Coahuila: Fracking electoral 2026
COMPARTIR
Estamos listos para perforar ese proceso electoral
Imaginemos el proceso electoral para elegir el Congreso Local, este 7 de junio de 2026, a partir del fracking (para “extraer gas y petróleo no convencional atrapado en formaciones rocosas profundas”), que se aprobaría por el Gobierno Federal para disminuir la importación del 70 al 80 por ciento de gas natural proveniente de Estados Unidos.
Estamos listos para perforar ese proceso electoral. Tenemos “la broca de perforación para cortar la roca en el fondo del pozo; los tubos de acero que transmiten el peso y el movimiento rotatorio desde la superficie hasta la broca; los lodos de perforación para lubricar la broca; el equipo de perforación rotatoria, que permite generar energía mecánica para perforar; las herramientas de fondo de pozo para dirigir la presión hacia zonas específicas durante la estimulación hidráulica y bombas de alta presión para inyectar agua, arena y químicos en la etapa de fracturación”.
Entra la broca a una profundidad de 2 a 5 mil metros para perforar cuatro estratos de roca dentro de una misma placa tectónica. La broca entra en la superficie y perfora: “el pozo se protege desde el inicio con tubos de acero y cemento líquido”.
La broca toca el primer estrato de areniscas, calizas y otras capas sedimentarias: Manolo Jiménez, gobernador de Coahuila, debe ganar estas elecciones intermedias para asegurar la gobernabilidad política de la segunda mitad de su sexenio e iniciar su construcción y posicionamiento como figura nacional.
Los lodos lubrican la broca para alcanzar la segunda capa de roca: el PRI estatal está obligado a triunfar en los 16 distritos electorales para fortalecer su ejército electoral con miras a las elecciones de 2027 y 2029.
La broca, imperturbable, continúa su trabajo, protegida por los tubos de acero, cuando cruza el siguiente estrato, no rocoso, sino acuífero. En este tercer momento, los precalefactos a la gubernatura (Luz Elena Morales y Javier Díaz) deberán enseñar el músculo electoral que demuestre su rentabilidad política para 2029. Mientras, el fiscal Federico Fernández se avienta un “palomazo musical” con Susana Zabaleta y el brillante guitarrista Jorge Todd. Y Gabriel Elizondo se come las uñas, sin desfigurar su sonrisa construida en “Perfect Smile Studio”, para saber el impacto electoral real de Mejora en los 38 municipios. El bombeo del cemento líquido de los tubos falla; empiezan a migrar gas y fluidos al acuífero. Inicia la contaminación silenciosa y de largo plazo.
La broca continúa su camino hacia las profundidades de la tierra. Toca un cuarto estrato de roca de lutitas que contienen gas shale, para llegar a Torreón, donde los candidatos Hugo Dávila y Felipe González están forzados a ganar de calle para apuntalar con fuerza sus ambiciones rumbo a la alcaldía en 2027.
Miguel Riquelme, delegado del PRI por el Distrito 9, donde compite su pupila Verónica Martínez, tiene una doble responsabilidad: ganar de manera convincente para que pueda ser considerada candidata a la alcaldía de Torreón en 2027 o, en el mejor de los casos, él mismo también, a partir de la mezcla de su autodescarte público: “Yo no ando buscando cargos ni tampoco me metí a ayudar a Vero porque esté buscando un cargo para el 27”, y su propia declaración que tritura la anterior: “Mi permanencia en la vida pública no está sujeta a cargos específicos, sino a la necesidad del partido; donde me requiera el partido, ahí voy a estar”.
Un renovado y fortalecido Román Alberto Cepeda, después de su viacrucis personal y político, sabe de su liderazgo y asume la importancia de su contribución para ganar las elecciones de 2026 y el 2027 en coordinación con su partido y el gobierno estatal. Entiende también que su futuro político, como ave fénix, renacida y transformada, radica en ambas victorias.
Termina la perforación vertical del pozo. Inicia la horizontal. Empieza la inyección de millones de litros de agua y sustancias químicas tóxicas a presión, con una sismicidad inducida para extraer gas o petróleo shale.
Las fugas de gas metano y su impacto en el efecto invernadero crecen. El aire se contamina de compuestos químicos volátiles; los mantos acuíferos también. El manejo de residuos peligrosos se torna, por su exceso, imposible. El deterioro medioambiental y comunitario empequeñece la pírrica ganancia económica y la imposible soberanía energética del país.