El concierto homenaje de la OFDC a Arturo Márquez
La OFDC ofreció una de sus interpretaciones más memorables de que se tenga memoria la noche del miércoles 23 de septiembre. El programa que interpretó el conjunto orquestal, en el marco de su temporada de conciertos agosto-diciembre 2026, estuvo dedicado íntegramente a las obras del compositor mexicano Arturo Márquez (1950). “De Márquez a Márquez”, fue el título del concierto homenaje que la OFDC junto a su director artístico, Natanael Espinoza, brindaron al maestro por su obra y trayectoria. Con la presencia del compositor en la sala del Teatro de la Ciudad que lució lleno, el público gozó de una velada plena de contrastes dinámicos y de intenso lirismo.
El control estricto de la polirritmia, del fraseo en los pasajes de lirismo, el ensamble milimétrico de las secciones de la orquesta fueron, entre otros elementos dinámicos de interpretación, el tenor de la lectura de Natanael Espinoza con una batuta sobria, pero intensa y en pleno control del entramado musical de las cuatro obras del programa.
El programa abrió con el poema sinfónico La leyenda de Miliano, obra que Márquez compuso en 2010 por encargo del gobierno morelense en el marco de las celebraciones del centenario de la Revolución Mexicana, para rendir homenaje a Emiliano Zapata. De marcado acento épico y denso lirismo, la OFDC logró captar la atmósfera inicial de penumbra. En la parte central los metales opacaron por breves compases el tejido contrapuntístico de las cuerdas; las cuerdas sublimaron con un fraseo noble y cálido los pasajes de lirismo, aunque se apreció un poco de rigidez en el rubato. El clímax del poema sinfónico se construyó a partir de un crescendo bien trazado.
La joya del programa fue el estreno en nuestra ciudad del Concierto para violín y orquesta Fandango (2021), interpretado al violín por la extraordinaria violinista Angélica Olivo. La tónica del virtuosismo de Olivo fue más allá de lo esperado en una artista de su estatura: su dominio apabullante del instrumento, su habilidad técnica en el manejo del arco y su musicalidad desbordante, le dieron a Fandango una paleta de contrastes dinámicos y expresivos que hicieron la delicia del público. El fino temperamento musical de Olivo delineó todas los rasgos técnicos y musicales del concierto al ser una obra que entrelaza los ritmos populares del Huapango, el Son Jarocho, el Cha-cha-chá, el Danzón y el Fandanguito, con las danzas antiguas la Folía, la Chacona y el Fandango. Olivo transitó por los numerosos pasajes espinosos del concierto con una pasión técnica y expresiva fuera de lo común. Su control del pulso rítmico y la incisividad en los pasajes de spiccato y martelé, del primer movimiento, Folía tropical, emularon con claridad el raspado de la jarana jarocha y el zapateado.
En la Plegaria (segundo movimiento) navegó con madura expresividad en el lirismo implícito del huapango lento, sin caer en lo excesivo; fue conmovedor escuchar la belleza que alcanzó en la densidad del sonido a través de una presión de arco mínima pero constante; sus rubato y cantabile fueron sublimes. La pirotecnia virtuosística de Angélica Olivo en el Fandanguito (tercer movimiento) se manifestó en la afinación milimétrica, la precisión de sus saltos de octava y dobles cuerdas, la velocidad pasmosa de sus dedos en los registros sobreagudos y la fuerza tímbrica en la cuerda de Sol con la ligereza de los armónicos.
Huelga decir que Espinoza, conduciendo a la OFDC en esta obra, transitó con éxito por la complejidad rítmica y síncopas cruzadas de la partitura, además de dotar de un lirismo introspectivo los pasajes pianissimo. El cierre apoteósico de la velada llegó con los Danzones 2 y 8. En ambos sobresalió la sensualidad y el lirismo en las maderas, y la elasticidad rítmica en todas las secciones; los metales y percusiones sublimaron la belleza tímbrica de las obras; el solo de clarinete y oboe en el Danzón no. 2 discurrió con una afinación impecable y Espinoza condujo con pericia hacia el clímax festivo de la obra.
CODA
El Danzón y el Fandango hermanaron al público saltillense con el arte musical de Márquez.