Block de Notas 110: Derechos animales vs. indiferencia humana
COMPARTIR
Se ama a un perro tieso y se manifiesta la gente ‘pensante’ para defender ‘los derechos de los animales’, pero nadie se preocupa por un ser humano
Todo urge y es de vital importancia. Al menos para mí. No se me da verme el ombligo, salir de vacaciones y ver cuerpos de féminas de buen porte y semidesnudas en las playas atiborradas de cuerpos sudorosos. Eso no es lo mío. En su momento lo fue. Nada más. No más. Lo de hoy y para mí es como siempre: la lectura dilatada, asistir a mi bistro de cabecera, pedir una copa de vino tinto italiano o francés, escuchar buen jazz y pedir un alimento frugal, el cual me bastimente, pero no en demasía.
Todo urge y es de vital importancia. Los últimos acontecimientos en la ciudad, en el estado y a nivel nacional así lo confirman. El problema local es uno: aquí la gente se preocupa más por los perros tiesos de la calle y no por ser humano alguno, o bien, por reformas de gran calado a nivel federal impuestas por Morena y la presidenta Claudia Sheinbaum, con miras a arrebatarle a usted los últimos vestigios de libertad, sostenidos apenas con alfileres por parte de gobiernos democráticos, como lo fueron en su momento el PRI o el PAN, este último ya casi en extinción, pero la derecha es lo de hoy y, no dudo, resurgirá de sus cenizas.
Sigue la muerte de perros callejeros y continúa la “compasión por semejantes animalitos”, los cuales no son inteligentes. ¿Cómo se les etiqueta hoy? ¿“Sentimentales”, “sensibles”, “sintientes”? ¡Puf! En algunos hay dolor, pero están lejos de catalizarlo en “tercera persona” como los humanos y se piensa en ellos como su odisea de maltrato en teoría, y sólo en teoría, de seres “inteligentes”. El perro come y se echa. El gato come, caga y se va a echar. Así de sencillo. Satisfecho su instinto animal, lo demás ni les va ni les viene. ¿Inteligencia de las abejas, los gatos, los perros o los delfines?
Lea lo siguiente de la científica Eva Crane: “El comportamiento de las abejas es completamente instintivo, y el decir que trabajan, que tienen tareas y deberes e incluso una división del trabajo, es atribuirles una inteligencia y una conciencia que en realidad no poseen”. Lo anterior lo podemos aplicar casi a cualquier animal. O a todos. La señora Crane se graduó en Matemáticas en Londres y luego obtuvo un doctorado en Física Nuclear. Casi idéntica opinión es la del filósofo ibérico Fernando Savater.
Pero bueno, se ama a un perro tieso y se manifiesta la gente “pensante” para defender “los derechos de los animales”, pero nadie se preocupa por un ser humano. Por cierto, releyendo a Yuval Noah Harari, me encuentro con el siguiente párrafo estremecedor: “La mayoría de los sistemas legales en el mundo hoy en día se basan en la creencia de los derechos humanos. ¿Pero qué son los derechos humanos?... Como Dios y el cielo, son una historia que nos hemos inventado. No son una realidad objetiva”.
Luego continúa con las siguientes ideas incendiarias: “No son un dato biológico sobre el Homo sapiens. Abra en canal a un ser humano y mire en su interior; encontrará el corazón, los riñones, las neuronas, las hormonas y el ADN, pero no encontrará ningún derecho. El único sitio donde encontrará derechos será en las historias que hemos inventado y extendido...”. ¿Lo nota? Es mi tesis nodal de los sábados al hablar de Dios: los poetas los hemos inventado con nuestra palabra, no al revés. Dios es un buen invento humano, necesario y fiel, pero es una historia de ficción... igual que los derechos humanos y, ahora, los “derechos de animales” tiesos que mueven al amor y al llanto compartido. Puf, qué locura.
ESQUINA-BAJAN
Nota 1: Mientras decenas de ¿humanos? manipulables y con poca sesera hacían estallar las redes sociales y se manifestaban públicamente por la muerte de un perro engreído llamado “Rocky”, aquí en el vecindario y a nivel nacional sucedía lo siguiente. Y nadie, nadie se conmovió y menos protestaron. Son notas a destajo, es decir, ocurrió en estos días y lo retomo sin orden ni concierto. Un muchacho, de las decenas de ellos que ya son legión, se colgó el jueves 30 de julio. David Mena apenas tenía 21 años. Nadie dijo nada y las redes no ardieron. Menos salieron a protestar. Era un humano, pues, no un perro tieso.
Nota 2: Lo dice la Organización Mundial de la Salud (OMS): por cada suicida que lo logra, hay al menos 20 que lo intentan. Lo anterior se cumple a cabalidad aquí en el vecindario; ese mismo día, dos muchachos trataron de aventarse de los puentes. Fueron rescatados, ¿por cuánto tiempo? “Con un bate le raja coco a rata”, eso fue el día viernes 31 de julio, la violencia urbana desatada y sin control. Lo siguiente igual a nadie interesa ni mueve a compasión, es decir, e insisto, no son perros: un joven bellaco, de nuevo, murió al estrellar su motocicleta sin placas en el bulevar Colosio. ¿Edad? José Miguel Sánchez tenía 23 años... mucho por explorar.
Nota 3: Aviso parroquial. Espero el doctor, notario y director de Jurisprudencia, Alfonso Yáñez Arreola, me perdone la siguiente infidencia: este texto, el cual tiene entre las manos y hace favor de leer, se edita hoy 10 de agosto, pero en dos días más, el 12, bajo el palio de evento cerrado y sólo por invitación expresa, Yáñez Arreola presentará a nivel nacional y, claro, en la Ciudad de México, su libro de linaje jurídico: “De la Tradición a la Innovación”. Un ensayo de 210 páginas, el cual tendrá su bautizo de fuego en la sala mayor de la CTM.
LETRAS MINÚSCULAS
Este escritor va de colado, como reportero, pues, y espero aquí presentarle la crónica respectiva. Espérela, por favor.