El turismo de naturaleza para su confirmación
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La iniciativa de Dolores Barrientos y mía quedó en el archivo del olvido, como tantos otros proyectos potentes, por la ausencia y el desinterés
El 25 de abril de 2019, se logró abordar por primera vez el tema del turismo de naturaleza en las instalaciones de la Secretaría de Turismo (Sectur) de la Ciudad de México, con la presencia de dos de sus funcionarios y cronistas. Meses antes, Dolores Barrientos, entonces coordinadora del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente en México, me había llamado con la inquietud de promover la idea ante la autoridad federal.
El turismo de naturaleza es de mi mayor interés porque estoy seguro de que representa la mejor forma de redistribuir el ingreso en las comunidades receptoras. En paralelo, considero que es posible realizar una gestión sustentable para conservar los ecosistemas de la biodiversidad en los polígonos territoriales donde se desarrollen las prácticas turísticas.
Busqué a César Daniel González Madruga, entonces director general de Ordenamiento Turístico Sustentable de la Sectur, quien convenció al subsecretario de Turismo, Alejandro Aguilera, de realizar una reunión a la que se invitó a especialistas para compartir sus experiencias en el campo del turismo de naturaleza; uno de ellos, Rodolfo Salinas Roca.
Recuerdo que la fundación Mundo Sustentable aportó la fruta y las bebidas que se ofrecieron para la reunión, la cual resultó iluminadora. Al salir de ella, más de dos teníamos la legítima esperanza de que se apoyaría institucionalmente esta forma de turismo, pero eso no ocurrió. Luego de realizar el proyecto de Libros Guía –donde cronistas de municipios turísticos relataban su historia, características geográficas y atractivos–, obstruyeron el futuro en la Sectur de González Madruga y le solicitaron su renuncia. En el caso del funcionario Alejandro Aguilera, siguió con su responsabilidad hasta que concluyó el pasado sexenio, pero no pudo hacer despegar al turismo de naturaleza como algo sustantivo en las políticas públicas de nuestro país.
González Madruga se mueve hoy en el ámbito de la educación y la inteligencia artificial, mientras que Aguilera se mantiene como un experto en materia de estadísticas y, próximamente, presentará su libro “Una Aproximación al PIB Turístico Estatal y Municipal 2023”, obra en la que además recoge y analiza el ecosistema del turismo circular.
La iniciativa de Dolores Barrientos y mía quedó en el archivo del olvido, como tantos otros proyectos potentes, por la ausencia y el desinterés de un titular de la Sectur que se dedicó a maquillar estadísticas turísticas y a sepultar el programa de Pueblos Mágicos. A partir del sexenio que preside Claudia Sheinbaum, el foco de trabajo está en el turismo comunitario, situación que me alegra, aunque debieran volver a posicionarse los ciudadanos en el mandato de los Pueblos Mágicos.
En la pasada sesión del Comité Directivo del Corredor Biocultural Frontera Norte, que en Saltillo presidió Susana Estens, secretaria de Medio Ambiente de Coahuila, se habló de la acción climática que debe ejercerse en los estados norteños de México, de la resiliencia hídrica como tema toral y del turismo comunitario de naturaleza.
Mario Guerrero, experto en elaboración de mapas geográficos a cualquier escala y de paisaje biocultural, citó el término “biociudades” y puso como referentes a los Pueblos Mágicos, pues podrían crecer en el contexto del Corredor Biocultural Frontera Norte. En los mapas que mostró, donde se hizo evidente la conexión de biomas, la presencia humana es central; las poblaciones que habitan en el corredor biocultural deberán ser agentes para la conservación, pero para lograrlo es vital considerarlas en el rol de beneficiarias; desde mi perspectiva, es la única manera en que podrían comprometerse con su entorno y construir signos identitarios.
De los 177 Pueblos Mágicos del país, 24 se ubican en la Frontera Norte. Coahuila cuenta con ocho de ellos, la tercera parte de los Pueblos Mágicos del norte –excluyendo a Baja California–, un dato estratégico en el proceso de construcción del corredor.