Homeland traducida
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El terror emociona a los gringos, la llegada de un ataque inminente sigue en su cabeza. Homeland, la serie multipremiada en los Emmys, confirma la obsesión por sentirse amenazados. El drama relata la vuelta de un soldado (Damian Lewis) a Estados Unidos después de haber sido dado por muerto en Irak y las sospechas que despierta su regreso en una agente de la CIA (Claire Danes), ¿Cómo sobrevivió ocho años secuestrado por Al Qaeda? ¿Quién filtró la información de su rescate? A lo largo de la primera temporada la agente trata de resolver estas preguntas, mientras la nación entera convierte al soldado en héroe.
Los números de la serie anunciaban su éxito, el 2 de octubre de 2011, en su estreno marcó 2.78 millones de televidentes y se convirtió en el primer capítulo de serie dramática más visto en los últimos ocho años; en tanto el episodio final corrió con la misma suerte y marcó 1.7 millones de espectadores marcando record de audiencia para el episodio final de una primera temporada.
La crítica estadounidense premia el guión y muestra al mundo con su arma más poderosa, la televisión, que están curados de espanto en el tema del terrorismo; aunque yo creo que se trata de una bipolaridad: lo alaban y le temen, lo siguen y lo entierran, les indigna y los motiva.
En un ejercicio de imaginación, para ser un poco más empáticos con la sociedad estadounidense, Homeland equivaldría en México a una serie de televisión adaptada de un libro de Diego Enrique Osorno o Anabel Hernández. Su protagonista un policía federal secuestrado por el narco es liberado después de años de encierro y recibido por los medios de comunicación como un héroe de la guerra contra el crimen organizado.
Visita a los pinos, bonos económicos, entrevista con López Dóriga, un coctel que lo lleva a ser símbolo de valentía. Tras su popularidad algún partido político lo recluta, ¿será un héroe verdadero de la lucha contra el narco o un policía federal comprado por el crimen organizado para infiltrarse en las altas esferas políticas del país?
Homeland mantiene en vilo a Estados Unidos porque la hipótesis de tener a algún terrorista infiltrado en las fuerzas armadas o en la política los pone contra la pared, es impensable que uno de los suyos, un veterano de guerra, se convierta en el enemigo número uno.
En México Homeland traducida sería un fracaso, cada semana se publican notas de policías que emigran a las filas del narcotráfico y de la relación entre políticos y cárteles de la droga sobran ejemplos. Fin de la historia, la ficción no nos alcanza.