Cómo se inventaron las vocales
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En la obra "Pasajes de la Guerra Revolucionaria" Ernesto "Che" Guevara, al hablar de "el dilema de ser médico o soldado de la guerrilla, afirma: Quizás esa fue la primera vez que tuve planteado prácticamente ante mí el dilema de mi dedicación a la medicina o a mi deber de soldado revolucionario. Tenía delante una mochila llena de medicamentos y una caja de balas, las dos eran mucho peso para transportarlas juntas; tomé la caja de balas, dejando la mochila para cruzar el claro que me separaba de las cañas. Recuerdo perfectamente a Faustino Pérez, de rodillas en la guardarraya, disparando su pistola ametralladora. Esa decisión haría que Ernesto "Che" Guevara pasara a los anales de la historia como un valiente médico guerrillero. aunque soldado, siempre." 1
Lo que sucedió al heroico combatiente argentino, igual acontece en la vida de cada uno de nosotros, sabiendo que como dijo el poeta: "eres el arquitecto de tu propio destino" hay momentos en los que tú, sólo tú puedes tomar la decisión de que camino eliges para tu vida. Por lo que a mí respecta, escogí la ruta que me enseñaron esos grandes conversadores: los abuelos, artesanos del oficio de la palabra.
En nuestro país el arribo de la modernidad ha hecho que se vaya perdiendo el arte de la conversación, que no es otra cosa que una maestría, que pareciese -como los dinosaurios- estar condenado a la extinción.
Con la llegada de la nieve que va dejando en mis sienes el paso de los años, cada vez me atrapa más el gusto por la buena conversación, -que en estos tiempos lamentablemente escasea- de esas amenas charlas de nuestros viejos que llenas de magia atrapan la imaginación; pláticas en donde fluye la viva tradición oral con la anécdota chispeatente y las coloridas historias con sus respuestas siempre agudas.
Este viejo Filósofo dedica diariamente su espacio vital, su trabajo, su tiempo y su fortaleza a dos cosas:
1.-Reconocer la escuela de vida que son los abuelos, que con su búsqueda inagotable de saber y sed de aprender fluyen al ritmo de la vida; ellos en fin sabios por derecho propio, tienen un diálogo fecundo con su cuerpo y su espíritu, con la vida y con la muerte, con su ayer, su presente y su mañana, y
2.-A luchar por reivindicar el poder terapéutico y sanador del amor y del humor, que de ellos he aprendido.
Ambas son tareas que deleitan mi alma, elevan mi corazón, me reencuentran con la misión de mi vida y me dan motivos para regocijarme.
El amor, porque mejora y enriquece mi perspectiva de la vida recordándome que. "en la vida uno aprende a amar, no cuando encuentra a la persona perfecta, sino cuando aprende a creer en la perfección de una persona imperfecta".
De las pláticas de los abuelos también aprendí que el humor me deshace el antifaz de la híper seriedad, que me lleva a ver la vida como una carga, en vez de conducirme a gozarla y disfrutarla. Así desde hace muchos ayeres, aprendí que dar una sonrisa o practicarel humor es un ejercicio de amor a la vida, "hacerlo durante un año es una pasión; pero hacerlo durante toda una vida es un ejercicio de sana sabiduría."
Hoy agradezco a mi amable lectora Lupita Aguillón el envió del siguiente correo que me encanta: ¿Sabes cómo se inventaron las vocales? Adán y Eva eran muy felices y puros de pensamiento, hasta que mordieron la manzana. Al morderla, Eva voltea a ver a Adán y dice: -- ¡A!
El se vuelve a verla e interrumpiéndola dice: -- ¿E?
Ella, apuntándole a sus partes íntimas, le contesta: -- ¿I?
Adán, avergonzado, se cubre y dice: -- ¡O!
Entonces ella levanta la mano, hace una señal con los dedos de algo súper pequeño y dice:
- ¡Uuuuu...!