Masificación

+ Seguir en Seguir en Google
Opinión
/

La masa venera; y se venera a las masas. En estos tiempos, la imagen que ofrecen es apabullante. Concentración de un ingente número de personas, la multitud atrae, asombra, ejerce fascinación. Miles y miles de egipcios, ejemplo, se concentraron el miércoles 25 en la Plaza Tahrir durante el primer aniversario de la rebelión que tuvo como consecuencia la caída del régimen de Hosni Mubarak. Las escenas producen estupefacción: un espacio totalmente anegado por la muchedumbre. Volcada ahí, en la representación de un pueblo, que al grito de "¡Libertad, libertad!", recordaron los acontecimientos de hace un año, resonando, señala el corresponsal Alastair Beach, del diario The Independent, "entre los arbolados bulevares". La rebelión de las masas, diría Ortega y Gasset.

"Miles de manifestantes coreaban consignas y ondeaban banderas, que se extendieron por las principales avenidas hasta donde la vista alcanzaba". Si hubo algún intento de cooptar el primer aniversario del principio de la revolución egipcia, explica el corresponsal, "sólo necesitaban mirar el número de quienes se manifestaron este miércoles para recordar lo que puede ocurrir cuando la calle árabe comienza a hervir".

La ceremonia en que se alzó una estructura en forma de obelisco con los nombres de los caídos en los 18 días que duró la revuelta en la Plaza Tahir, muestra una multitud de gente atenta al levantamiento, una multitud que ayuda, multitud que observa y multitud esperanzada en el cambio.

Resultan las imágenes sumamente atrayentes: miles de gentes de acuerdo en una sola idea, miles de personas procedentes de dispares sitios del país, con diferentes maneras de pensar y de ser, ocupaciones de las más variadas, pero todas concentradas en una misma acción.

El fenómeno de la masificación posee múltiples rostros y se inserta en los más variados campos: en el de la política, como el modelo citado; en el de la educación, en el deportivo. Estadios, en la Unión Americana, completamente llenos, donde los carísimos abonos con derecho a un asiento han de ser separados con meses y meses de antelación. Y sin irnos tan lejos. Hace poco escuché a una abuela de un chico de primero de Primaria que para encontrarle lugar en un colegio privado en nuestra ciudad, la madre hubo de registrarlo en lista de espera en el momento mismo en que se enteró que estaba embarazada. Aun así, cuenta la abuela, en la institución no le garantizaban el ingreso, por la cantidad de niños que habían sido apuntados ya. En este colegio, se cuenta que son diez los grupos que existen para cada grado en ese nivel escolar.

La masificación se observa en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana y nos hemos estado acostumbrando a ella paulatinamente: el número de autos en circulación; el de casas-habitación que nos rodea; el de personas en las iglesias, los centros comerciales. La masificación unifica, uniforma, hace sentirse cómodo a algunos, como abrigado, como dentro de un refugio. Se apoya en la inhibición de las particularidades, en lo que resulta singular y perteneciente al individuo, lo que en esencia cada uno porta. Pero a cambio ofrece la posibilidad atrayente para sentirse parte de algo más fuerte, un grupo más grande, de perderse en el anonimato y de no hacerse notar. Seguimos modas y parecemos cortados por la misma tijera. Por eso el que se ve diferente es observado ciertamente con recelo. Cuidado con ello. Que no nos pase. Las personas, en sus particularidades, en sus formas de ser, resultan en sí mismas interesantes. No acabemos con ello. Vacunémonos contra la masificación hasta donde ello sea posible.

Las grandes transformaciones de los pueblos pueden ser apoyadas por la masa. Pero es la masa la unión de voluntades. Y son las voluntades casos de la individualidad. Cultivemos las voluntades.

Programa Estatal de Fomento a la Lectura

Una iniciativa de la Secretaría de Cultura del Estado que merece de los coahuilenses una participación muy activa. El programa es ambicioso y sería deseable que nos involucremos de la mejor manera maestros, estudiantes, amas de casa, medios de comunicación y la parte institucional.

Si la lectura se convierte para el coahuilense como parte de su vida cotidiana, que sea un espacio en su día como cualquier otra actividad, ese será el medidor del buen éxito del programa.




María C. Recio es una de las voces más influyentes en la crónica contemporánea de Coahuila. Su trabajo se caracteriza por el rescate de la memoria colectiva, combinando la investigación histórica con la narrativa literaria. Se ha especializado en el género de la entrevista y la crónica urbana.

Periodista, escritora y cronista con más de 30 años de trayectoria.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM