Soluciones contraproducentes

Opinión
/ 8 abril 2012
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Hay ocasiones en que los síntomas de cualquier problema nos piden a gritos una inmediata solución; sin embargo, si intentamos aplicar una solución rápida para aliviarlos, es muy probable que dicho arreglo genere consecuencias involuntarias muy negativas que empeorarán el desempeño de lo que deseamos mejorar, iniciándose así un círculo vicioso.

Sabiendo esto ¿por qué lo hacemos? Es debido a nuestra naturaleza, la cual nos incita a dar esas soluciones rápidas porque causa más estrés no hacer nada, olvidando que los remedios al corto plazo son, en la mayoría de los casos, diametralmente opuestas a los requeridos en el largo plazo Optar por soluciones contraproducentes es un arquetipo mental: uno de los más comunes cuando enfrentamos problemas o retos.

Posiblemente conozcan la palabra arquetipo, la cual proviene del vocablo griego arkhetypos que significa, "el principio de su especie". Los arquetipos se utilizan parar construir hipótesis acerca de las fuerzas que operan en todos los sistemas, y representa un excelente medio para clarificar los probables modelos mentales que operan en los sistemas en los cuales las personas trabajamos o vivimos.

Para comprender mejor este concepto veamos lo que el doctor Daniel Kim, profesor del Centro de Investigaciones de la prestigiada universidad MIT, comenta al respecto. (1) Aceitar la rueda El doctor Kim propone esta ref lexión: "¿Por qué aceitamos la rueda cuando rechina? Porque lo que hace más "ruido" es lo que nos llama la atención. Ahora imaginemos a alguien que no sabe nada de mecánica, y por no leer las instrucciones de un procedimiento coge una lata de agua, en lugar de aceite, y la arroja sobre la rueda. Con gran alivio, nota que han cesado los rechinidos. Pero al poco tiempo el ruido se intensifica cuando el aire y el agua se combinan para crear herrumbre.

Nuestro personaje, ignorando las instrucciones recurre nuevamente a la lata de agua para "solucionar" el problema, pues funcionó la última vez. Tal vez dedique el día entero a arrojar agua sobre todas las ruedas que rechinan que tiene a su cargo.

Supongamos que la "rueda que rechina" es un cliente -o un hijo, o cualquier otra persona- que pide a gritos mayor atención. ¿Cómo sabemos si estamos aplicando agua o aceite cuando buscamos una solución?, ¿Es posible que en nuestro afán por aplacar sus gritos arrojemos aceite a las llamas y agua al óxido?

En la mayoría de las ocasiones al aplicar una solución rápida que intenta "aliviar" el síntoma, el problema se hace mucho mayor.



Soluciones rápidas, problemas seguros

A menudo las personas comprenden las consecuencias negativas de las soluciones rápidas, pero igual las aplica porque la inacción le resulta más inquietante que los efectos negativos demorados.

Desde luego, el alivio es provisorio, de manera que el síntoma reaparece, a menudo peor que antes.

Esto es porque las consecuencias involuntarias se multiplican lentamente en unlargo período de tiempo, y al principio pasan inadvertidas (como el óxido), aunque continúan acumulándose mientras se aplica reiteradamente la solución errónea. Este fenómeno es muy frecuente, simplemente basta observar el desempeño del peor problema que sufre en la actualidad. Si hay pequeños triunfos y largos atascos, puede tratarse de una estructura de soluciones contraproducentes".


Saberse guiar

De ahí la importancia, entre otras cosas, de seguir las instrucciones, los procesos y las metodologías, a fin de no aplicar soluciones que finalmente son contraproducentes.

Entonces para evitar caer en este arquetipo es conveniente seguir estos pasos:

1.- Tener conciencia de las consecuencias involuntarias

2.- Reducir la frecuencia de la aplicación de la "solución"

3.- Encarar la raíz del problema en lugar de los síntomas

4.- Seguir los procedimientos y sistemas que se encuentran sustentados y que generan soluciones reales y al largo plazo, no para el día de mañana.



Paradojas de la vida

El mismo investigador relata el siguiente arquetipo denominado "límites del crecimiento".

