Le deseamos éxito en la empresa
COMPARTIR
Agoniza un año más y es un buen día para hacer un recuento del desempeño que tuvieron los hombres de negro en el balompié mexicano.
Deberíamos de empezar por reconocer que en el mundo balompédico entero el jueceo ha sido superado por el juego.
En el futbol de élite se trata de atletas de alto rendimiento, que cuentan con preparadores físicos, nutriólogos, psicólogos, metodistas y hasta espiritistas; por lo que en un deporte altamente profesionalizado, el único prácticamente amateur sigue siendo el árbitro. Esto toma matices dramáticos cuando reflexionamos que, en una disciplina deportiva protagonizada por el error de los contendientes, al único que se le exige ser infalible es al juez.
Por el otro lado, existe la sui generis situación que ocurre en nuestro país con los analistas arbitrales, que pululan en los medios de comunicación al grado de que cada uno cuenta con el suyo, a quienes nada les (o nos) parece.
El hecho de que los exsilbantes, ahora convertidos en implacables críticos desde la pantalla chica, queramos que los actuales referees arbitren como nosotros lo hacíamos, de suyo, ya es un grave error; pero pretender que conduzcan un partido como nosotros soñamos hacerlo alguna vez, lo convierte en una misión poco menos que imposible. Nadie puede aguantar un escrutinio como al que son sometidos cada partido los árbitros mexicanos.
Como les digo una cosa, les digo otra. Todos los anteriores argumentos, unidos al mal manejo que le ha dado la llamada gente de pantalón largo al arbitraje nacional, lo han sumido en la peor crisis de su historia.
El barco ya venía zozobrando cuando Aarón Padilla tomó las riendas, su gestión duró seis años y cedió la estafeta a Rafael Mancilla, quien lleva 3 años en el poder y en todo este tiempo no han sido capaces de generar a un sólo silbante estelar.
Sí, leyó usted bien. Me encantaría que hubiesen preparado a una docena de elementos confiables, pero la realidad nos revela que ni siquiera han formado a uno.
Pero no hay mal que dure cien años y ahora se ha anunciado con bombo y platillo que el ungido ha regresado. El mesías del arbitraje, con todo su carisma, inteligencia, experiencia, conocimiento reglamentario y maquiavélico proceder vendrá a redimir al arbitraje mexicano para que recobre la identidad, la credibilidad y la autoestima perdidos. Desde aquí le deseamos éxito en la empresa.
Comentarios:
ebrizio@hotmail.com