Cuando llego a decir que te amo, me sé abierta, transparente, vista, y vulnerable
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Me sucede que las dos frases llegan a, y vienen de, diferentes profundidades y diferentes partes de mí. ¿Será?
No es lo mismo decir “te quiero” que “te amo”. Cuando estudié español el profesor dijo que “te quiero” tenía un significado más afín a “te deseo” por su correspondencia con “I want you” en inglés. Al llegar a México supe que eso no era el caso. Nunca corregí al profesor, como lo hice con un profesor de inglés del Ateneo cuando dijo que el nombre “Hugh” (como Hugh Grant, el actor) significaba “enorme”. Aclaré que en inglés la palabra para “enorme” es “huge” y no “Hugh”. Creo que no fui muy bien recibida. No suelo ser muy prudente.
Pero decía, que “te quiero” y “te amo”, no son lo mismo. Hace un par de noches me habló un hombre para decirme que me quería mucho. Respondí que yo también lo quiero. Quiero a mucha gente. A ese hombre no lo amo. Amo a menos personas.
Me sucede que las dos frases llegan a, y vienen de, diferentes profundidades y diferentes partes de mí. ¿Será? ¿O es alucinación mía? Pasa en las relaciones, ¿no? De pronto pasamos de querernos a amarnos, y cambiar de una expresión a otra, a mí me cuesta un poco. Hay otro tipo de energía, de compromiso, de cercanía. Y no hablo solamente de relaciones de pareja, en la familia y en las amistades sucede igual.
Cuando pienso en las personas a quienes amo, invariablemente sonrío y se me llena el pecho de...de algo. Por dentro siento el pecho amplio, bonito, lleno, casi insoportablemente lleno. Ahora que lo contemplo, creo que amar me pone en contacto con la vulnerabilidad. Si amo a alguien, podría perderlo (ya me ha pasado). Si amo a alguien, ese alguien podría no amarme a mí (también me ha pasado). Creo que querer es más seguro. En el momento en que digo “te amo”, me sé abierta, transparente, vista. No es fácil de soportar. Amar exige honestidad y también flexibilidad, adaptación, aceptación. Es un camino un tanto más desinteresado, un tanto menos egoísta, aunque reconozco que mis ganancias al amar llegan sin medida. Tal vez justo el amar es ese camino menos andado que tanto refieren por allí.
Me sucede que las dos frases llegan a, y vienen de, diferentes profundidades y diferentes partes de mí. ¿Será? ¿O es alucinación mía? Pasa en las relaciones, ¿no? De pronto pasamos de querernos a amarnos, y cambiar de una expresión a otra, a mí me cuesta un poco. Hay otro tipo de energía, de compromiso, de cercanía. Y no hablo solamente de relaciones de pareja, en la familia y en las amistades sucede igual.
Cuando pienso en las personas a quienes amo, invariablemente sonrío y se me llena el pecho de...de algo. Por dentro siento el pecho amplio, bonito, lleno, casi insoportablemente lleno. Ahora que lo contemplo, creo que amar me pone en contacto con la vulnerabilidad. Si amo a alguien, podría perderlo (ya me ha pasado). Si amo a alguien, ese alguien podría no amarme a mí (también me ha pasado). Creo que querer es más seguro. En el momento en que digo “te amo”, me sé abierta, transparente, vista. No es fácil de soportar. Amar exige honestidad y también flexibilidad, adaptación, aceptación. Es un camino un tanto más desinteresado, un tanto menos egoísta, aunque reconozco que mis ganancias al amar llegan sin medida. Tal vez justo el amar es ese camino menos andado que tanto refieren por allí.