El 2 de octubre, fin del hartazgo

Opinión
/ 3 octubre 2021
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El movimiento del 68, así llamado, marca el fin de la historia del Sistema Político Mexicano. Estructura que soportó durante 71 años la hegemonía de un sólo partido en el poder. Lorenzo Meyer, le llamó “partido de estado”, Vargas Llosa “la dictadura perfecta”, las reminiscencias aún siguen vigentes en algunos estados, Coahuila es el mejor ejemplo de ello.

Presidencialismo, corporativismo, sindicalismo, centrales obreras, sindicatos magisteriales, campesinos subsidiados, en fin, todo al servicio del Tlatoani, tuvo su punto final cuando las protestas de ferrocarrileros, maestros, médicos y estudiantes llegaron al hartazgo y levantaron la voz, ante la concentración de poder y la corrupción desmedida, que se convirtió en una camisa de fuerza para la sociedad mexicana y que tuvo en la fuerza y en la represión la punta de lanza.

Othón Salazar y los maestros por 1956; Demetrio Vallejo y los ferrocarrileros en 1958; los médicos en el 64 con Guillermo Calderón y otros compañeros abonaron la tierra antes de las protestas de jóvenes en 1968 y 1971.

Era el momento, el contexto estaba preparado. La Guerra Fría, la lucha por la integración racial, la lucha por derechos civiles y las manifestaciones
en Nueva York, San Francisco
y Washington fueron simbólicas en Estados Unidos.

Las manifestaciones juveniles en Alemania rechazando el comunismo y el capitalismo buscando una tercera vía, eran constantes. Se dieron protestas en contra de gobiernos autoritarios y teocráticos donde los derechos y las libertades civiles eran violentados; en Francia ocurrieron fuertes protestas donde se pidió la renuncia del mítico Charles De Gaulle, movimiento liderado por estudiantes de la Sorbona y los sindicatos franceses. Y la más simbólica, la llamada Primavera de Praga, donde otra vez, estudiantes y escritores condenan el retorno a los sistemas represivos y de cancelación de libertades que encabezaba Leonid Brezhnev. Este movimiento marcó precedente, pues se da un asesinato masivo de miles de jóvenes.

Hegel, Nietzsche, Marx, Gramsci, Schopenhauer, Sartre, Camus y otros eran las lecturas cotidianas de jóvenes que encontraban en el panorama mundial la semilla de la búsqueda de un mundo distinto y del deber ser que había sido secuestrado por los grandes líderes mundiales al amparo de la fuerza y del poder. El México del partido hegemónico, esto era lo que representaba, la antítesis del deber ser.

Las manifestaciones culturales, la música, la pintura, la moda, las diversiones y el existencialismo aderezaron con el let it be el pre del movimiento juvenil del 68. Con todos los elementos de análisis que ya hemos mencionado y con la tendencia de los gobiernos del tiempo, es decir; represivos, violentos y sin capacidad de diálogo, las condiciones en México estaban dadas.

Lo demás, usted ya lo conoce. Indolencia, conservación del status quo, inconsciencia, desahogo, autoritarismo, uso de la fuerza, instintos asesinos, represión, cinismo y miles de jóvenes e intelectuales asesinados. Muy probablemente el antídoto para frenar a tiempo cualquier tipo de reacción contestataria de los jóvenes en el futuro. En las décadas siguientes los jóvenes no volverían a levantar la voz ante ninguna autoridad o gobierno por más injustas que fueran sus acciones.

El 2 de octubre de 1968 y el 10 de junio de 1971 tienen un simbolismo muy profundo en la vida de nuestro pueblo, por eso, no se olvida. Las generaciones siguientes nunca lo entendieron, sobre todo los jóvenes que crecimos sin entender las ideas por las que lucharon en ese tiempo y por las que dieron la vida muchos ferrocarrileros, médicos, maestros, intelectuales y estudiantes.

Insisto, el 2 de octubre no sólo marca el fin de un sistema anquilosado, mañoso, manipulador y oportunista, sino el principio de una nueva generación timorata, medrosa, poco interesada en lo público por el temor a la represión y al golpeteo gubernamental.

Hoy vivimos otro contexto, desigualdad, pobreza, violencia, inseguridad, entre otras tantas cosas. ¿Y los jóvenes? En la elección 2021, para elegir alcalde en Saltillo, sólo salió a votar el 10 por ciento, en la Consulta de agosto de 2021, sólo votaron el 2 por ciento y en la elección de 2018 para elegir Presidente de la República salieron a votar sólo el 33 por ciento. Eso es en las elecciones. Pero por ejemplo, ¿cuántos jóvenes salieron a marchar el 8 de marzo o ayer 2 de octubre? ¿Cómo es el nivel de participación de los jóvenes en nuestro País? ¿Cuáles son sus intereses? ¿Por qué estarían dispuestos a comprometer la vida?

Se dice que de forma natural los jóvenes todo lo cuestionan y no están de acuerdo con muchas cosas. Son comprometidos con lo que quieren. Si es así, ¿qué tipo de país heredarán a sus hijos? El 2 de octubre no puede quedar como una fecha histórica más, sino como un momento de reflexión y de inflexión para que internalicemos el hecho de que muchos estudiantes e intelectuales dieron su vida para que nosotros tuviéramos un mejor país. ¿Qué haremos nosotros? Así las cosas.

fjesusb@tec.mx

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