Cuarón, nonagenarios y Pasta de Conchos
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El martes pasado, un par de días después de que Guillermo del Toro obtuvo su respectivo reconocimiento, Alfonso Cuarón recibió la Medalla de la Filmoteca de la UNAM dentro del Festival de Cine de Morelia.
El cineasta aprovechó la ocasión para recordar la importancia de la institución como el principal acervo fílmico de nuestro país, luego de que el devastador incendio de la Cineteca Nacional de marzo de 1982 extinguió significativos negativos pertenecientes a nuestra historia cinematográfica desde sus inicios. Así remarcó la necesidad de rescatar y preservar estos materiales para darle identidad a nuestro país a través del Séptimo Arte nacional en un recinto como la Filmoteca que existía desde antes de la Cineteca que se inauguró en 1974, y aunque se levantó y en años más recientes inauguró nuevas sedes, se limitó más a exhibiciones y eventos que a archivar películas.
Un día después de esta ceremonia, el cine hollywoodense perdió a uno de los últimos tripulantes de la nave Nostromo del clásico de ciencia ficción “Alien: El Octavo Pasajero” (Ridley Scott, 1979) con el fallecimiento a los 93 años de edad del primer actor Tom Skerritt, quien en los años 80 y 90 formó parte importante de otros clásicos de la Meca del Cine como el mentor del personaje de Tom Cruise en “Top Gun: Pasión y gloria” (Tony Scott, 1986) o como el padre de Julia Roberts en “Magnolias de acero” (Herbert Ross, 1989) o de Brad Pitt en la ganadora del Oscar “Nada es para siempre” (Robert Redford, 1992), entre muchas otras más. Descanse en paz.
En contraste total, y siguiendo con el cine hollywoodense, el viernes 23 quien estuvo de manteles largos fue el no menos respetado cineasta Philip Kaufman al llegar a las nueve décadas de vida. Aunque desde hace casi 15 años se despidió de la dirección con la película de HBO “Hemingway & Gellhorn”, del 2012, hizo su propia historia detrás de las cámaras en el siglo XX al dirigir clásicos como la biopic ganadora del Oscar “Los elegidos” (1983); la adaptación de la famosa novela de Milan Kundera “La insoportable levedad del ser “ cuya adaptación le dio una nominación al Oscar junto a Jean Claude-Carriere o la biopic “Henry and June” (1990), entre otros.
Para terminar, el mismo viernes 23 y de regreso al Festival Internacional de Cine de Morelia, esa noche se dio la premiación a lo mejor de esta edición número 24 en la que, aunque el cineasta saltillense Ariel Gutiérrez no se vio favorecido con ganar en la sección que competía al Mejor Largometraje Mexicano de Ficción por su ópera prima “Toda una vida”, cuando menos como protagonista de historias Coahuila no se fue con las manos vacías al ganar apoyo para su postproducción el cortometraje documental “El Brillo Negro”, dirigido por Santiago Maza (“Estado de Silencio”) y co-escrito y narrado por Julián Herbert sobre la tragedia en la mina Pasta de Conchos en el 2006.
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