Alucinación a 55 grados

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Opinión
/ 20 junio 2011

Primero has de hacer una cosa muy difícil, te has de enderezar a ti mismo. Dijo El Buda. Y veo todos los pasos torcidos, los que me llevan lejos, los que me acercan. El agua sonando en sus mensajes cristalinos, cerca.

Entre las montañas hay un claro, en el centro de tanta elevación y movimiento, allí está el temazcal. Parece un cuenco de agua boca abajo. A un lado los mezquites están secos. Sus vainas suenan. Nos perdemos en las veredas y avanzamos frente al viento que nos deja frente a una pared granítica, pasa un águila.

Son las montañas en su lenguaje de ascenso vertical, parece como si alguien hubiera forzado la dura piel del planeta empujando hacia arriba, y se ven líneas quebradas, sólida lluvia vertical de la roca madre. Es un sitio especial, alguien dice. Se percibe todavía el movimiento, su energía impresa.

Cerca, los hombres del fuego alimentando el calor de las piedras. Se ofrendan frutas a las lenguas rojas, mangos y naranjas se desintegra junto con mis pestañas que son alcanzadas por un largo y quemante abrazo. Yo con los ojos

escocidos.

El sol nos hace hervir antes de entrar. Ramas de cedro cubiertas por telas. Un vientre nos recibe.

Es la penumbra, como el mundo cuando se crea, el sabor a polvo del aire, un ardor para templar el agua vertida en ese nido que ahuecaron para
nosotros.

Cada uno dice: Por mí y por todas mis relaciones. Yo pienso y digo en silencio: Por mí y por todos mis muertos. Por mí y por todos mis miedos, por mí y por todos mis horrores. Va.

A purificar. Entra el hombre del fuego, entrega una piedra más. El agua eleva el vapor, los grados centígrados. Manos femeninas soban hierbas aromáticas en las piedras calientes, son curaciones para el olfato, ese puente del alma. Se abre la puerta. Respiramos un poco aire menos ardiente.

Sol adentro, sol afuera. Los cuatro puntos cardinales con sus varas de copal.

Mantengo los ojos abiertos, la respiración se agita. Aguanta, auanta, digo. Agachamos la cabeza. Unos tomados de las rodillas. Otros recostados,
buscando el sitio menos caliente, ya casi besando el polvo. De fuera siguen entregando piedras.

Nosotros recogidos en nuestros pensamientos. En este vientre nos aislamos como una gota del mundo. Afuera el movimiento sigue, las nubes no aparecen, las hierbas vibran de sequedad. Hay pensamientos desesperados. Las trampas aparecen. Los pulmones se purifican y en este esfuerzo el ánimo se oprime.

Recuerdo las frases de los indios norteamericanos, para resistir los 55 grados por un momento, sólo por un momento más: Que la belleza delante de mí, me haga avanzar,/ que la belleza detrás de mí me haga avanzar,/ que la belleza delante de mí me haga avanzar/ que la belleza dentro de mí me haga avanzar.

El último instante como carbón ardoroso en la lengua, es superado.

 

claudiadesierto@gmail.com

Claudia Luna Fuentes. (Monclova, Coahuila, 1969). Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (2024-2027). Es licenciada en ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila, Maestra en Historia Contemporánea por la IBERO Saltillo y doctora en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario por la Universidad Autónoma de Coahuila.

Entre sus libros de poemas figuran Amenazado y brillante (Mantis Editores, México 2025), Donde la piel (Mantis Editores y CONARTE, México 2019), Carne para las flores, antología personal (Aullido libros, España 2011), Ruido de hormigas (Gatsby Ediciones, México 2005) y Casa de sol (FECA-CONACULTA, 1995). Entre otras antologías, aparece en el Anuario de poesía mexicana (Fondo de Cultura Económica, 2006), en Hacia un azul imposible (CEPE-UNAM/El tapiz del unicornio, 2023) y en Semillas de Nuestra Tierra. Muestra Ecopoética Mexicana (Grupo de Investigaciones Poéticas de la Madre Tierra y Cactus del viento, 2023).

Entre las revistas en las que ha publicado, destacan Southwest review, Dallas TX volumen 109, número 2; la revista de poesía contemporánea de Valencia 21veintiúnversos y Lichtungen, en el apartado Literatura del norte de México. Sus poemas traducidos, se imprimieron en muro en el Instituto Cultural de México en París, acompañando esculturas de Avelina y Alejandro Fuentes Quezada en la exposición Extinción Continua (2021). Fotografías medioambientales y video poemas fueron exhibidos en la Galería Mohammed Drissi, en Tánger (2021). Participó en una mesa literaria y en la muestra de arte visual coahuilense titulada Segar el mar con un poema visual, dentro del 49 Festival Cervantino (2022). Una selección de poemas sonoros trabajados alrededor del poema Piedra de Sol, de Octavio Paz, se dejaron escuchar en el Memorial Marie-José Tramini y Octavio Paz, en el Colegio de San Ildefonso, dentro del Festival Naturaleza y Poesía 2023 organizado por la Cátedra Extraordinaria Octavio Paz.

En junio de 2024 fue invitada por la Universidad de Varsovia a compartir sus procesos creativos. Fue becaria del FONCA, FORCA y PECDA. Parte de su poesía ha sido traducida al árabe, francés, alemán, inglés y polaco. Hasta el día de hoy se desempeña como directora de divulgación científica y proyectos en el Museo del Desierto, de Saltillo, Coahuila, México, donde es integrante fundadora. Parte de su trabajo se encuentra en el portal virtual www.thenatureofcities.com, al lado de artistas medioambientales del mundo y en sus sitios https://claudialunafuentes.com

IG: @clunafuentes

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