Coahuila: Los partidos políticos deben escoger candidatos distinguidos al Congreso local
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Junio marcará la culminación de la primera intervención ciudadana del año, en la que con su voto optará por la siguiente Legislatura
Estamos empezando un tiempo extraordinario en la política estatal.
Si hablamos de política, podemos enfocarnos en una parte importantísima en la que interviene la ciudadanía, es decir, ejercer la democracia representativa votando por candidatos que propongan los partidos políticos y que, en junio próximo, se elegirán como diputados domésticos.
Ese mes marcará la culminación de la primera intervención ciudadana del año, en la que con su voto optará por la siguiente Legislatura, y el juicio que resulte del trabajo de los diputados elegidos nos hará responsables de esa preferencia.
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Para la elección se deben proponer competidores serios y estudiados, que añadan decoro y dignidad al recinto legislativo, y no reproduzcan conductas como las ya observadas en algunos de los que van de salida. Por ejemplo, en la actual legislatura hay personas que han mostrado tendencias estridentes, queriendo emular vaqueros del siglo pasado ya en decadencia, y en cuyas intervenciones en el pleno de la Cámara se han adornado con explicaciones, simulando dominar los temas tratados. Un ejemplo: al explicar la distribución de las participaciones que el Estado asigna a los municipios.
Otro ejemplo es el del diputado de presencia apocada, identificado únicamente por el uso del sombrero como parte de su vestimenta en el recinto legislativo. Dicha usanza no es propia de ese sitio, sino más adecuada para un entorno campirano, y no comulga con la frase: “A donde fueres, haz lo que vieres”, pues debe distinguir que el Congreso del Estado es un sitio cuya atmósfera invita más al trato diplomático, al buen vestir y al dominio de conocimientos en materia legal. El sombrero es para dar sombra, y creo que su trabajo es bajo techo.
Las fuerzas partidistas ya han empezado a tejer estrategias para que, mediante una decisión escogida, se decidan los corredores que jugarán en la contienda: perfiles que posean una cultura general que derive en calidad en su trabajo y que estén exentos de arrogancia, soberbia y falsa modestia, pues son empleados públicos cuyo salario proviene de los impuestos que pagan los contribuyentes coahuilenses.
Por otro lado, los tratos políticos entre los diferentes partidos ya empiezan a cruzarse con el fin de coaligarse sin que importen ideologías, pero que consigan algo en la repartición del poder.
Una indefinición o insurgencia, escoja usted, han mostrado los panistas de Coahuila con su líder nacional, quien se ha manifestado por no buscar alianzas con otros partidos, asunto por demás fuera de sitio que deja, al menos en el Estado, un partido tenue y a la deriva, pues, si aceptan esa instrucción, los votos azules aportados al partido con el que se coaliguen serán mínimos, pero ayudarán a dividir.
¿Y el verde se juntará con el PRI? Ya sabemos que es un partido que vende caro su amor y que se deja querer dependiendo del ofrecimiento que le hagan. En cuanto al Partido de la Revolución Democrática (PRD), ni contarlo, pues es inexistente. Respecto al Partido del Trabajo (PT), los cuadros para la diputación local que se han mencionado son personas cuyos antecedentes no son de fiarse; además, sabemos que su estructura es débil y que no es de la aceptación del centro político del país. Mientras que el partido Movimiento Ciudadano, ahora comandado por un exmorenista, apenas es una sombra.
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El sistema implementado por Morena en la forma de gobierno y en el manejo del partido, según encuestas, ha descendido en popularidad, pues se siguen publicando las fechorías derivadas del apetito por la buena vida y las rapiñas de sus miembros más conspicuos, como los hijos del expresidente y los miembros del establishment gubernamental, que viajan por el mundo derrochando dinero sórdido.
El Poder Legislativo ha servido también para abrir caminos, exhibiendo en el aparador a posibles candidatos a una alcaldía u ofreciéndoles un puesto de consolación en la administración estatal, pues a veces la política te exime de culpas. Funciona como trampolín.
Se lo digo EN SERIO.