Mientras el dinero fluya

+ Seguir en Seguir en Google
Opinión
/ 1 diciembre 2014

Un tema con reveses y vueltas: si los creadores deben o no involucrarse en los procesos sociales. Que sí. Que no.  Que a veces.  Estas y otras posturas con sus justificaciones como amplias caudas. Largas discusiones se han gestado sobre ello;  muchas acaban mal. Es que no estamos acostumbrados a discutir; eso. Y discutir es poner frente al otro una postura y aguantar la diferencia sin armar la gresca, seguir en ese diálogo a veces tenso, a veces fructífero o estéril también, pero necesario. Vayámonos escuchando, vayamos dejándonos transformar por el otro.

Recientemente, Gabriel Macotela Palencia expresaba ante el abrigo de la noche, en el  bosque tropical de Quintana Roo: no podemos quedarnos al margen, lo que está pasando ya es demasiado.

Es evidente que el quehacer artístico es por sí mismo un proceso que manifiesta una postura ante el mundo y ante el sistema mundo del creador; recordemos el Guernica de Picasso como mínimo ejemplo.

Lo que aparece invariablemente en estas discusiones, no es gratuito ni ajeno, aunque parezca:  a veces el creador no recibe un pago justo por su trabajo, o los apoyos se concentran en unos cuantos y el resto de los creadores se queda en desamparo (el asunto de la calidad es ya otro tema). Sin dejar de considerar esto, cambio el enfoque a lo que ocurre a partir de Ayotzinapa: creadores de gran trayectoria se están involucrando –muchos de ellos lo han hecho tradicionalmente, otros ingresan a esta categoría, con sus posturas y acciones ante una realidad nacional que con el último acontecimiento rompió diques del tradicional aguante mexicano. Muchos de ellos son entonces, emblemas.

Puntualizo en una situación: los estímulos que recibimos o reciben los creadores, grandes, cuantiosos o pequeños, vienen de la carga impositiva obtenida de los ciudadanos, sobre todo de la clase que no puede escapar de estos cobros, esto representa al grueso de la población de clase media. Y si bien, la realidad nacional lacera a todos por igual, evidentemente se carga más en las clases trabajadoras, por el  carácter anónimo y de desventaja que otorga su gran número, un número que es bien maquillado, definido como masa amorfa y usado solo para beneficios electorales.

Solo un ejercicio elemental: esos estímulos vienen de la sociedad, entonces: ¿podría un creador mantenerse al margen de lo que ahora pasa? ¿Podría seguir recibiendo esos estímulos sin que le importe? Y más, como creador, testigo del tiempo en el que se vive ¿es posible pasar por esta vida sin tocar el tema?

No sé, tal vez mientras el dinero fluya, no habrá para algunos, otra cosa qué discutir.

Que sí. Que no. Que a veces. ¿Dónde pones la palomita?

claudiadesierto@gmail.com


Claudia Luna Fuentes. (Monclova, Coahuila, 1969). Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (2024-2027). Es licenciada en ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila, Maestra en Historia Contemporánea por la IBERO Saltillo y doctora en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario por la Universidad Autónoma de Coahuila.

Entre sus libros de poemas figuran Amenazado y brillante (Mantis Editores, México 2025), Donde la piel (Mantis Editores y CONARTE, México 2019), Carne para las flores, antología personal (Aullido libros, España 2011), Ruido de hormigas (Gatsby Ediciones, México 2005) y Casa de sol (FECA-CONACULTA, 1995). Entre otras antologías, aparece en el Anuario de poesía mexicana (Fondo de Cultura Económica, 2006), en Hacia un azul imposible (CEPE-UNAM/El tapiz del unicornio, 2023) y en Semillas de Nuestra Tierra. Muestra Ecopoética Mexicana (Grupo de Investigaciones Poéticas de la Madre Tierra y Cactus del viento, 2023).

Entre las revistas en las que ha publicado, destacan Southwest review, Dallas TX volumen 109, número 2; la revista de poesía contemporánea de Valencia 21veintiúnversos y Lichtungen, en el apartado Literatura del norte de México. Sus poemas traducidos, se imprimieron en muro en el Instituto Cultural de México en París, acompañando esculturas de Avelina y Alejandro Fuentes Quezada en la exposición Extinción Continua (2021). Fotografías medioambientales y video poemas fueron exhibidos en la Galería Mohammed Drissi, en Tánger (2021). Participó en una mesa literaria y en la muestra de arte visual coahuilense titulada Segar el mar con un poema visual, dentro del 49 Festival Cervantino (2022). Una selección de poemas sonoros trabajados alrededor del poema Piedra de Sol, de Octavio Paz, se dejaron escuchar en el Memorial Marie-José Tramini y Octavio Paz, en el Colegio de San Ildefonso, dentro del Festival Naturaleza y Poesía 2023 organizado por la Cátedra Extraordinaria Octavio Paz.

En junio de 2024 fue invitada por la Universidad de Varsovia a compartir sus procesos creativos. Fue becaria del FONCA, FORCA y PECDA. Parte de su poesía ha sido traducida al árabe, francés, alemán, inglés y polaco. Hasta el día de hoy se desempeña como directora de divulgación científica y proyectos en el Museo del Desierto, de Saltillo, Coahuila, México, donde es integrante fundadora. Parte de su trabajo se encuentra en el portal virtual www.thenatureofcities.com, al lado de artistas medioambientales del mundo y en sus sitios https://claudialunafuentes.com

IG: @clunafuentes

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM