Danza en el agua
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El nado sincronizado es una disciplina que combina natación, gimnasia, danza y música. Es deporte, pero también un arte donde las habilidades natatorias alcanzan una perfección inigualable. Consiste en realizar diversas rutinas, tanto individuales, como en parejas o en equipos, acompañadas de música a fin de acumular la mayor cantidad de puntos posibles.
También se le conoce como danza en el agua. Es una prueba exclusiva para damas. Por sus características, a principios de siglo pasado se le llamaba ballet acuático.
Durante la exhibición, las nadadoras mantienen los ojos abiertos debajo del agua y no deben tocar el fondo ni los bordes de la alberca, aunque para evitar que les entre agua a la nariz pueden utilizar pinzas. La sincronización de movimientos requiere muchas habilidades: resistencia física, flexibilidad, coordinación y un gran control de la respiración bajo el agua. Apenas hay otro deporte que responda más a las aptitudes, la gracia y el encanto femenino.
En rigor, la natación sincronizada no es más que locomoción dentro del agua, donde los brazos, la cabeza, el pecho, la cintura, las manos y las piernas entran en juego armónicamente.
Aunque la percepción de la belleza es siempre relativa, lo bello en el nado sincronizado depende de la perfección en la ejecución de las rutinas, la coordinación de los movimientos, la elegancia de los gestos y la concordancia con la música, que es la que más exalta emociones y sentimientos. Según el filósofo alemán Arthur Schopenhauer, "En la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad."
Como disciplina deportiva, el nado sincronizado fue incluido por primera vez en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, sólo como deporte de exhibición. Como competencia oficial, fue aceptado en Los Angeles 1984.
Aunque la belleza no es su finalidad, el gesto deportivo logrado en esta disciplina es siempre bello. Según el escritor mexicano Jaime Torres Bodet (1902- 1974), "La belleza es el resultado de una tácita comunión entre el artista que la produce y las personas que la contemplan o la escuchan." Como expresión artística, la estética del nado sincronizado se evidencia en el ritmo, la agilidad y la belleza del cuerpo humano, pero también en la armonía entre el contenido, la forma y la gracia de las nadadoras. Para la pedagoga española Lili Alvarez, "la advocación profunda del deportista es la belleza. Ligereza, presteza, agilidad, flexibilidad, robustez, destreza, significan armonía, equilibrio de los miembros del cuerpo. El deportista que tiene dos dedos de sensibilidad siente su revelación íntima con lo estético, percibe que su dominio es el de lo bello y hermoso. Y que puede dilatar en él su vida con un anhelo superior."
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rjavier_vargas@terra.com.mx