Trump y Petro al teléfono: así se evitó una crisis
El presidente Donald Trump calificó de “Gran Honor” la conversación por teléfono que tuvo el miércoles por la noche con el presidente de Colombia, Gustavo Petro. A cambio, Petro dijo que fue “Histórica”
Por: Annie Correal and Max Bearak
Fue un cambio importante del enfoque de los dos líderes, quienes, durante prácticamente el último año, han utilizado las redes sociales para atacar, a menudo con mensajes burlones y mordaces, la política y la personalidad del otro.
Ese cambio de tono inesperado —y una posible vuelta al diálogo entre dos países que por mucho tiempo han sido aliados incondicionales— tiene el potencial de alterar el curso de los acontecimientos en una región recientemente volátil después de que Estados Unidos capturó al presidente de Venezuela.
Si así sucede, será gracias a una llamada concertada de manera apresurada por miembros de ambos gobiernos después de que Trump pareció amenazar el domingo a Colombia, y a otros países, con una acción militar.
En una entrevista con The New York Times el jueves, la segunda en dos días, Petro, un estridente político de izquierda de 65 años que tiende a los monólogos serpenteantes, dijo que había hablado durante la mayor parte de la llamada de 55 minutos, la primera entre los dos líderes, dejando que Trump hablara solo en los últimos 15 minutos.
Petro dijo que no se le exigió nada ni se le hicieron propuestas concretas de colaboración; eso llegaría más tarde, quizá durante una próxima visita a la Casa Blanca que Trump anunció en un mensaje en las redes sociales tras la llamada.
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El intercambio planteó la posibilidad de que Petro, al igual que los líderes de izquierda de Brasil y México, pudiera evitar el castigo prometido por Washington, como una acción militar unilateral o aranceles adicionales, y ponerlos en una línea delgada entre cumplir las exigencias de Trump y mantenerse fiel a su ideología. Petro, quien se enfrenta a límites de mandato presidencial, deja el cargo este año, y las elecciones están previstas para mayo.
Aunque Petro describió la llamada como “amable”, también dejó claro que no ocultaría sus creencias para apaciguar a Trump y que trataría de exponer sus argumentos mediante el diálogo.
Petro dijo que no se le exigió nada ni se le hicieron propuestas concretas de colaboración; eso llegaría más tarde, quizá durante una próxima visita a la Casa Blanca que Trump anunció en un mensaje en las redes sociales tras la llamada.
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El intercambio planteó la posibilidad de que Petro, al igual que los líderes de izquierda de Brasil y México, pudiera evitar el castigo prometido por Washington, como una acción militar unilateral o aranceles adicionales, y ponerlos en una línea delgada entre cumplir las exigencias de Trump y mantenerse fiel a su ideología. Petro, quien se enfrenta a límites de mandato presidencial, deja el cargo este año, y las elecciones están previstas para mayo.
Aunque Petro describió la llamada como “amable”, también dejó claro que no ocultaría sus creencias para apaciguar a Trump y que trataría de exponer sus argumentos mediante el diálogo.
En la entrevista del jueves, Petro indicó que seguía planeando cuestionar el apoyo de Trump a los combustibles fósiles frente a las energías renovables. También calificó de “fascista” al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, o ICE, cuyos agentes se vieron implicados en un tiroteo mortal esta semana en Minnesota.
Cuando se le preguntó si le habían aconsejado moderar ese lenguaje antes de la visita a la Casa Blanca, rio y dijo: “Tengo que decir lo que yo pienso”.
El tema en el que los dos líderes parecieron estar de acuerdo fue la necesidad de abordar agresivamente la producción y el tráfico de drogas, dijo Petro. “Él no habló del venezolano, ni del tema global. Él quiere llevar un tema puntual que es el narcotráfico”, dijo Petro sobre Trump, quien habló con Petro mientras en la sala se encontraban funcionarios como el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio.
La propia postura de Petro sobre el tema parece haberse endurecido, al suspenderse las conversaciones de paz con el ELN, un grupo revolucionario colombiano convertido en narcoguerrilla que se ha enfrentado cada vez más a las fuerzas gubernamentales y a grupos rivales, especialmente a lo largo de la frontera con Venezuela, y que fue nombrado en la acusación del gobierno estadounidense contra Maduro. Petro dijo que el pasado fin de semana había dicho a su consejo de seguridad que autorizara una intensificación de las operaciones militares contra el grupo.
En la entrevista del jueves, Petro indicó que seguía planeando cuestionar el apoyo de Trump a los combustibles fósiles frente a las energías renovables. También calificó de “fascista” al Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, o ICE, cuyos agentes se vieron implicados en un tiroteo mortal esta semana en Minnesota.
Cuando se le preguntó si le habían aconsejado moderar ese lenguaje antes de la visita a la Casa Blanca, rio y dijo: “Tengo que decir lo que yo pienso”.
El tema en el que los dos líderes parecieron estar de acuerdo fue la necesidad de abordar agresivamente la producción y el tráfico de drogas, dijo Petro. “Él no habló del venezolano, ni del tema global. Él quiere llevar un tema puntual que es el narcotráfico”, dijo Petro sobre Trump, quien habló con Petro mientras en la sala se encontraban funcionarios como el vicepresidente JD Vance y el secretario de Estado Marco Rubio.
La propia postura de Petro sobre el tema parece haberse endurecido, al suspenderse las conversaciones de paz con el ELN, un grupo revolucionario colombiano convertido en narcoguerrilla que se ha enfrentado cada vez más a las fuerzas gubernamentales y a grupos rivales, especialmente a lo largo de la frontera con Venezuela, y que fue nombrado en la acusación del gobierno estadounidense contra Maduro. Petro dijo que el pasado fin de semana había dicho a su consejo de seguridad que autorizara una intensificación de las operaciones militares contra el grupo.
Petro también reiteró a Trump que las incautaciones de cocaína estaban en un nivel récord. El ritmo de crecimiento del cultivo de coca en Colombia se ha ido ralentizando, pero sigue estando en niveles históricos, al igual que la producción de cocaína.
Pocos días antes de su cordial llamada telefónica, Trump acusó a Petro de ser un “enfermo” que dirige “fábricas de cocaína” que envían droga a Estados Unidos y, cuando le preguntaron sobre la posibilidad de una acción militar contra Colombia, respondió: “suena bien”.
Las amenazas de Trump fueron tomadas en serio por Petro, y también por su canciller, quien dijo que el ejército colombiano era poderoso y estaba preparado para responder.
Sin embargo, al mismo tiempo, algunos miembros del gobierno de Petro se esforzaban por encontrar una salida a lo que, al menos a primera vista, parecía una crisis cada vez más grave.
En el centro de ese esfuerzo se encontraban el embajador de Colombia en Estados Unidos, Daniel García Peña, y el senador Rand Paul, republicano por Kentucky, quien, según Petro y García Peña, desempeñó un papel decisivo en la organización de la llamada telefónica entre los dos dirigentes.
Paul se ha opuesto con vehemencia a la intervención exterior estadounidense. García Peña dijo que había hablado con más de 100 legisladores estadounidenses en los últimos meses en un intento de concertar una reunión entre Trump y Petro, pero que la preocupación de Paul de que Petro pudiera correr la misma suerte que Maduro, arrastrando a Estados Unidos a un conflicto mayor, era sincera.
“Mantuvimos una larga, larga conversación”, dijo García Peña refiriéndose a Paul, “y fue entonces cuando le pregunté si podía ayudarnos a llegar hasta el presidente Trump”.
La oficina del senador no respondió inmediatamente a una petición de comentarios, pero Paul dijo a los periodistas el jueves que la respuesta de Trump a su petición de una llamada telefónica había sido “por supuesto”, y añadió que “Trump, creo, sigue queriendo la diplomacia y la paz”.
Petro también reiteró a Trump que las incautaciones de cocaína estaban en un nivel récord. El ritmo de crecimiento del cultivo de coca en Colombia se ha ido ralentizando, pero sigue estando en niveles históricos, al igual que la producción de cocaína.
Pocos días antes de su cordial llamada telefónica, Trump acusó a Petro de ser un “enfermo” que dirige “fábricas de cocaína” que envían droga a Estados Unidos y, cuando le preguntaron sobre la posibilidad de una acción militar contra Colombia, respondió: “suena bien”.
Las amenazas de Trump fueron tomadas en serio por Petro, y también por su canciller, quien dijo que el ejército colombiano era poderoso y estaba preparado para responder.
Sin embargo, al mismo tiempo, algunos miembros del gobierno de Petro se esforzaban por encontrar una salida a lo que, al menos a primera vista, parecía una crisis cada vez más grave.
En el centro de ese esfuerzo se encontraban el embajador de Colombia en Estados Unidos, Daniel García Peña, y el senador Rand Paul, republicano por Kentucky, quien, según Petro y García Peña, desempeñó un papel decisivo en la organización de la llamada telefónica entre los dos dirigentes.
Paul se ha opuesto con vehemencia a la intervención exterior estadounidense. García Peña dijo que había hablado con más de 100 legisladores estadounidenses en los últimos meses en un intento de concertar una reunión entre Trump y Petro, pero que la preocupación de Paul de que Petro pudiera correr la misma suerte que Maduro, arrastrando a Estados Unidos a un conflicto mayor, era sincera.
“Mantuvimos una larga, larga conversación”, dijo García Peña refiriéndose a Paul, “y fue entonces cuando le pregunté si podía ayudarnos a llegar hasta el presidente Trump”.
La oficina del senador no respondió inmediatamente a una petición de comentarios, pero Paul dijo a los periodistas el jueves que la respuesta de Trump a su petición de una llamada telefónica había sido “por supuesto”, y añadió que “Trump, creo, sigue queriendo la diplomacia y la paz”.
Destacados políticos colombianos de todo el espectro ideológico —entre ellos Juan Manuel Santos, el expresidente de derecha que ganó el Premio Nobel de la Paz por negociar un pacto para poner fin a décadas de conflicto en Colombia— respiraron en su mayoría con alivio.
El senador Iván Cepeda, partidario de Petro y candidato de la izquierda a sucederle en la presidencia, defendió no hace mucho a Petro cuando acusó a Trump de “asesino” por los letales ataques aéreos estadounidenses contra barcos que, según el gobierno de Trump, traficaban con drogas.
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El senador Iván Cepeda, partidario de Petro y candidato de la izquierda a sucederle en la presidencia, defendió no hace mucho a Petro cuando acusó a Trump de “asesino” por los letales ataques aéreos estadounidenses contra barcos que, según el gobierno de Trump, traficaban con drogas.
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Tras la llamada con Trump, Cepeda, en una entrevista, dijo que el diálogo de Petro con el presidente estadounidense “es lo que es deseable, necesario”, y añadió: “Desde mi perspectiva, no de candidato, sino ciudadano colombiano, saludo cualquier iniciativa que pueda conducir a que haya paz en nuestra región”.
Tras la llamada con Trump, Cepeda, en una entrevista, dijo que el diálogo de Petro con el presidente estadounidense “es lo que es deseable, necesario”, y añadió: “Desde mi perspectiva, no de candidato, sino ciudadano colombiano, saludo cualquier iniciativa que pueda conducir a que haya paz en nuestra región”.
Petro pasó gran parte de la semana advirtiendo en internet que las amenazas de Trump habían despertado al “jaguar” en Latinoamérica, utilizando una palabra empleada para referirse a los sentimientos antiimperialistas en la región, y llamó a la nación a manifestarse el miércoles por la noche.
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La concentración en la Plaza Bolívar, en el centro histórico de Bogotá, dejó pintas antiestadounidenses y carteles con lemas como “Somos un pueblo digno y soberano”. Una bandera colombiana fue atada a la estatua de Simón Bolívar, libertador de Colombia del dominio español.
Al día siguiente, el ambiente era muy distinto.
El jueves, cuando Petro se sentó para otra entrevista con el Times, dijo: “¿Desde cuándo hablamos? ¿Ayer en la tarde? Hay días que parecen años”.
c. 2026 The New York Times Company
La concentración en la Plaza Bolívar, en el centro histórico de Bogotá, dejó pintas antiestadounidenses y carteles con lemas como “Somos un pueblo digno y soberano”. Una bandera colombiana fue atada a la estatua de Simón Bolívar, libertador de Colombia del dominio español.
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El jueves, cuando Petro se sentó para otra entrevista con el Times, dijo: “¿Desde cuándo hablamos? ¿Ayer en la tarde? Hay días que parecen años”.
c. 2026 The New York Times Company