Ciudad Deportiva: logros y retos

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Opinión
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En estos modernos tiempos de incesante cambio tecnológico, no creo que nada de lo que en esos procesos pueda generarse se compare con la alegría de los niños que juegan felices en el parque. Gritan, chiflan, corren en pos unos detrás de otros. Con sus idas y venidas, hacen chirriar los columpios, y el viento les revuelve los cabellos en este domingo que en nada parece invernal: el Sol está a todo lo alto y se disfruta de una agradable brisa propia de la Primavera.

Todo esto, en realidad, puede hacerse ya de manera virtual, Wii y demás programas cibernéticos incluidos, pero no he visto cómo un niño que está frente a su computadora enrojece, suda y se llena de polvo y tierra los pantalones, como sí ocurre con todos estos que escucho ahora mismo.

Han elegido, ellos y sus papás, venir a la Ciudad Deportiva. Ahí están, jugando a la pelota, subiéndose por los toboganes, como alguno de ellos los llaman, y subiendo y bajando de los juegos mecánicos. Primero, lo de rigor, pasar a ver a los patos, comprar algo de semillas para observar la ansiosa manera en que se acerca primero uno, y luego en grupos de cinco y hasta diez. Desde las bancas no se aprecia a distinguir qué tan numerosa es la población de peces que se dice hay en el Lago, pero sí una limpieza que llama la atención.

Tanto el Lago como las instalaciones de la Deportiva lucen diferentes. Se ha empezado a remozar y los juegos donde los niños se divierten se ven distintos, ya iluminados sus bordes en colores rojos, amarillos, morados y verdes, ya con indicaciones claras, al pie, de no utilizar envases de refrescos para resbalarse, por lo peligroso que resulta el descenso.

Era práctica común el emplear los envases de refrescos de plástico, y los que más los utilizaban eran los adolescentes y jovencitos que llamaban con su rapidez en el desplazamiento a los más pequeños, que de inmediato deseaban imitarlos, con la desaprobación de los padres.

Los cambios en el parque son evidentes. Un mayor cuidado se observa en prácticamente toda la zona. La parte en la que ahora se está tratando de mejorar es la del arroyo, un añejo problema para los vecinos, pues el tiempo ha hecho mella en las instalaciones del drenaje. Pese a que se desvió el curso de un importante cauce que originaba un gran problema, el de ahora es una tubería rota y que afecta en su salida la colonia aledaña. Es deseable la solución al problema, pues además de ofrecer un mal aspecto, la parte más delicada es la contaminación que origina.

La rutina dominical de paseantes parece no haber cambiado en mucho a la de años anteriores; el paseo sigue siendo muy concurrido. Conservarlo es parte del compromiso y de la actitud de cada uno de los que a él asisten. Los árboles, encalados; los pasillos mejor cuidados y un jardín que empieza a reverdecer, es un imán de atracción más para los centenares de familias que lo disfrutan. El asunto está en no dejarlo caer, y para ello, está en todos su conservación.

Ojalá que todos los esfuerzos que se realizan para su mantenimiento rindan los frutos deseados y cada uno de los paseantes observen las medidas de limpieza, para su propia comodidad y seguridad. Un espacio como éste merece de toda nuestra atención, de toda nuestra preocupación: las risas de los niños cada domingo, la convivencia de las familias en el lugar y la seguridad que exista para que todo ello se produzca nos da un nivel alto de excelencia como ciudad. Ojalá todos lo apreciemos.

Reconocimiento

A Víctor Antero Zertuche, comunicador de nuestra ciudad que en los últimos meses ha recibido varios reconocimientos a nivel nacional e internacional. Víctor gusta de trabajar el género de la minificción, el teatro, el cuento, la novela, entre otros. Pues bien, hace unas semanas un amigo le marcó por teléfono para comunicarle que en Yucatán se montó en escena una de sus obras de teatro. En Saltillo, el Instituto Municipal de Saltillo ha publicado también una obra suya, y lo mismo ocurrió en España hace unos meses. Enhorabuena, Víctor, destacado egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de nuestra Universidad Autónoma de Coahuila.

María C. Recio es una de las voces más influyentes en la crónica contemporánea de Coahuila. Su trabajo se caracteriza por el rescate de la memoria colectiva, combinando la investigación histórica con la narrativa literaria. Se ha especializado en el género de la entrevista y la crónica urbana.

Periodista, escritora y cronista con más de 30 años de trayectoria.

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