Recordamos con amor al Venerado Siervo de Dios Jesús María Echeverría y Aguirre
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Monseñor Jesús María Echavarría
Hoy al tenerlo como Venerable le pedimos interceda por nosotros a Nuestro Padre Dios Tu en tu caminar has llegado a la Patria Eterna, el Señor te premie con la Vida Celestial. ¡Bendito seas!
¡VEN BENDITO DE MI PADRE!, y toma posesión del Reino que te fue preparado desde toda la eternidad. Porque tuve hambre y me diste de comer, estuve desnudo y me vestiste Mt. 25, 31-40.
5 de Abril, hace 60 años que un lunes siendo las 3.22 p.m., el Venerable Siervo de Dios Jesús María, Echavarría partió de esta tierra para ir a disfrutar de la gloria de Dios. Entregó su alma a Dios, envuelto en una paz indescriptible según lo atestiguan las personas que estuvieron en sus últimos momentos. Todo el pueblo se puso en oración, las campanas de los templos doblaron a duelo, sus fieles se pusieron en oración pidiendo el eterno descanso y otros con fe y esperanza pedían su intercesión. Para los sacerdotes, sus religiosas y fieles, es un ejemplo a seguir tanto en la vivencia de virtudes, como en su bondad, paciencia, y en su amabilidad, como en su vida pastoral.
Muchos de sus fieles lo acompañaron y desfilaron frente a su féretro para darle su último adiós. Ahora nos gozamos de haberlo conocido y estamos disfrutando de las bendiciones obtenidas a través de él y esperamos que muy pronto nuestro Padre Dios nos conceda la gracia de su beatificación para continuar recibiendo sus gracias.
Perfil Sacerdotal
El Venerable Siervo de Dios Jesús María Echavarría era un pastor infatigable y amaba tanto a su Diócesis que cuando su edad y energía le permitió, él mismo se iba solo a evangelizar, a dar misiones a la gente del campo, a los ranchos, sin ayuda de nadie; era un gran apóstol de la Palabra de Dios. Estableció la Catequesis organizada en todas las parroquias y capellanías de la Diócesis; era lo primordial que pedía a los párrocos, así mismo la devoción al Sagrado Corazón de Jesús y a la Sma. Virgen; éste era el principal anhelo que él tenía para sus fieles.
El apostolado de los laicos era muy valorado por él, como la Acción Católica con todas sus secciones. El Ropero del Pobre (Asociación religiosa social), porque favorecía a la gente pobre con alimento, medicinas y ropa. Promovió otras asociaciones religiosas con dimensión espiritual apostólica y social.
Asistido por el Espíritu Santo de quien se dejaba guiar, actuaba con espíritu sobrenatural, y únicamente para agradar al Señor y hacer su Santa voluntad. De su intensa vida de oración en diálogo con la Sma. Trinidad, surgió su inalterable serenidad manifestada en su trato con las personas; era bondadoso en su modo de ser, siempre mostró equilibrio en su comportamiento, fue especialmente delicado en la vivencia de la virtud de la pureza. Su ideal era: Dar gloria a Dios y extender su Reino. Vive la Fe, la Esperanza, pero sobre todo la Caridad en grado heroico.
En la mayoría de sus escritos revela una sincera humildad y una profunda vida de Dios, digna de imitarse; en las libretas donde escribió gran cantidad de homilías y meditaciones se refleja su profunda espiritualidad, su amor a Dios y a los más necesitados.
Era optimista y alegre, hombre de fe, que la suscitaba en los que se le acercaban, tenía el don de la escucha, acudían a él sacerdotes, religiosas, seminaristas y fieles, era un confesor buscado y amado, un predicador simple y sencillo que fundamentaba su ministerio en Cristo crucificado, en el que encontraba fortaleza ante los ataques del enemigo, que no fueron pocos, durante toda su vida, 96 largos años buscó siempre a Dios y ahora descansa con ÉL en el cielo.