De balompié, alegría y corrupción

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Opinión
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Impedir que el equipo iraní pudiese dormir en territorio estadounidense es una revelación de hasta dónde ha llegado el “país de la libertad” en su declive

Inicio declarando que no soy un fanático del deporte que pone al mundo de puntillas, nervioso, gozoso, enloquecido y con un patriotismo inmoderado. En la adolescencia lo jugué cinco años como defensa derecho; ni muy bueno ni muy malo, pero disfrutaba y, sobre todo, me condujo a saber que era parte de un equipo y que el deporte es algo colectivo. Con los años puedo disfrutar de un buen partido sin importarme quiénes participen y quién gane.

Los pocos partidos que he visto me han conducido a repensar el significado del deporte, tanto por lo que representa como por el razonamiento de los equipos, los jugadores y los organizadores. Vi y sigo viendo cosas repugnantes del racismo norteamericano, como el haber impedido el ingreso de dos árbitros mundiales por su color de piel o su religión: los entrevistó el Poder Judicial como criminales: a uno 7 horas y al otro 11, lo cual llamaríamos tortura. Lo que se hizo contra los iraníes muestra el nivel de la política estadounidense y del presidente Trump. Impedir que el equipo iraní pudiese dormir en territorio estadounidense es una revelación de hasta dónde ha llegado el “país de la libertad” en su declive. Es menester pensar en su contrario: la población de Tijuana les dio una acogida maravillosa que el equipo persa valoró sobremanera. ¡Vivan los californianos! (California, en latín “calida fornax”: “horno caliente”).

https://vanguardia.com.mx/opinion/algunos-libros-CH21737360

Algo que me obligó a reevaluar el sentido del juego fue el partido realizado en Monterrey, en el que el público se entregó con una energía asombrosa al grupo árabe, dejando de lado cualquier expresión de apoyo a los europeos. No sé realmente cómo funcionó el público cuando ninguno de los dos contendientes era mexicano. ¿Qué los hace establecer una simpatía y/o una antipatía?

Pienso que los mexicanos hemos seguido casi día a día las fanáticas expresiones y los miserables ataques de Estados Unidos e Israel contra palestinos, persas y gazatíes. En un juego que tuvo lugar en el país del norte aparecieron cartelones con la cifra “182” sin otra palabra; una crítica feroz contra el asesinato de los niños iraníes por una bomba americana. Un número bastó.

No tengo datos concretos sobre la FIFA, solamente los que aparecen en la prensa, el internet o la televisión. En resumen, puedo manifestar que el saqueo es excesivo y es, también, cínico. Gianni Infantino se lleva cerca de 7 millones de dólares, nada más por este Mundial, más lo que ha negociado con los anunciantes; de ahí las pausas de hidratación. El costo de los boletos, la preferencia de partidos a Estados Unidos, el descaro al apoyar a Trump en vez de al deporte.

Son miles de millones los que se lleva la FIFA, además de los que Coca-Cola, Sabritas, Bimbo y pocos más captan. Curioso aporte de la justa mundial del balompié, ayudando precisamente a los cuatro productos que generan la mayor parte de los desechos que ensucian el mundo (me faltó Nestlé). La contradicción es evidente: el deporte promueve la bebida y comida chatarra, la invasión del plástico y las envolturas de galletas y papitas. Así como la gordura.

No todo es malo. Deseo destacar la locura, la alegría y la hospitalidad que han mostrado los chilangos. No sé si todos, pero la mayoría de los extranjeros entrevistados, incluso después de que su oncena perdiera, dijeron que los han tratado fantásticamente, que los emociona el entusiasmo de la gente, que les encanta la comida, que se han sentido seguros en esa urbe gigantesca y que les gusta nuestra música. No sé si pueda expresar que lo que he visto del pueblo de la CDMX me orilló a recordar lo que fueron capaces de hacer cuando ocurrieron los dos terremotos.

https://vanguardia.com.mx/deportes/la-fifa-monitorea-detecta-89-mil-mensajes-ofensivos-en-el-mundial-2026-el-racismo-lidera-los-ataques-FJ21829862

Algo tienen los chilangos que los hace ser tan generosos y alborotados. Carlos Monsiváis y Elena Poniatowska escribieron sendos libros sobre esa solidaridad chilanga. Monsiváis llegó a decir que el pueblo se organizó no contra el gobierno, sino prescindiendo del mismo. Dijo que México hizo su “Comuna de París” (esta llevó a que, con la influencia de la gran Louise Michel, gobernara la gente durante 72 días la capital de Francia). Junto ambos eventos: dos terremotos y el Mundial de futbol en nuestra capital.

Disfrute lo que pueda y lo que valga la pena. Critique la presencia de la política, de los políticos y los empresarios. Admire las buenas cosas que suceden alrededor del Mundial.

Columna: De habla y tiempo

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