`Los perros siempre serán nuestros fieles compañeros a lo largo de toda nuestra vida.'
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QUERIDA ANA:
El perro es uno de los animales más comunes en el mundo, y reconocido como fiel compañero del hombre. El perro es sinónimo de fidelidad, de obediencia y de amor hacia sus amos, porque yo estoy convencida de que ellos pueden sentir "amor" por sus dueños. Mis hermanos y yo, desde niños, tuvimos un perrito en casa. Afortunadamente mis padres permitieron que así fuera, porque nuestra casa tenía un gran patio en el centro y un terreno grande atrás donde mi papá sembró árboles frutales y estaba tan cuidado que casi parecía un jardín, pues mi mamá plantó rosales y otro tipo de plantas florales, y no era problema tener el animalito con nosotros.
Aprendimos nosotros también a querer a aquellos nuestros caninos compañeros de juegos y también de pesares infantiles. En recuerdo de aquellos felices días, me voy a permitir compartir con usted y los lectores de su gustada columna una experiencia de esa "sabiduría" misteriosa que tienen los perros.
Recientemente pintamos la recámara de nuestra hija de tres años de edad. Mi cuñada insistió en llevarse a la niña esa noche en que los pintores dejaron la recámara recién pintada, a su casa, diciendo que el fuerte olor a pintura podría serle perjudicial.
A la mañana siguiente, nuestro dálmata "Sultán", entró a la casa, inmediatamente subió al segundo piso y bajó las escaleras corriendo y se nos acercó. Estaba como quejándose y alertándonos del hecho de que algo andaba mal. Seguimos a "Sultán", que fue hasta la recámara de la niña. Yo acaricié al perro y el dije que estuviera tranquilo, que todo andaba bien, pero el animalito se quedó al lado de la cama vacía hasta que trajeron a la niña al medio día.
¿No cree usted que es extraordinario ese amor y ese sentido del deber que se les desarrolla a los perros" "Sultán" nos advertía que la niña no estaba en su recámara, que algo sucedía. Sé que mi historia es muy sencilla, pero me gustó contársela para que si lo considera interesante y pertinente la publique en su columna, que me parece muy humana y a la vez tan llena de ánimo, tan substancial. Gracias por su atención. Un abrazo.
EL MEJOR AMIGO
QUERIDA EL MEJOR AMIGO:
Si los perros con su silencio nos dicen tanto, nos confortan tanto, nos acompañan tanto, que no nos dirían si pudieran hablar. Son más inteligentes y listos de lo que pensamos y más leales que muchos humanos.
En muchas ocasiones he hablado en este espacio de mi amada perrita "Princesa", quien cuando despierto está alerta para mover su colita y con ese gesto decirme: "Buenos días, te quiero". Y cuando voy a mi pequeño estudio donde trabajo, ella me sigue y permanece acostada en el sillón que está a un lado de mi mesa de trabajo, sobre un cojín que le compré especialmente a ella, hasta que termino. Nunca aparta su mirada de mí, en ratos se queda dormida pero al primer movimiento que hago, abre sus grandes ojos y me mira, como preguntando qué voy a hacer. Y cuando apago la luz de mi escritorio, se levanta y está lista para ir conmigo a donde yo vaya. ¿Quién más haría eso sino un perro? Por eso y por mil detalles más, amo profundamente a mi "princesa".
Muchas gracias por tu agradable relato. Tienen en "Sultán" a un compañero incomparable para tu hijita y para ustedes. Cuídenlo y quiéranlo como merece. Seguramente los lectores disfrutarán tu carta en la misma medida que lo hice yo.
ANA
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QUERIDA ANA:
Un gusto saludarte y desearte lo mejor.
Hace algunas semanas en tu columna una persona hablaba sobre el beneficio del té LAPACHO, "Té de la Esperanza". Por casualidad llegó a mis manos y deseo informarle a la señora que escribió que tiene propiedades para algunas afecciones como anemia, bronquitis, diabetes, colitis, cáncer, etc.
Es un árbol del Brasil y es utilizada su corteza interna. Yo, con cáncer lo estoy usando y me he sentido muy bien. Mis defensas no han bajado por las quimioterapias. Y por siempre veo tu columna. Que Dios te bendiga. Bye.
ANONIMA
QUERIDA ANONIMA:
Me parece importantísimo el dato que nos das del "Té de la Esperanza", el té LAPACHO que una lectora mencionaba hace algunas semanas. Yo te ruego que te tomes la molestia de escribirme nuevamente para que nos informes donde se puede conseguir el té. Yo, personalmente, estoy sumamente interesada en el dato, pues una amiga muy querida tiene cáncer y sus defensas están muy bajas. Un millón de gracias por adelantado.
ANA