Los ataques de Trump a la Fed son contraproducentes

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Opinión
/ 28 abril 2026

Las amenazas de Trump contra Powell también pueden provocar una subida de tipos de interés, justo lo contrario de lo que pretende el presidente

Por Michael R. Strain, Project Syndicate.

WASHINGTON- El presidente estadounidense Donald Trump tiene tres objetivos para la Reserva Federal: quiere cambiar a su presidente; quiere que el presidente actual, Jerome Powell, deje de formar parte del poderoso comité de la Fed encargado de fijar los tipos de interés, cuando termine su mandato el 15 de mayo; y quiere tipos de interés a largo plazo más bajos. Pero el revanchismo y la falta de disciplina de Trump están frustrando los tres objetivos.

Aunque Trump nominó a Kevin Warsh (exgobernador de la Fed) como sucesor de Powell, los mercados de predicciones Kalshi y Polymarket muestran una veloz caída de las probabilidades de que sea confirmado antes del 15 de mayo. Al momento de redactar este artículo, los usuarios de Kalshi situaban esa probabilidad en 38 % (a principios de la semana era bastante más del 50 %).

Trump no puede culpar a nadie sino a sí mismo. Sus incondicionales en el Departamento de Justicia de los Estados Unidos iniciaron una investigación penal contra Powell por unas reformas de la sede de la Fed, pero el objetivo real de Trump (subyugar al banco central estadounidense) está a la vista de todos. Trump usó la amenaza de un proceso penal para obligar a Powell y a sus colegas a bajar los tipos de interés. La acusación contra Powell es un invento: no hay pruebas de ningún delito.

Son cosas de república bananera, y el Senado estadounidense (que debe confirmar a Warsh como presidente de la Fed) no está dispuesto a aceptarlas. Justo después de la apertura de la investigación en enero, el senador republicano Thom Tillis, integrante de la comisión de asuntos bancarios del Senado, declaró: “Me opondré a la confirmación de cualquier candidato para la Fed (incluida la futura vacante en la presidencia) hasta que este asunto legal se resuelva por completo”. Una postura que reiteró muchas veces, incluso tan cerca como el 14 de abril.

Los republicanos tienen mayoría de 13 a 11 en la comisión, de modo que bastaría el voto negativo de Tillis para impedir la confirmación de Warsh. Pero otros senadores republicanos también expresaron inquietud por la investigación. En enero, Lisa Murkowski coincidió con Tillis; y John Kennedy, otro integrante de la comisión de asuntos bancarios, dijo que la investigación penal era tan necesaria como tener “un agujero en la cabeza”. John Thune, líder de la mayoría del Senado, señaló que el asunto “se tiene que resolver lo antes posible”.

Pero en vez de solución, hubo escalada. El 14 de abril, fiscales federales se presentaron sin aviso en las obras de reforma de la Fed, una medida inusual y agresiva. Se les denegó el acceso, y el asesor letrado externo de la Fed pidió al Departamento de Justicia que se abstenga de acciones similares sin la presencia de los abogados de la Fed.

Luego Trump echó leña al fuego. El 15 de abril, dio una entrevista en Fox Business en la que defendió la investigación. Además, cuando se le preguntó si el proceso podía retrasar la confirmación de Warsh y mantener a Powell en el cargo por más tiempo, respondió: “Entonces tendré que despedirlo”. Powell citó un viejo precedente y declaró que pretende ejercer como presidente pro tempore hasta que se confirme a su sucesor.

Trump ya intentó despedir a una gobernadora de la Fed, Lisa Cook (es la primera vez en la historia de la presidencia estadounidense). Pero los miembros de la Corte Suprema de los Estados Unidos no creyeron durante el alegato oral que el presunto fraude hipotecario del que se acusa a Cook fuera motivo suficiente para destituirla. Nada indica que a Trump le vaya mejor con la Corte si intenta despedir a Powell. Además, iría en contra de su objetivo declarado: lo más probable es que la batalla legal resultante prolongue la presidencia de Powell y retrase la confirmación de Warsh.

Trump también quiere sacar a Powell del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC). En marzo, Powell (que como gobernador de la Fed tiene un asiento en el FOMC hasta 2028) todavía no había decidido si al finalizar su presidencia en mayo seguiría como gobernador. Pero en algo fue claro: “No tengo intención de abandonar la junta hasta que la investigación esté terminada en forma definitiva y transparente”.

La elección que tiene ante sí Trump es sencilla: si abandona la investigación penal, el Senado confirmará enseguida a Warsh, Powell dejará de ser presidente de la Fed y lo más probable es que renuncie a la junta de gobernadores. Pero si Trump insiste en la investigación, Powell seguirá en el cargo indefinidamente. Cualquier otro en el lugar de Trump sabría bien lo que le conviene.

Las amenazas de Trump contra Powell también pueden provocar una subida de tipos de interés, justo lo contrario de lo que pretende el presidente. Y si los inversores se convencen (con o sin razón) de que con sus tácticas Trump consiguió influir en las decisiones de la Fed, habría un aumento de presiones inflacionarias. Esto podría provocar una subida de los tipos a largo plazo, al prever los inversores que la erosión de la independencia de la Fed genere más inflación en el futuro y dudas sobre la estabilidad e integridad de las instituciones estadounidenses.

Warsh será un excelente presidente de la Fed, con muchas habilidades y cualidades que aportar al cargo. Su programa de reformas es en su mayor parte loable y necesario. Pero para que su confirmación no se demore, los senadores republicanos tienen que presionar a Trump para que abandone las amenazas y la investigación contra Powell. Es decir, deben convencer al presidente de que deje de ponerse obstáculos a sí mismo. Copyright: Project Syndicate, 2026.

Traducción: Esteban Flamini.

Michael R. Strain es director de Estudios de Política Económica en el Instituto Estadounidense de la Empresa y autor de The American Dream Is Not Dead (But Populism Could Kill It) (Templeton Press, 2020).

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