Las mejores palabras
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El viernes pasado acudí a la celebración oficial del Día Mundial de la Tierra en México. Fuimos convocados por ONU Medio Ambiente en la ciudad de Mérida. Se recordó el cincuenta aniversario de la creación del Programa de las Naciones Unidas de Medio Ambiente, en el marco del centenario de haber sido establecida la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY).
Los eventos fueron en un edificio que alberga la rectoría y que además contiene auditorios. Me permitieron invitar a los presidentes de los comités ciudadanos de los Pueblos Mágicos de Yucatán; así que concurrieron hombres comprometidos de Valladolid, Izamal, Maní y Sisal encabezados por el vallisoletano Manuel Navarrete.
A decir verdad, la concurrencia no fue mucha a pesar de la importancia del evento, aunque acudió María Luisa Albores, titular de la Semarnat, la secretaria estatal de Medio Ambiente y el rector de la UADY, José de Jesús Williams. A mi parecer, la persona más importante en la ceremonia fue Dolores Barrientos Alemán, coordinadora de ONU Medio Ambiente en México, quien como siempre, con un lenguaje claro, compartió los logros que ha obtenido el programa que lidera.
Y bueno, además de atestiguar un mensaje muy institucional del rector y de las palabras sensatas y cuidadosas de Dolores Barrientos escuché en otras participantes la misma narrativa que acostumbran los políticos. Decían que como ya habían tocado en mensajes anteriores lo que habían preparado para leer, improvisarían, sin embargo, acabaron por leer lo que alguien seguramente les había escrito. Como sabemos, suele ocurrir que, por no tener tiempo, algunos funcionarios piden que expertos les hagan sus
discursos. Albores en su improvisación dijo dos cosas que me agradaron: que no se iban a
permitir la explotación de minas a cielo abierto ni el fracking. Veremos...
Luego de un receso participaron, desde la cultura maya, adolescentes, un par de adultos productores de bienes ligados a la tierra y un académico. Las palabras de estos expositores sí que me gustaron; prácticamente las leyeron, pero fue notoria su honestidad. En ellas expresaron los problemas que existen en la producción de miel de abejas meliponas y en la explotación de las pesquerías. Los adolescentes (dos mujeres y un hombre) plantearon la necesidad de que las autoridades pusieran mayor atención en el cuidado del medio ambiente; sólo que las autoridades del panel anterior ya se habían retirado, salvo Dolores Barrientos, quien les fue tomando fotografías y al final les entregó reconocimientos con una sonrisa sincera.
¿Qué es lo que tenemos que hacer los ciudadanos y los futuros ciudadanos para ser escuchados? Para evitar que existan proyectos que pongan en peligro a los ecosistemas en nuestro territorio, debemos hacernos presentes.
En el caso de Yucatán, mientras los ciudadanos no se apropien de su poder y salgan a las calles o se hagan presentes virtualmente, no cesará la contaminación de sus preciados mantos acuíferos de agua dulce.
¿Será admisible que en el puerto de Sisal, Yucatán (que es una comisaría ejidal dentro del municipio de Hunucmá y que ha sido denominado recientemente pueblo mágico), vaya a existir un complejo de construcciones que obstruirá las playas para uso de la comunidad y además su sistema de drenaje afectará el subsuelo y sus aguas que están casi a flor de tierra?
El joven maya Rodolfo Ek, mesero de un restaurante del aeropuerto de Mérida, me compartió que su padre, José Luis, es un activista social de la zona en la que se ubica Sisal y que ha sido íntegro en su proceder para abanderar causas sociales, tanto que vive de manera modesta. Personas como Rodolfo y su familia aman la tierra y no necesitan de la celebración del Día del Medio Ambiente para tener una gran responsabilidad en la conservación de su hábitat. Seguramente ellos y muchos más harán lo posible por detener a los ejidatarios inmobiliarios y a las autoridades que los apoyan para evitar que Sisal muera.