Saltillo entre leyendas y fechas

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Opinión
/ 2 agosto 2014

Muchos discuten origen/ de sus primeros latidos/ que Don Alberto del Canto/ o el Urdiñola aguerrido, versos que declamaba mi padre, de la autoría del vate Raymundo de la Cruz, en los tiempos de paz y sosiego. Después vendría el azote que nos condujo a esta tierra de la incertidumbre y la desmemoria.

El debate lo inició Flores Tapia, bien recuerdo, que en esa dinámica de reformar desde el origen y así en 1976 a la par de nombrar a Sergio Recio, cronista de la Ciudad, le asignó la tarea de investigar en las Azores sobre el origen del Capitán Del Canto, y de pasada sobre el Marqués de Aguayo y sus negras leyendas.

Como el Gobernador tenía múltiples enemistades e iguales malquerientes dentro del ambiente intelectual, las heridas iban al cuello precisamente acerca de los datos precisos de la fundación de la Villa y sus consecuencias, cuando desde su escritorio en el antiguo palacio (que no era rosa) vino el manotazo: ¡Fue en julio del año del señor de 1577!

Y es que era tiempo de poner orden en casa ante los desafortunados sucesos del inicio de su administración, que incluían la protesta estudiantil de los muchachos de la Narro, que tomaron la Plaza de Armas por casi un mes, la muerte del Capitán Lemuel Burciaga y sus implicaciones dentro de los masonería, y el asesinato de varios miembros de la familia Ascasio, quienes se opusieron a un desalojo ilegal de terrenos al sur de Saltillo.

De esa manera nacía una leyenda y surgió la fecha de julio de 1577 a fin de conmemorar, en 1977, los cuatrocientos años de la Fundación y un verdadero tianguis del arte y la cultura invadió la ciudad y su entorno.

A lo largo de varias centurias, la historia pueblerina había adjudicado a Urdiñola la fundación de Saltillo; no obstante, en las primeras décadas del siglo 20, Alessio Robles puso en claro que el verdadero fundador de esta villa había sido don Alberto Del Canto, un peninsular originario de Praia, Isla Terceira del grupo de las Azores —jurisdicción del reino de Portugal— cuyos padres fueron Sebastián Martins Do Canto y doña María Díaz Vieira. Para la recopilación de documentos, Alessio aprovechó su estancia como diplomático en Suecia el año 1925 para pasar por el Archivo de Oiartzun y el Archivo General de Indias de Sevilla, aunque no tuvo el éxito que esperaba. A finales de 1926 encontró dos documentos importantes en el Archivo de México, uno el de los trámites que realizó Urdiñola para demostrar la limpieza de linaje y el otro sobre el proceso que interpuso contra él la Real Audiencia de Guadalajara. Con esos datos se quedó la historia local, y todo mundo contento y a seguir la fiesta desde 1977 y a lo largo de las décadas.

En septiembre de 2010 se agüita la fiesta, ya que en una revista eclesiástica el padre José Luis del Río afirmaba que la verdadera fecha de nacimiento de Saltillo fue en 1555, por lo que la ciudad teníamás años, pero en ese tiempo la ciudad era gobernada por otra administración y nadie hizo caso de la mencionada investigación. De acuerdo al párroco, mediante una acta encontrada en los archivos de la Iglesia cuyo extracto principal dice: así caminó varios días haciéndolo con cuidado y muchas precauciones hasta el 25 de julio en que llegó a un hermoso y dilatado valle, como media legua al oriente de un abundante manantial de agua que hacía, al brotar, una hermosa cascada o salto y que era el de mayores proporciones de varios que había en el mismo lugar.

Por ser paisaje ameno, feraz vegetación y muy abundante el agua, resolvió Urdiñola formar en ese pintoresco paraje uno de los presidios que se les había ordenado, y después de tomar posesión del territorio en nombre de S.M., con las formalidades de ritual, se asentó el campamento en ese punto y se le puso por nombre Presidio de Santiago del Saltillo del Ojo de Agua.

La información es interesante, sin embargo había que aclarar cómo fue posible que Urdiñola fundara una ciudad cuando tenía solo 3 años de edad, ya que según el historiador español F. Llamas, el Maques de Aguayo nació en 1552 y Alberto del Canto en 1547.

Resulta coincidente que cuando la autoridad estatal no coincide en colores con la municipal surjan voces que avivan la confusión, tornando lo histórico a tintes políticos en un lamentable ejercicio de inmadurez y capricho. Es cierto, la historia, al decir de Nietzsche, enseña que el ser humano no aprende nada de ella. Feliz cumpleaños Saltillo, de la edad que seas.


Orestes Gómez es saltillense, estudió en la Facultad de Jurisprudencia de la UA de C y la Normal Superior de Coahuila las licenciaturas en Derecho y Educación Media. Ha impartido cátedra en la Facultad de Jurisprudencia de la UAC, Preparatoria Mariano Narváez de la UA de C, UANE planteles: Saltillo, Torreón, Piedras Negras y Matamoros y en la Universidad Autónoma de Piedras Negras. Ha impartido conferencias en la UANE Saltillo, CTM Coahuila, Asociación de Maquiladoras de Nuevo León y Facultad de Economía de la UA de C. Ganador del premio estatal de Periodismo de Coahuila en 5 ocasiones: 1996, 1999,2000 y 2006 en editorial en prensa y la presea Antonio Estrada Salazar por 25 años de trayectoria. Ha escrito tres libros: uno de poesías titulado “Memorias del Tigre Espejo”, “Cuentos Conurbados” y uno relacionado con los Recursos Humanos “A Little bit about Mexican Law and Human Resources”. Es un tigre espejo que merodea por entre los muros de la desigualdad, la represión y el oprobio escupiendo verdades através de su incómoda pluma.

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