¿Goodbye Mr. Moreira?

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Opinión
/ 2 noviembre 2011

Hace aproximadamente dos meses y medio, cuando estaban al rojo vivo el trágico atentado al Casino Royale, el escándalo de Jonás Larrazábal, y en ciernes el estallido del asunto de la deuda de Coahuila, hubo una reunión en un domicilio particular de la zona norte de Saltillo.

El objetivo único de las dos únicas personas reunidas esa tarde, era plantear posibles escenarios acerca de las acciones que podrían implementarse de crecer desmesuradamente lo de la deuda. Ambos, directa o indirectamente, estuvieron cerca de Humberto Moreira en sus tiempos de Gobernador, pero sólo uno era escuchado por éste.

Lo que sucedía en la capital nuevoleonesa había amainado la tormenta mediática provocada por el presunto enriquecimiento ilícito de Vicente Chaires Yáñez, el hombre de todas las confianzas del exmandatario estatal, tanto en el Palacio Rosa como en el CEN del PRI.

Con base en el "caso Chaires", en la citada reunión se coincidió en que lo más conveniente para el dirigente nacional priísta era sentar frente a él al exsecretario ejecutivo del Servicio de Administración Tributaria, Javier Villarreal Hernández para que, a valores entendidos y como pago a los favores recibidos, sacrificara su reputación permitiendo ser arrestado, e incluso ir al penal, pero en territorio coahuilense, lo cual garantizaba una liberación casi inmediata, como ocurrió, aunque le hayan dictado auto de formal prisión.

Mientras tanto, Humberto Moreira se llamaría a engañado por su excolaborador, y se comprometería a que -cuando se lo pidieran las autoridades competentes-, se pondría a disposición de ellas para llevar hasta sus últimas consecuencias la averiguación y castigar a quien había abusado de su confianza.

Los contundentes y recientes (en ese entonces) triunfos electorales del tricolor, revigorizaron a Humberto Moreira ante la oposición, pese a que en lo interno, por otras razones, era un secreto a voces que ya no encajaba bien en el peñanietismo, lo que fue notorio desde el proceso de selección de Eruviel Avila Villegas como candidato al Gobierno del Estado de México, en el cual muy pocas veces se vio al saltillense.

La vorágine de los días recientes demuestra que el mensajero llegó tarde, o que simplemente no llegó, y que otro u otros opinantes concluyeron en lo mismo, pero esta estrategia es la que menos puede ayudar ahora al exgobernador de Coahuila. Los opositores ya subieron la mira, y él la tiene entre ceja y ceja.

A la exigencia de que la PGR indague los pormenores del endeudamiento público seguirá la de que también se investiguen todos los programas en los que haya de por medio dinero federal. Ya ni siquiera el retiro temporal del tricolor apaciguaría las aguas moreiranas: quieren que se vaya para restregárselo en la cara a Peña Nieto.

Quizá por órdenes, o por el interés personal de evitar daños mayores al exgobernador mexiquense, se deba la declaración de Moreira -difundida por El Universal-, en el sentido de quepermanecerá al frente del partido "por lo menos hasta que haya candidato presidencial del tricolor, en febrero", y se dijo "ofendido" de la campaña en su contra, una campaña que tuvo tiempo de atajar.

Permanecer en el cargo "por lo menos hasta que haya candidato presidencial", igual quiere decir que lo dejaría tan pronto se lleven a cabo las últimas elecciones locales de este año, y con mayor razón si el instituto político es derrotado. Si Moreira va a ser relevado por Miguel Angel Osorio Chong -hay quien apuesta a que será Manlio Fabio Beltrones-, no tiene muchos caminos por andar.

Su regreso a Coahuila en tales condiciones, sería un dolor de cabeza para su hermano Rubén. No hay que pasar por alto que Humberto es el del arrastre popular, y aún hay mucha gente que lo sigue a pesar de todo, por lo que aquí podría repetirse la historia del expresidente Gustavo Díaz Ordaz, quien alguna vez dijo que por estar enfermo de la vista "veía dos presidentes", refiriéndose a Luis Echeverría Alvarez y José López portillo.

Moreira tampoco seguiría en el equipo de Enrique Peña Nieto, al menos no a la vista, porque su situación no sería diferente a la actual; es decir, continuaría siendo el blanco preferido de la oposición, para minar la fortaleza del aspirante del Revolucionario Institucional. El exmandatario coahuilense sería un lastre, más que una ayuda para la causa peñanietista.

Pero tampoco el PRI va a abandonar a su suerte a Humberto Moreira. Y como el coahuilense está urgido de fuero, una senaduría o una diputación están en su camino, si es que no se le precipitan las cosas en contra. Fausto Destenave ya está a dos centímetros de los grilletes. ¿Quién sigue?

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