Palo dado, ni Dios lo quita

Opinión
/ 14 abril 2014

Tremendo relajo se ha armado, luego de que José de Jesús Corona fue suspendido y se perderá la final de ida de la Concachampions en el estadio Azul frente al Toluca.

Si bien es cierto que el cancerbero de La Máquina Celeste tiene fama de ser de mecha corta y entrón para el conflicto, también lo es que su expulsión, al término del partido contra Tijuana, estuvo rodeada por la confusión y la polémica.

Personalmente pienso que el silbante Paul Enrique Delgadillo también tiene vela en el entierro; en virtud de que le faltaron recursos al momento de terminar el juego. Digo, el más interesado en que el barco llegue a salvo al puerto debe ser el capitán.

Era evidente de que el horno no estaba para bollos, que el partido de semifinal estaba muy caliente y que una vez emitido el silbatazo final, se podía armar la batalla campal a la menor provoación.

El árbitro bien pudo, antes de pitar el final, llamar al centro del campo, cerca de las bancas, a los capitanes e incluso a los directores técnicos; bueno, hasta al comisario y al inspector autoridad, gastando minutos en un intento de enfriar las cosas, ya no ranudar el juego y solictarle a Corona que de inmediato se retirara a su vestidor.

Pero no ocurrió así, Delgadillo terminó el partido como si nada estubiera ocurriendo, dando oportunidad a que Hernán Pellerano se acercara a Chuy Corona para propinarle un escupitajo en pleno rostro, demostrando la más ínfima de las calidades humanas.

Luego vino la confusión....

Si bien es cierto que el portero cementero no reaccionó violentamente, también lo es que persistió en discutir, dando la impresión de que buscaba camorra a toda costa, con los resultados ya por todos bien conocidos.

Durante los 90 minutos de juego Paul Delgadillo se mostró tolerante. No expulsó temprano en el juego al portero de los tijuaneses Cirilo Saucedo, quien lanzó un golpe una vez que le habían marcado una falta a su favor. También consintió al mismo Corona (quien ya estaba amonestado), cuando antes del final provocó a Pellerano. Sin embargo, al último, no continuó en la misma línea, perdiendo la paciencia para repartir sendas tarjetas rojas.

La directiva del Cruz Azul protestó creyendo que al más puro estilo de la Comisión Disciplinaria de la Liga le quitarían el castigo a su gurdameta; pero se encontró con que en la Concacaf. A palo dado, ni Dios lo quita.




Columna: Bajo el microscopio. El ex árbitro profesional conoce el comportamiento del futbolista dentro y fuera del campo de juego. Gusta de escribir de forma amena las innumerables anécdotas que su paso por el futbol profesional le ha dejado, claro, sin dejar a un lado la crítica y el comentario puntual cuando un tema polémico está en el aire. Siempre va en favor de la libertad de palabra y acción.

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