Victoria cívica

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Opinión
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El amedrentamiento del Estado, ejercido por un Estado contra sus propios gobernados, se considera como una modalidad de terrorismo. El objetivo del terrorismo es la propagación del pánico en la comunidad sobre la que dirige la violencia. Por ende, la comunidad se siente presionada a actuar de acuerdo a los deseos de los terroristas.  

El Código Electoral de Coahuila, en su artículo 132, define al  proceso electoral como el conjunto de actos ordenados por la Constitución General, la Constitución y este Código, realizados por las autoridades electorales, los partidos políticos y los ciudadanos, que tiene por objeto la renovación periódica de los integrantes de los poderes Legislativo y Ejecutivo del Estado y de los ayuntamientos.

Para que el proceso electoral en su conjunto pueda ser considerado como democrático se requiere que a lo largo del mismo, todos sus actores, es decir, organismo electoral, partidos políticos y candidatos, autoridades y ciudadanos, se ciñan a las disposiciones establecidas para ello. No hay otra forma más civilizada que esta para garantizar resultados creíbles y confiables.  Lamentablemente en nuestro Estado y dados los sucesos que han venido ocurriendo, ni el IEPC como organismo encargado de efectuarlo, ni las autoridades responsables de brindar seguridad a  quienes en él participan, han cumplido su encomienda.

Se está volviendo consuetudinario agredir a militantes y simpatizantes del Partido Acción Nacional en el momento en que están haciendo proselitismo a favor de sus candidatos, y a todas luces, el objetivo, es amedrentar e intimidar. De ello han venido dando cuenta los medios de comunicación, y circula en las redes sociales, aprehensiones injustificadas con lujo de prepotencia, a más de llamar la atención la celeridad con la que realizan las aprehensiones, inusual, sorprendentemente inusual, dada la parsimonia que caracteriza a la autoridad encargada.

El proceso electoral es únicamente un instrumento establecido por ley para elegir conforme a Derecho a nuestras autoridades, jamás un pretexto para perturbar el orden público, y menos pero mucho menos, para que los responsables de mantenerlo sean los que ejercen el hostigamiento. Las fuerzas de seguridad del Estado deben obedecer a criterios de profesionalidad, y sin interferencias partidistas. No actuar bajo estos parámetros se registra como uso abusivo de su potestad. No estamos en los años del porfiriato, cuando la persecución y el acoso a quienes pensaran distinto del régimen dictatorial eran práctica consuetudinaria y se pagaba con cárcel o con muerte la "osadía"; tampoco estamos en el México de Díaz Ordaz y de Luís Echeverría, en el que se cometieron crímenes incalificables y jamás se castigó a los victimarios y Dios nos guarde de revivir los días aciagos de los que pende la impronta oscura de los asesinatos de Luis Donaldo Colosio y de José Francisco Ruiz Massieu, o los recientes y trágicos de Tamaulipas.

No hay ninguna necesidad de manchar este proceso eleccionario con acciones denigrantes de las autoridades, ni con amenazas, ni con amedrentamientos a sus adversarios políticos, ni con violaciones a derechos humanos de coahuilenses, tan coahuilenses como los que han gobernado Coahuila ininterrumpidamente desde hace más de ocho décadas. Sería lamentable y vergonzoso que el próximo 3 de julio los electores no acudieran a votar porque la confianza en la autoridad encargada de mantener el orden público estuviera en entredicho, y por ende el cumplimiento cabal de su responsabilidad. El abstencionismo es uno de los peores enemigos de la democracia; la de Coahuila es enteca, frágil, anémica. ¿Por qué tiene que seguirlo siendo? ¿Por qué estar propiciando desde ahora el ausentismo en las urnas?

El 3 de julio habrá gobernador y diputados electos. ¿Quiénes? Los que obtengan el voto mayoritario, y entre más sufragios a favor reciban, mayor será su legitimidad. Por eso el esfuerzo de todos los actores de esta contienda constitucional tiene que dirigirse a fortalecer el clima de tranquilidad y de respeto que debe privar en nuestra entidad. La victoria tiene que ser cívica, cualquier otra sería vergonzosa para todos.

Columna: Dómina. Nacida en Acapulco, Guerrero, Licenciada en Derecho por la UNAM. Representante ante el Consejo Local del Instituto Federal Electoral en Coahuila para los procesos electorales.

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