Coahuila: Ya se empiezan a vislumbrar las tendencias político-electorales
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En Coahuila ha quedado demostrado que Morena no avanza; si no, mire, no pudieron conseguir un lugar en el Congreso y, así como van, será difícil que ganen alguna alcaldía
Las tendencias en política electoral ya avanzan hacia el horizonte que culminará en el 2027, cuando se defina primero la selección y luego la elección de los próximos alcaldes y diputados federales. Habrá situaciones en las que, dentro del sorteo, se remitirá a que algunos de los presidentes municipales sean escogidos para una reelección por razones estratégicas, con el propósito de que complementen la nómina de los 38 presidentes municipales de la entidad.
Esa estructura municipal, junto a los poderes Legislativo y Judicial, constituirá una cohesión política que se sumará a los próximos diputados federales seleccionados en la misma fecha. Estos legisladores deberán ser personajes con peso político importante, derivado de una gran fortaleza y capacidad intelectual que los conduzca a dirimir los asuntos que se discuten en la Cámara, de manera que se obtenga provecho para beneficio del estado que representan. Todos unidos conformarán un monolito que irá abriendo paso por caminos que conduzcan a niveles superiores.
Hemos visto que los morenistas que ocupan curules en la Cámara baja se han dedicado a discusiones que demuestran, en muchas ocasiones, ignorancia jurídica y falta de cortesía política; por lo que, ante esa ausencia de conocimientos, optan únicamente por denostar. Los integrantes de otros partidos, aparte de discutir los temas que ahí se tratan, luchan contra los ocupantes que representan a la mayoría de Morena, quienes votan las leyes en función de lo que propone la izquierda que hoy gobierna México y no en beneficio del país y los mexicanos. Cuidado: en América Latina los países se han ido encaminando hacia la derecha; sólo faltan Brasil y México.
En Coahuila ha quedado demostrado que Morena no avanza; si no, mire, no pudieron conseguir un lugar en el Congreso y, así como van, será difícil que ganen alguna alcaldía, pues hasta donde se vislumbra, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), manejado por Carlos Robles y la capacidad hiperactiva de Diego Rodríguez, de seguro sacará adelante esas elecciones de alcaldes y diputados federales, pues sus dirigentes han sabido interpretar las directrices que el líder moral del partido les ha enviado.
Algunos candidatos a alcaldes seguramente serán evaluados en función de su peso político y la permeabilidad que tienen socialmente, de manera que garanticen el triunfo y rescaten las alcaldías que son manejadas por la oposición.
Las corrientes políticas se preparan para ir destapando nombres que pueden correr por las presidencias municipales en el estado, espacios que, en un momento dado, pueden constituir, por su cercanía con la ciudadanía, los factores reales de poder, provocando intereses y antagonismos.
La lista de los pocos simpatizantes de Morena se va desvaneciendo, producto de las guerras internas en sus filas, fruto de un partido sin una dirección estatal consistente y menos con la asesoría del primo, un diputado federal cuyo trabajo no ha trascendido.
A nivel nacional, esas inconformidades en el seno de los morenistas han suscitado rivalidades entre ellos por las posiciones de mando de esa agrupación. Aquí en Coahuila, el grupo de simpatizantes que realmente ofrece su empeño de lucha es tan raquítico que es difícil que constituya una pujanza sólida para enfrentar decisiones importantes que convenzan a la ciudadanía. Desgraciadamente para ellos, los pocos que acuden a sus reuniones utilizan el tiempo en discusiones triviales, por lo que no concluyen en acuerdos que les proporcionen cierta fuerza política, con el objetivo de que sus postulados y su organización sean los que despejen los caminos y forjen el porvenir. Torpeza abunda.
Los morenistas deben reconocer y aceptar que la posición que han logrado dentro de las estructuras gubernamentales no ha sido precisamente por su capacidad en los asuntos políticos y de administración pública, sino más bien por el dinero público que el gobierno federal transfiere a los electores.
Se los digo EN SERIO.