Hay creencias, costumbres, comidas y estilos de vida que para mí no son aceptables. ¿Significa eso que las personas que viven así me son inaceptables?

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Opinión
/ 25 enero 2026

No estoy de acuerdo con las ideas y creencias de alguna persona, pero esa persona es mi cliente, o tal vez mi empleado, o incluso mi jefe o parte de la organización para la que trabajo. Quizás esa persona es mi papá, o mi hija, o mi nieto. Mis vecinos no creen lo mismo que yo y tal vez nuestras diferencias son mayores. Hace algunas generaciones el mundo aún se repartía en comunidades que tenían mucho en común. Blancos, negros, orientales...católicos, protestantes, judíos... Las idiosincrasias y los estilos de vida no se mezclaban de manera tan fuerte como ahora sucede. Eso significa que, para poder contar con mis vecinos y hacer comunidad, debo ser capaz de mirar a los demás como seres humanos, otros como yo. No podré sentirme insultada por las manifestaciones de las religiones, creencias y cultura que yo y mis vecinos exponemos públicamente por derecho. Conforme personas de diferentes orígenes llegan a mi comunidad traerán sus costumbres, música, comida, lenguaje, ropa y todo lo que los define. Es interesante ver como algunos miran a estas personas y critican siendo que lo normal para nosotros tal vez es criticable en los ojos de ellos también. Me resuenan en la mente palabras que sé que algunos me dirán, “Pues que se queden en su lugar.” La verdad es que algunos somos originarios del lugar en donde vivimos. Pero si revisamos la historia a nuestra familia es seguro que alguna generación más que menos cercana o lejana vino de otro lugar. Todos somos inmigrantes. Directa o indirectamente. En algún momento alguien de nuestra familia vino de otro lugar y trajo costumbres, comida, ropa, lenguaje y creencias. Tal vez tuvieron la suerte de ser aceptados. Probablemente no tanto.

Entonces, ¿qué se hace con las personas que me rodean cuyas creencias no son aceptables para mí? Anticipando que estoy pidiendo mucho, diría que debo aprender a aceptar a las personas, los seres humanos, aunque no acepte sus creencias o estilo de vida. Sí. Pido mucho y lo sé. Tal vez podemos intentar cuando menos entender qué significa eso. ¿Va?

Nacida en Detroit, MI el 25 de mayo de 1956. Residente de Saltillo desde 1974. Maestra y traductora por necesidad. Psicoterapeuta, empresaria, poeta, actriz y administradora de Foro Amapola porque la vida es dinámica. Madre de 4, abuela de 5. En 18 años de formación como psicoterapeuta ha hecho especialidades que incluyen terapia psico-corporal y Gestalt. Idealista insistente y ser humano en constante movimiento.

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