Viaje al pasado
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Rodolfo Rosales
Hace unos días abrí mi baúl de los recuerdos y encontré dos fotos, una de 1988 y otra de 1989, lo que me emocionó al máximo por las personas con las que estaba.
La de 1989 es con el ya desaparecido Lázaro Ayala, quien fuera presidente de la Unión de Mánagers, la buena, esa que formaron los inmortales Arturo Hernández, Francisco Rosales y Lupe Sánchez.
La foto fue tomada en León, con motivo de la Asamblea Nacional; don Lázaro era un hombre frontal, que llamaba a las cosas por su nombre y eso le acarreó muchos problemas, los cuales siempre supo resolver; al lado de nosotros aparecen sus hijos Lázaro y Mauro; era muy jóvenes.
Lo mejor fue el viaje a León, lo hicimos en un auto Valiant, Duster de color blanco; manejó Mauro, lo hizo bien, pero fue pesado por el intenso tráfico; llegamos al destino.
Como colofón a su asamblea peleó Ricardo López, que en ese año aún no era campeón y contaba apenas con 23 años; nadie y creo que ni él se imaginaba en ese momento lo grande que iba a ser en el pugilismo.CON TYSON
La otra imagen se tomó en 1988, fue en el Monumento al Boxeador, ahí, a un lado de mí, por esos agradables accidentes de la vida quedó Mike Tyson, a quien por su poder sobre el ring le llegaron a llamar La furia desencadenada de la naturaleza.
El lugar se encuentra en La Lagunilla, un barrio de tradición y la escultura de obra de Mario Rendón Lozano, quien la elaboró a petición del CMB.
Tyson era, en ese tiempo, una persona, tranquila, de sonrisa fácil y fue el testigo de honor de la inauguración del monumento que se ha vuelto parte del panorama urbano.
Tyson sonreía, sin saber que unos años después estará en la cárcel acusado de haber violado a la Miss América Negra, Desiree Washington y que debido a su acelerada vida, iba a perder gran parte de su fortuna, un polo muy opuesto a Ricardo López; las cosas del boxeo.