Charles Dickens escribió en "Historia de dos ciudades" lo siguiente: era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, era la época de la necedad, lo que, entre otras cosas, signif ica que la vida nos presenta con frecuencia muchas paradojas; por ejemplo, al estar muy ocupados ganado dinero, tenemos poco tiempo para gastarlo, o bien, cuando disponemos de tiempo no disponemos de dinero.

En este sentido, por ejemplo, una empresa en rápida expansión está tan ocupada en su crecimiento que no invierte sus ganancias en el desarrollo que necesitaría si su crecimiento se detuviera. Cuando el crecimiento se detiene, y resulta evidente que ciertas mejoras fundamentales podrían impulsarlo de nuevo, pero, al no haber prevenido, la empresa posiblemente ya no dispone de los recursos.

Oja la pudiéramos prever el "peor de los tiempos" mientras vivimos "el mejor de los tiempos" reconocer esta paradoja puede ayudar tanto a personas como empresas a evitar la trampa de lo que podríamos denominar "la trampa de los límites del crecimiento". Lo cierto es que nunca crecemos sin barreras o límites. En todo aspecto de la vida, las pautas del crecimiento y las barreras o límites se combinan de diversas maneras (...) Si tenemos la sensación de habernos topado con un límite, barrera o pared, entonces podríamos decir que existe una situación de límites de crecimiento".

Bajo esta situación, cuando más nos empeñamos en superar las restricciones, mientras más nos esforzamos, más agravamos sus efectos.


Algunas soluciones

¿Que podemos hacer para superar esta situación? En este caso se sugiere:

1.- Evitar repetir lo que ha dado resultado en el pasado. Resistir la tentación de invertir más en "lo que sabemos hacer", pues tal vez nuestra experiencia no se adecua la las nuevas realidades.

2.- Examinar si acaso los l ímites no se encuentran dentro de nosotros, o son determinados por algún factor externo. En todo caso la solución se encuentra en algo que no vemos o es desconocido por nosotros. Hay que prestar atención al origen de las limitaciones.

3.- Conviene estar continuamente analizando las posibles limitaciones, y comprender que muchas de ellas en un principio son muy pequeñas y luego se tornan muy fuertes. En este sentido hay que entender que no podemos "eliminar" los límites, pero sí tomar acciones para que a medida que crecemos también se incremente nuestra capacidad de manejar esas limitaciones.

4.- También se puede buscar otros recursos para alentar o sostener el crecimiento. Lo peor es insistir creciendo de la misma manera.



¡Aguas!

Cuidado si queremos solucionar problemas sin analizar profundamente las causas reales que los originan, pues podríamos caer en situaciones peores o más alarmantes.

Tal vez, si aprendemos a identificar estos arquetipos, podemos distinguir la diferencia entre los círculo viciosos y los virtuoso, y entonces llegaríamos a comprender que, en la mayoría de las ocasiones, las soluciones que damos a nuestros problemas, tanto en la vida personal, como profesional, corren el riesgo de azuzar con aceite al fuego, en lugar de con agua, o bien continúan involuntariamente agravando un problema.

Estas ideas bien podrían servir a los políticos que ahora se encuentran en campaña. Pero, en la mayoría de los casos, esto sería como pedirle fuego al polo norte.

¡Qué cierto es que muchos de los problemas actuales provienen de soluciones anteriores! (1) "La Quinta Disciplina", Peter Senge.

Lic. Carlos R. Gutiérrez Aguilar
Programa Emprendedor
Tec de Monterrey Campus Saltillo
cgutierrez@itesm.mx

Escritor y cinéfilo de tiempo completo. Actualmente trabajo como colaborador en el periódico Vanguardia de Saltillo, Coahuila, con quienes laboré en diversas áreas durante cerca de seis años, desde mis prácticas en la universidad hasta luego de mi graduación. También realizo reportajes y entrevistas para la revista Newsweek en Español, desde mi llegada a la Ciudad de México en febrero de 2017.

Me apasiona la crítica de cine, labor a la que dedico buena parte de mi tiempo para mantenerme al día con los estrenos más recientes, así como tener un amplio panorama de los clásicos en este mismo ámbito. Escribo y leo por placer. Publico textos en mi blog personal (blogenllamas.wordpress.com), en su mayoría relatos cortos. Tengo dos libros de cuentos publicados por el Municipio de Saltillo: “Demasiado Tarde” (Acequia Mayor, 2016) y “Los Ausentes” (Acequia Mayor, 2017).

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