(des)Propósitos

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Opinión
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¿Cómo va usted con sus propósitos de Año Nuevo?

Han transcurrido ya dos semanas de este 2012, tiempo suficiente para poner a prueba la fuerza de voluntad, para tener claro el tamaño del esfuerzo requerido para llevar a buen puerto la lista de empresas que decidimos acometer en éste, el que puede ser el último año de la historia.

Así que, ¿cómo va?

¿Aún no abandona la dieta? ¿Ha sido constante con el ejercicio? ¿Ya compró cochinito? ¿Ha logrado abstenerse de la tentación de maldecir? ¿Está leyendo todos los días? ¿Inició ya la depuración del cuarto de los triques? ¿Le ha llamado a todos los familiares y amigos que tenía abandonados?
¡No flaquee! ¡Échele ganas! Respire profundo y acometa con bríos el reto cada mañana. Ya sólo le faltan 50 semanas de persistencia para llegar a la otra orilla, es decir, para llegar a la formulación de una nueva lista de propósitos a los cuales ofrendar el esfuerzo de los siguientes 12 meses.

Desde esta columna nosotros le ofrecemos todo nuestro apoyo moral y, de ser necesario, nos comprometemos a ir un día de estos a echarle porras a fin de no verle desmayar en el intento por cumplir sus metas.

¿Que cómo vamos con las nuestras?


Debo decirle, damita, caballero, joven, señorita... Que este año nosotros hemos descubierto la fórmula perfecta para no claudicar y no fallar en eso de los propósitos de Año Nuevo.

Hemos descubierto un método que es absolutamente in-fa-li-ble... Una receta que garantiza, sin margen para el error, que la frustración y el desánimo se mantengan perfectamente alejados de nosotros.

¿Que cuál es? Muy fácil: simple y sencillamente este año no hicimos una lista de propósitos, con lo cual evitamos la posibilidad de fracasar en el intento... ¿A poco no es una idea genial?

Está bien... Está bien... No se me engorilen... ¿Qué quieren?: comenzamos muy simples este año...

Y aunque lo dicho es cierto, es decir, decidimos romper en esta ocasión la bonita tradición de los propósitos, la verdad es que lo hicimos porque no encontramos nada lo suficientemente retador como para proponernos vencer el reto a lo largo del año.

Hasta hace unos días...

Por accidente, como suelen ocurrir muchas de las cosas relevantes de la historia personal y colectiva, escuché en la radio a una especialista en imagen pública, particularmente versada en los asuntos de la imagen física y más concretamente en decirnos qué rollo con el rostro.

¡Toda una revelación!

Entrevistada por la conductora de afamado programa radiofónico, la experta en interpretación de la topografía facial largó un dato cuya existencia ni siquiera había sospechado jamás este ignorante columnista: nuestras cejas dicen mucho de nosotros.

Sí, ya sé que me van a decir que eso las damas lo saben desde hace siglos y por ello uno de los elementos cometidos a constante mantenimiento en sus rostros son las cejas y que para la realización de tal labor ha sido inventada una miríada de técnicas, tratamientos, ungüentos, cataplasmas, suplementos vitamínicos y lociones capilares.

Pues sí, pero la revelación realizada por esta experta va más allá de cualquier superficialidad cosmética, de cualquier trivialidad relacionada con las manifestación de la vanidad. Esto sí es importante y tiene que ver con la topología de esa "prominencia curva y cubierta de pelo, sobre la cuenca del ojo", como el diccionario define a la ceja.

De acuerdo con la especialista, la forma en que los folículos pilosos se distribuyen sobre nuestros ojos define qué tan buenos somos para arrancar proyectos, para mantener el esfuerzo que demanda su realización y para llevarlos a buen puerto.

¡Como lo lee! Póngase frente al espejo y chéquese bien: ¿Sus cejas son uniformes de principio a fin, es decir, tienen el mismo grosor desde su nacimiento hasta la extinción? Si es así, usted forma parte del contingente de quienes han sido dotados por la naturaleza con la firmeza necesaria para concretar proyectos de principio a fin sin contratiempos.

¡Pero si no es así! Si no es así, ahí tiene la explicación a todas sus preguntas: le cuesta trabajo iniciar proyectos, mantenerlos o concluirlos... ¡porque sus cejas le determinan! ¡Es en sus cejas donde se encuentra la clave de todos sus problemas!

Tras conocer de tan sesuda deducción he iniciado un minucioso análisis de mis cejas y procedido a la realización de meticulosas mediciones, con el uso de un bernier, de su anchura.

Tras el concienzudo trabajo he concluido que, contrario a la decisión adoptada en los primeros segundos de este 2012, siempre sí voy a tener un propósito de año nuevo: ¡voy a terminar, de un plumazo, con todos mis problemas para emprender nuevos proyectos! ¡Me voy depilar las cejas!...

¡Feliz fin de semana!

carredondo@vanguardia.com.mx

Columna: Portal, periodista con más de 30 años de experiencia en medios de comunicación impresos y electrónicos. Ingeniero Industrial y de Sistemas por la Universidad Autónoma de Coahuila y Licenciado en Derecho por la Universidad del Valle de México. Además, es máster en Administración y Alta Dirección por la Universidad Iberoamericana y tiene estudios concluidos de maestría en Derechos Humanos en la Facultad de Jurisprudencia de la UAdeC. Se ha desarrollado profesionalmente en el servicio público, la academia y el periodismo. Integrante de la Comisión de Selección del CPC, del Sistema Anticorrupción de Coahuila.

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