A la memoria de Miguel de la Madrid
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Jorge A. Chávez Presa
Economista
El presidente Miguel de la Madrid Hurtado (1982- 1988) fue un estadista en todo el sentido de la palabra. Hay pocos ejemplos en el mundo de cómo una economía supera una crisis financiera y económica. El caso del gobierno de De la Madrid es uno de ellos.
En 1980 México tenía una población de casi 67 millones de personas, hoy somos más de 113 millones, por lo que cerca de 55% de la población actual aún no había nacido, y 20% eran niños en ese entonces. Por lo que la gran mayoría de la población no vivió lo que fue la euforia petrolera del sexenio 1976-1982 que tanto daño ocasionó a nuestro país.
Si bien durante esa administración la economía mexicana llegó a registrar tasas de crecimiento alrededor de 9% anual, impulsadas por las expectativas de que con el petróleo México podría pagar la contratación de un fuerte endeudamiento externo, en los hechos resultó contraproducente. El uso de la deuda externa resultó un arma de dos filos: su uso en apariencia era muy favorable mientras el precio del petróleo iba al alza y las tasas de interés internacionales se encontraban en bajos niveles. Sin embargo, al deteriorarse estos términos de intercambio, al decidir Estados Unidos enfrentar su problema inflacionario con una política monetaria que elevó las tasas de interés, la economía global cayó en recesión y el precio del petróleo se desplomó.
El entorno externo de principios de la década de los 80 le era adverso a la economía mexicana y las medidas adoptadas fueron las equivocadas. En lugar de aceptar la nueva realidad, el presidente López Portillo decide "defender al peso como un perro", influido fuertemente por la idea de que "presidente que devalúa se devalúa". Además decreta importantes aumentos salariales, mantener los subsidios generalizados a todos los bienes y servicios del sector público. Como agravantes adicionales, "petroliza" la economía mexicana. En 1982 las exportaciones petroleras representaron 78% del total, y el gobierno federal controlaba cerca de 40% de las actividades productivas a través de la propiedad de más de mil 155 empresas paraestatales. La propiedad estatal estaba presente en la aviación, telefonía, ferrocarriles, siderurgia, construcción de vehículos de transporte pesados y ligeros, hoteles, equipos de futbol y hasta centros nocturnos.
El epílogo de toda esa historia termina en el año de 1982 con una fuerte devaluación, control de cambios y la estatización de la banca comercial. Las finanzas públicas se entregan en una situación deplorable, en la cual destaca el abultado endeudamiento externo del sector público federal que equivalía a 40% del producto interno bruto (PIB), y dos años antes sólo representaba el 13% del PIB. Es en ese contexto resumido que Miguel de la Madrid asume la Presidencia de la República.
Lo que acredita precisamente a Miguel de la Madrid Hurtado como un estadista fue el hecho de haber tomado decisiones poco populares para reordenar al gobierno federal y reorientar a la economía mexicana. Recuerdo una frase que repetía uno de los actores del ajuste fiscal de una manera sui géneris: "Lo primero que tuvo que hacer el gobierno de De la Madrid fue privatizar al sector privado. Esto es, que el sector privado pagara impuestos, se desempeñara sin subsidios como el de los combustibles, y que conociera el contrato laboral de su empresa para aprender a negociar con su sindicato". Es en la administración del presidente de De la Madrid cuando se toma la decisión estratégica de que el Estado mexicano no puede poner el énfasis en ser propietario a costa de descuidar el desarrollo social. El gasto corriente gubernamental se reduce prácticamente a la mitad como porcentaje del PIB y se dan fuertes despidos en la burocracia.
Empiezan las desincorporaciones de las empresas que no están en los sectores que nuestra Constitución denota como estratégicos, para lo cual redefine el espectro con miras a dejarlo sólo en las actividades de petróleo y electricidad. Es también cuando México toma la decisión de adherirse al Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio, para dejar atrás la decisión de aislarse de la economía global.
Descanse en paz Miguel de la Madrid Hurtado.
El Universal