`Debemos mirar y descubrir a quién tenemos que tratar con con respeto.'
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QUERIDA ANA:
Tengo un hermano menor que yo que es esquizofrénico. Pasa por períodos en los que oye voces, cree que ciertas cosas son reales y no lo son y tiene períodos en los que no quiere asearse por más que le insistimos. A veces se va de la casa, a veces ha estado internado en alguna institución y a veces está perdido. Luego vuelve y mi mamá le da gracias a Dios, pero también tenerlo con nosotros en ratos es muy difícil. Las veces que está bien es un muchacho tan agradable.
Aunque yo soy menor que él, me he echado la responsabilidad de darle dinero, cuando está en la casa o cuando se va y me busca, también lo he sacado de problemas menores. Casi nunca aprecia lo que hago, pero yo comprendo que sus problemas están más allá de su control.
Todos los días le doy gracias al Ser Supremo porque estoy mentalmente sana y puedo levantarme cada mañana con el propósito de trabajar, de vivir normalmente, de gozar mi vida y las relaciones con mi familia y mis amistades.
Le escribo porque uno seguido escucha de la gente comentarios acerca de los desamparados que piden ayuda en las calles o de los que no piden, y esos comentarios son en el sentido de que son personas flojas, borrachos, inútiles, atenidos, etc. La gente no comprende que mientras esos dan sus puntos de vista distorsionados y alejados de la verdad, el pariente de una persona sin hogar podría estar en su presencia.
He luchado con la enfermedad mental de mi hermano y los problemas que le causan y nos causan, tratando de conseguir el tratamiento adecuado y correcto. Las personas que están algo enteradas de nuestro problema y lo ven "de flojo" o "desaseado" insinúan que debo conseguirle un trabajo, pero eso solamente pueden decirlo personas ignorantes. Muchas personas que andan en la calle son como él, que tienen una incapacidad que no es visible.
Entonces, ¿por qué las personas insisten en creer que los que no tienen hogar eligen su destino? No todos lo hacen, como es el caso de mi hermano. Y al decir eso, significa que no tienen compasión o no tratan de ayudar.
Por favor publique mi carta, para que las personas abran sus mentes antes de hacer comentarios insensibles e ignorantes. Gracias.
HERMANA QUE SUFRE
QUERIDA HERMANA QUE SUFRE:
Estoy de acuerdo con usted en algunos puntos, pero en otros no lo estoy. Estoy de acuerdo en que hay personas insensibles que califican y utilizan un rasero con todos los desprotegidos que andan por la calle pidiendo ayuda.
También en que en ocasiones muestran un corazón endurecido con sus comentarios, sin preocuparse si con ellos lastiman o dañan a alguien. En eso me refiero especialmente al caso de ustedes. Realmente son insensibles las personas que han insinuado o dicho que su hermano es "desaseado" o "flojo", sobre todo si conocen su historia.
Pero no estoy segura de estar de acuerdo con su conclusión de que las personas insisten en creer que los desamparados eligen su destino para no tener compasión o para no tratar de ayudar. Y en esto me refiero a la generalidad.
Pienso que se existe un elemento de temor cuando alguien se encuentra con personas cuyo comportamiento denota que está enferma, que hablan con seres que no están presentes, que tienen la mirada perdida, y por lo tanto hay el temor de que esas personas puedan tornarse violentas.
Algunos no ayudan probablemente porque viven de un sueldo fijo cada semana o cada quincena y ese salario no es muchas veces ni suficiente para ellos, y casi ellos son también desamparados. Y eso es tan triste a veces que quienes sufren esa situación quieren distanciarse para no tener que pensar acerca de esa aterradora realidad. Empero, muchas veces son quienes más ayudan.
La mayoría de la gente sentimos pena por quienes están en desventaja en cualquier circunstancia, y quienes podemos nos solidarizamos con ellos. A veces nos eximimos de dar o ayudar a personas alcoholizadas porque pensamos que lo que reciben lo utilizarán para beber más. Pero ellos son los menos.
Sin embargo, el deber cristiano es tratar de apoyar a la rehabilitación de quienes están bajo el yugo del alcohol o de las drogas; a los menesterosos ayudarlos en todo lo que se pueda, y sobre todo, no hacer listas generales.
Debemos mirar a nuestro alrededor y descubrir con amor y generosidad, a quienes tenemos que tratar con consideración y respeto.
También nos hemos dado cuenta de que algunos de los que piden caridad en la calle llegan a reunir más dinero en un día que los que tienen un empleo y ganan un salario mínimo. Sin embargo no podemos referirnos a todos.
Este asunto tiene muchas facetas que mejor es no tocar de manera muy honda, pues se pueden cometer injusticias. Lo que sí quiero mencionar es que lamento infinito la situación de su hermano y la pena por la que pasa toda la familia por la enfermedad de él, y decirles que son héroes y heroínas todos y todas las que tienen en casa a personas con diferentes discapacidades y los atienden con cariño y dedicación cada día durante toda una vida.
ANA