El espía que sabía demasiado

Opinión
/ 3 agosto 2012
true

Con un retraso de casi seis meses, esta semana llegó a los videoclubes la primera película con la que el actor británico Gary Oldman fue nominado a un Oscar.

Curiosamente lo hizo en los días posteriores al estreno global de su más reciente película, "El Caballero de la Noche Asciende" (The Dark Knight Rises) donde interpreta al Comisionado Gordon, y en la cual comparte créditos, entre otros, con su compatriota inglés Tom Hardy, quien también forma parte de "El Espía que Sabía Demasiado", el filme por el cual Oldman estuvo compitiendo en la terna al Mejor Actor de 2011 contra el mexicano Demián Bichir, George Clooney, el ganador Jean Dujardin y Brad Pitt, y el mismo que fue nominado además en la categoría de Mejor Música y Mejor Guión Adaptado.

"El Espía que Sabía Demasiado", es el título en castellano, cuando el original es "Tinker Tailor Soldier Spy", y es que no es una convencional cinta de espías al estilo de James Bond, Jack Ryan o Jason Bourne, sino un estilizado thriller que nos remonta a los años 70, cuando en medio de la Guerra Fría un veterano del espionaje de nombre George Smiley (Oldman), que cuando está por finiquitar sus trámites de retiro, es prácticamente forzado por sus superiores a descubrir la identidad de un agente enemigo dentro de sus filas.

Para conseguirlo, Smiley recluta a un grupo de profesionales que incluyen a varios agentes a los que les asigna los nombres clave, relacionados sin saber que entre ellos está el enemigo, entre quienes encontramos a otros actores jóvenes de primer nivel como el John Hurt ; Colin Firth; Toby Jones; Mark Strong y el irlandés Ciarán Hinds incluyendo a rostros frescos como el de Tom Hardy.

Con una recreación de época excepcional, "El Espía que Sabía Demasiado" es una decente heredera de clásicos como "El Espía que Vino del Frío"(Martin Ritt, 1965), la primera cinta del novelista también inglés Le Carré llevada al cine, o "El Jardinero Fiel" (Fernando Meirelles, 2005), que fue la más reciente y gracias al talento del realizador Tomas Alfredson (responsable de la versión original "Déjame Entrar", misma que revitalizó el género de vampiros), si bien no impone una nueva moda de espías en el cine, sí brinda una aportación vintage al género en la que destaca un lenguaje
cinematográfico muy digno (el cual incluye un monólogo en plano secuencia del personaje de Gary Oldman) e inclusive al cantante español Julio Iglesias dando su propia aportación musical para cerrar de manera magistral la cinta.

Comentarios a: alfredogalindo@hotmail.com, blog http://www.alfredogalindo.com/, Twitter @AlfredoGalindo

Productor, Director y Guinista de cine. Columnista del periódico Vanguardia desde 1995, escribe sobre música, cine y televisión. Combina la pasión de escribir con la creación cinematográfica.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM