer, dijo en ESPN: "Hablen bien de aquí, uno la pasa muy bien".
La respuesta de Gloria Guevara y asesores es el "golpe artero", Añorve dixit.
- ¿Entonces, Manuel?
- Voy a pedirle al presidente Calderón que rectifique, porque la argumentación de Gloria Guevara no tiene sustento y va a ser muy costosa.
El viernes asume como gobernador de Guerrero el aliancista Angel Aguirre. Veremos si también opta por el ¡que se joda Acapulco!