‘Farmear Aura’ y la historia del ser humano que siempre ha intentado convertir la percepción social en una especie de juego

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Opinión
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Hay mucha crítica hacía los chicos que participan en el fenómeno de “farmear aura”. Confieso que no he hecho un estudio, ni observación, a profundidad pero, hasta donde puedo captar, estos chicos no están haciendo nada destructivo, a menos de que contemplemos el participar en una “moda” como algo destructivo. La historia de la humanidad está llena de modas que en su momento se consideraron tontos, ridículos, y que fueron severamente criticados por personas que en su juventud también participaron en modas consideradas ridículas. El fenómeno psicológico tiene que ver con ser visto dentro de ciertos valores de estatus del momento. ¿Cómo me va a dar estatus este juego de farmear auras? Me da un lugar de participación y pertinencia. Llena estas necesidades básicas del ser humano. Y farmear aura es, hoy por hoy, una versión más sofisticada de modas anteriores como el tamagochi, Pet Rocks, retos de Tik Tok, la búsqueda de Pokemons y los selfies (o las fotos de la comida). Cada una de estas modas aporta estatus al participante dentro de un grupo específico.

Cada generación establece sus actividades basado en lo que se populariza: veganismo, yoga, meditación, el porteo y otros aspectos del maternaje, la ropa que nos ponemos, los coches que manejamos, los lugares donde nos reunimos (en algún momento era la moda reunirse los chicos en el estacionamiento del abandonado Hoyts y se juntaban cientos de chicos a tomar, gritar y a veces pelearse). Hemos “normalizado” los reality shows, los crocs, la mezclilla como ropa de vestir, los tatuajes, el que las mujeres usemos pantalones, el jazz y el rock and roll. Un año usamos pantalones apretados y el otro los usamos aguados. Un año las blusas muestran ombligo y el siguiente nos cubren hasta las rodillas. Durante una época está de moda ser musculosa y después ser talla XXS es la meta a conseguir. Estamos constantemente siguiendo los marcadores de lo que nos da pertenencia conforme la sociedad nos los establece. Podemos reconocer la década en que se construyó una casa por su estilo, ¿no? Y nombramos a las personas por su generación.

No hay nada nuevo bajo el sol.

Nacida en Detroit, MI el 25 de mayo de 1956. Residente de Saltillo desde 1974. Maestra y traductora por necesidad. Psicoterapeuta, empresaria, poeta, actriz y administradora de Foro Amapola porque la vida es dinámica. Madre de 4, abuela de 5. En 18 años de formación como psicoterapeuta ha hecho especialidades que incluyen terapia psico-corporal y Gestalt. Idealista insistente y ser humano en constante movimiento.

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