Dichos y dicharachos

+ Seguir en Seguir en Google
Opinión
/ 12 octubre 2014

El otro día, en el súper, una señora me preguntó por qué ya no he puesto aquí refranes y proverbios. Dice que tiene coleccionados en un álbum todos los que he sacado en esta columna del Cronista. En respuesta a ese amable reclamo este día incluyo los de mi última cosecha, sacados de lecturas recientes y de recientes viajes:

Agua le pido a mi Dios, y a los aguadores nada.

Cuando se revuelve el agua cualquier ajolote es bagre.

Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.

Apenas le dicen mi alma y ya está pidiendo al cura.

No arruguen, que no hay quien planche.

Si con atolito va sanando, atolito vámosle dando.

Al bagazo, poco caso.

El que nació barrigón, ni que lo faje un arriero.

Cada viejito alaba su bordoncito.

Dicen que un buey voló... Pué que sí, pué que no.

San Agustín predicando pierde ante un burro negando.

Muchos cabitos hacen un cirio pascual.

Al cabo pal santo que es con un repique le basta.

Come camote y no te dé pena; cuida tu casa y deja la ajena.

A mí no me cantan, ranas; a cantar a la laguna.

Carta que no viene y mujer que se va no hay que buscarlas.

Antes que te cases mira lo que haces

Comida hecha, compañía deshecha.

Los consejos no pedidos los dan los entrometidos.

Cuando hay pa carne es vigilia.

A mí no me digan tío porque ni parientes somos.

A ti te lo digo, puerta; entiéndelo tú, ventana.

Dios da el frío del tamaño de la cobija.

No le hace que duerman alto; echándoles máiz se apean.

Si escupo, que soy aguado, y si no, que soy reseco.

El flojo y el mezquino andan dos veces el camino.

El buen gavilán no chilla, nada más papalotea.

La mujer y la gata, de quien las trata.

Sale más cara una gorra que un sombrero galoneado.

Golpe dado, ni raspado.

Vale más un grito a tiempo que sermón mal deletreado.

El que nace para guaje, hasta jícara no para.

Al que le venga el guante que se lo plante.

¡Ora lo verás, guarache, ya pareció tu correa!.

Una cosa es con guitarra y otra cosa es con violín.

 Tan mala es la suerte del pobre que el día que se casa la noche se hace más corta.

Sabrosos dichos y dicharachos son ésos, casi todos mexicanos, que muestran la sabiduría del pueblo, y su pragmática socarronería, para enfrentar con buen suceso los diversos avatares de la vida.




Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM