Calidad electoral
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Los tiempos electorales refieren la dinámica en las que las mayores pasiones, reclamos, ideas, propuestas y estrategias, definirán el destino a corto y largo plazo de un municipio, estado o nación.
De la manera en que cuidemos nuestra decisión ante las diversas opciones y candidatos, dependerá la prioridad a la que obedecerá el crecimiento del Estado, aunque parecería que la tónica a la que obedecen las propuestas tiene la identidad en el tema de la seguridad pública y la educación como plataforma para lograrlo.
La figura de un árbitro electoral conformado por ciudadanos, fue lograda después de una larga lucha democrática que inició con la propuesta del maestro Jesús Reyes Heroles y logró su consolidación en el sexenio del presidente Zedillo. Hoy, a nivel federal, no son los ciudadanos, sino los partidos quienes organizan las elecciones debido a la manera en que fueron electos los consejeros del IFE pasadas las elecciones del 2006.
Coahuila, desde el año 2001, cuenta con un Instituto Estatal que coordina, organiza y valida los procesos electorales. La historia del IEPC es también la de las disímbolas personalidades que lo presidieron y conjugaron.
Obedeciendo a una estructura gubernamental ideada desde el imperio martinista, un alfil del grupo de "La Burbuja" presidió los esfuerzos de sus primeros años.
Novato en el tema, sin embargo, logró establecer una vanguardia en el devenir del Instituto con el establecimiento de la urna electrónica. Para deterioro de la institución aceptó, al término de su función, ocupar la Secretaría de Gobierno.
La siguiente personalidad fue prácticamente destituida por sus desafortunadas declaraciones que afectaban la equidad de género y la imparcialidad política, amén de su benevolencia al liquidar laboralmente a un funcionario, que al fin de cuentas resultó doblemente premiado.
Conformado por dos notarios públicos, un excelente periodista y cuatro abogados especialistas en el tema el Consejo ha desempeñado su labor con reconocimientos y también tropiezos, que lo limitan en su vulnerabilidad manifiesta en la capacidad de negociación.
Si bien es cierto que las elecciones obedecen al cumplimiento estricto de la Ley, sin embargo los acuerdos y convenios se dan precisamente con el ejercicio de la voluntad política con los partidos y sus representantes, campo en el que el cuerpo colegiado no se ha llegado a consolidar.
Otra de las observaciones deviene de lo onerosa que resulta la democracia en el estado, y vámonos despacio que llevamos prisa.
De acuerdo al IDEA (Instituto para la Democracia y la eficiencia Electoral): "Los bajos costos electorales, aproximadamente de 1 a 3 dólares por elector, tienden a manifestarse en países con una larga experiencia: los Estados Unidos y los países de Europa Occidental; Chile (1.2), Costa Rica (1.8) y Brasil (2.3) en América Latina; Benin (1.6), Botswana (2.7), Ghana (0.7), y Senegal ($1.2) en Africa; India (1) y Pakistán (0.5) en Asia; y Australia (3.2). (A nivel nacional el costo por voto mexicano es de 5.92 dólares).
En Coahuila el costo de 2011 llegará a los 18.13 dólares, si es que llega a emitir el 55 por ciento del padrón electoral, de ser menos el costo evidentemente aumentará (para llegar a su cifra se dividió el costo del Instituto según su presupuesto y las prerrogativas de los partidos, entre el número de votantes de la elección del 2005).
El IDEA ha establecido que para hablar de calidad en las elecciones es necesario que los órganos protejan los siguientes elementos: 1.- Inclusión de electores aptos (evitando discriminaciones), 2.- Elaboración de listas nominales exhaustivas y precisas y 3.-Simplicidad en el proceso de votación e impugnación. Sólo así podremos elaborar nuestra cultura electoral y atenernos a lo dicho por Ricardo Lagos: "En democracia, cada cuatro años todos somos iguales, todos valemos lo mismo, y con un lápiz y un papel dibujamos el país que queremos".
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